La jugada intermedia
En ajedrez se dice que una jugada intermedia tiene por objeto consolidar una ventaja o cederle el turno al contrario para dejarlo sin movimiento eficiente. Muchas veces se trata de una jugada inesperada y de ahí radica su fuerza. En nuestro sistema electoral se le ha llamado “elección intermedia” a los comicios federales que ocurren entre cada elección presidencial, pero dadas las circunstancias que rodean las elecciones de la próxima semana, éstas están llamadas a ser una jugada intermedia.
¿Qué se elige el primer domingo de junio? Doce gubernaturas, 388 diputaciones locales y 965 presidencias municipales, aunque de éstas, 417 se votarán en Oaxaca por el sistema de usos y costumbres. Además, se elegirán 60 diputados constituyentes de la Ciudad de México. Pero la numeralia no termina aquí.
Sin considerar la elección que se efectuará en la Ciudad de México, el resto de los estados en los que habrá procesos electorales comprenden el 32% del padrón electoral y de la población del país, así como el 25% del PIB nacional. Si ciudades como Veracruz, Nuevo Laredo y Cancún juegan un papel muy importante en distintas ramas de la actividad económica nacional, el estado de Sinaloa es –por sí mismo- el líder en la producción de alimentos (casi un tercio del total de la producción agrícola).
Adicionalmente, nuevos y viejos actores políticos tienen su futuro en juego en esta elección intermedia: los llamados candidatos independientes medirán su verdadero alcance, al igual que el gobernante de la capital del país –que no termina de aterrizar un proyecto propio ni una identidad política-; pero también el PAN, PRI, PRD y MORENA.
Actualmente los tricolores gobiernan en 9 de los 12 estados, pero se vislumbran elecciones muy cerradas en varios de ellos en los que el voto fragmentado –sobre todo del lado de la izquierda- puede ser decisivo a la hora de los recuentos. Por supuesto, hay entidades que le dolerían perder al prinosaurio, sobre todo si se trata de los estados en los que siempre ha gobernado (como Hidalgo y Veracruz), o si pierde ante MORENA.
Si las candidaturas independientes fueron una luz emergente en las elecciones de 2015 para quienes resienten un lógico hartazgo de los partidos políticos, un año después la ciudadanía ya no percibe de la misma manera a los “sin partido”, sobre todo por los nulos resultados de Jaime Rodríguez, “el Bronco”. Y algo similar ocurre en la Ciudad de México con el Jefe de Gobierno, cuya gestión compite en banalidad con la de Enrique Peña, su “amiguis”.
Reconozco el derecho que debe tener cualquier ciudadano para postularse al cargo público de su interés, pero no estoy muy seguro que esto signifique mayor compromiso del candidato y mayor conciencia de los votantes. Por otra parte, la realidad es que nuestro sistema electoral es excluyente en tanto que no da las mismas posibilidades de acceso a los candidatos de partido que a los candidatos sin partido. ¿Qué hacer? ¿Dar dinero a los “sin partido” o quitar dinero a los partidos y permitir que cada uno busque su financiamiento?
¿Se imaginan lo que podría ocurrir si, al estilo de nuestros vecinos del norte, se permitiera que cada candidato busque su fuente de apoyo económico? Atrás de cada candidato podríamos tener no sólo a los grandes grupos empresariales -nacionales o extranjeros- que trabajarían en sus propios intereses, sino que también ya no habría ningún recato en emplear las campañas electorales para lavar dinero.
Dudo mucho que en este proceso 2016 los candidatos independientes logren triunfos importantes, mucho menos que obtengan alguna gubernatura. Incluso algunos que estaban en el camino declinaron a favor de uno u otro candidato de partido, como ocurrió en Tamaulipas. ¿Y la congruencia, “apá”? Nombres conocidos como Gerardo Buganza, Elías Miguel Moreno y José Luis Barraza, que se afirman independientes, quedarán sólo en el recuerdo.
En el caso de los partidos, “don Beltrone” pondrá a prueba su bilis ante el crecimiento de MORENA que pelea codo a codo en dos gubernaturas y obtendrá la mayoría de los constituyentes a ser electos en la Ciudad de México. Finalmente, respecto de los amarillos y el presidente de los azules, a ellos les aplicarán la misma dosis que en la capital del país: ante la contingencia electoral, dejarán de circular.