Evaristo Hernández Cruz dejó de ser el director general del Colegio de Bachilleres de Tabasco (Cobatab). Los enterados dicen que no se fue por voluntad propia, sino que fue renunciado por varios motivos, uno de ellos, un conflicto con el director administrativo de la institución, Carlos Alberto Padrón Balcázar a quién, vía oficio, le informó que había iniciado en su contra un procedimiento de investigación laboral.
Casualmente ese documento fue filtrado a la prensa sicaria, contraria al gobierno estatal, sobre todo por las acusaciones que contiene el oficio en cuestión, que pone en duda la honorabilidad del director administrativo, hijo de la extinta Liliana Balcázar, exdiputada local, quien era muy cercana al gobernador Javier May Rodríguez.
En ese oficio se encuentra la razón de su renuncia. Aunque también hay otros quemantes motivos que saldrán a la luz.
El lunes pasado, el ahora exdirector general le comunicó a Padrón Balcázar que sería suspendido temporalmente de su cargo en tanto dura la investigación que realiza la Unidad de Asuntos Jurídicos.
En el documento, Hernández Cruz no dice claramente de qué lo acusa, solo refiere lo que establece el artículo 19 de la Ley de los Trabajadores al Servicio del Estado, que a la letra dice: “Son causas de suspensión temporal, de la relación de trabajo, las siguientes: fracción IV. Los trabajadores que tengan encomendado manejo de fondo, valores o bienes, podrán ser suspendidos por el jefe superior de su área de adscripción cuando apareciera alguna irregularidad en su gestión, mientras se practica la investigación, y se resuelve sobre su responsabilidad”.
Ese no es el fondo del asunto, sino más bien la oportunidad para desprenderse de un personaje controvertido y con antecedentes nada recomendables. Ya de por sí tenía desacuerdos y desencuentros con la secretaria de Educación, Patricia Iparrea Sánchez.
Esa confrontación con la titular de la SETAB tuvo sus consecuencias: la destitución de varios de sus principales colaborades, entre ellos, el director administrativo, lugar que ahora ocupa Padrón Balcázar, integrante del grupo Comalcalco.
EL CASO DEL COUNTRY, LO QUE FALTA
Sin embargo, esa no es la razón principal de la salida de Hernández Cruz. Hay otra cuestión de mayor peso: el descubrimiento, en abril pasado, de un arsenal de armas en una residencia en El Country Club, una de las zonas de mayor plusvalía de la ciudad capital y donde vive la crema y nata de la sociedad tabasqueña.
La casa es propiedad del exalcalde de Centro, un obsequio que le hizo el dueño de ese exclusivo fraccionamiento y habría que investigar el por qué de esa generosidad, porque no fue una sino cuatro residencias que le entregó.
En un principio esa versión surgió como una especulación. No obstante, después se confirmó que, en efecto, pertenecía al ahora exdirector del Colegio de Bachilleres de Tabasco. ¿Cómo era posible que la casa donde encontraron armas y municiones, de uso exclusivo del Ejército, perteneciera a un funcionario de la 4T?
Era obligada su salida de la institución. No se podía tolerar su permanencia en el cargo a sabiendas de que una propiedad suya era utilizada para actividades ilícitas en el conjunto residencial donde viven políticos y empresarios locales.
Más todavía era de no creerse, sobre todo porque si algo ha cuestionado la presidenta Claudia Sheinbaum es que algún integrante de los gobiernos de Morena se le relacione con el crimen organizado.
En sus conferencias matutinas de Palacio Nacional ha sido muy clara y tajante: nada que ligue al movimiento, mucho menos al gobierno, con actividades delictivas, más ahora con la actitud hostil del gobierno de Donald Trump.
Por eso era cuestión de tiempo que Evaristo dejara el cargo que asumió hace poco más de nueve meses. No era el más indicado para ocupar la dirección general del Cobatab, por eso desde un principio causó extrañeza su designación.
Desde la mañana del martes comenzó a circular el rumor de su renuncia en redes sociales. En poco tiempo adquirió resonancia por el personaje en cuestión. La especulación se disparó. Todo mundo opinaba y daba su versión sobre este asunto.
Finalmente, en su conferencia matutina de ayer, el gobernador Javier May confirmó lo que a esa hora ya se sabía: la dimisión de Hernández Cruz. El mandatario abrió una interrogante en torno al futuro inmediato del renunciante al señalar que se dedicará “a otras actividades”, pero no especificó si será dentro o fuera de su gobierno, lo que abrió nuevas especulaciones.
El arsenal de armas de grueso calibre encontradas en su residencia de El Country es un mal antecedente, un estigma que llevará a cuestas y que, probablemente le cierre las puertas de la 4T.
