• La Verdad del Sureste |
  • Domingo 22 de Febrero de 2026

Los de abajo

En el sexenio pasado, Tabasco estuvo en manos de criminales
 

*El comandante de la 30 Zona Militar fue muy claro: aquí operaba una red delincuencial con la participación de autoridades locales. Los implicados tienen mucho qué explicar y decir al respecto
 

Publicado el:

Alejandro Hernández


Lo que era un secreto a voces, el comandante de la 30 Zona Militar, Miguel Ángel López Martínez, lo dio viso de verdad: la orden de captura al jefe de la organización criminal “La Barredora”, Hernán Bermúdez Requena, ex titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC).
 

Esta orden de aprehensión girada por un juez de control, quiso ser desvirtuada por el grupo político al que pertenece el presunto delincuente, prófugo de la justicia, con el argumento de que el gobernador Javier May Rodríguez, lo dejó escapar.
 

Nada más falso como las justificaciones que desde hace meses han esgrimido los defensores de esta cofradía, cuyos principales jefes tienen mucho qué explicar y decir a la autoridad.
 

Ahora no pueden negar nada relacionado con la actividad criminal de quien fuera su jefe policiaco en el sexenio pasado. Todo lo que se reveló acerca de su vinculación con la delincuencia organizada, en los multicitados informes de inteligencia militar, era más que cierto y que en un principio el hoy prófugo de la justicia trató de negar en una entrevista que le concedió al medio de comunicación aliado a ese grupo y desde el cual se sigue torpedeando al gobierno maycista.
 

Ya hace unos meses, el periodista Ciro Gómez Leyva había filtrado la existencia de esa orden de aprehensión gira en contra de Hernán Bermúdez, quien desde entonces andaba a salto de mata.
 

En esa ocasión ninguna autoridad federal o estatal quiso confirmar o negar lo expuesto por el comunicador en su programa de Radio Fórmula y después en su columna de Excélsior. No se abundó más del asunto. Quedó como un trascendido, quizá porque no se quería que se alertara más a quien ya tenia estatus de prófugo de la justicia.
 

Fue hasta el viernes pasado, en una entrevista de radio, que el comandante de la 30 Zona Militar habló públicamente del hecho y dio varias pistas, que cuando el juez de control obsequió la orden de aprehensión, el exjefe policiaco huyó de Mérida, la capital yucateca, hacia Panamá.
 

De ahí voló a España y de se trasladó a Brasil, donde es buscado por la Interpol, de acuerdo con el jefe militar.
 

¿Cómo fue posible que Bermúdez Requena se haya enterado de que la justicia ya lo perseguía? Aún tiene aliados dentro de la Fiscalía General del Estado (FGE). Alguien al interior de la representación social le dio el pitazo y por eso huyó al país centroamericano antes de que fuera detenido en su residencia emeritense.
 

Durante la entrevista radiofónica, el general López Martínez dijo algo que dejó muy mal parado al gobierno anterior: no se podía proceder en contra de Bermúdez Requena, porque las autoridades anteriores no habían abierto ninguna investigación en contra de él, del delincuente “Prada”, de Ulises Pinto Madera, entre otras personas cercanas al exjefe policiaco, como Carlos Tomás Domínguez, alias “Tomasín”, el único que ha sido capturado hasta el momento.
 

El jefe militar no se guardó nada. Acusó que, con Bermúdez Requena, primero en la FGE, donde Jaime Lastra Bastar, entonces titular de la institución, lo nombró director general de la Policía de Investigación de la fiscalía en 2019, y después el entonces gobernador Adán Augusto López Hernández, titular de la SSPC en diciembre de ese mismo año, “se intensificó la violencia” en el estado.
 

Con él al frente de la SSPC se creó un “modelo delincuencial”, en el que participaban “autoridades locales”, que permitió que operara la impunidad a sus anchas. Un grave señalamiento que deja muy mal parado a quienes lo nombraron en tareas policiales y de quién lo mantuvo en el cargo, Carlos Manuel Merino Campos, cuando Adán Augusto se fue a la Secretaría de Gobernación y él asumió la gubernatura.
 

Tienen mucho qué decir y explicar Adán Augusto, el capital Merino y Jaime Lastra. Ya no son suposiciones, sino acusaciones sustentadas que derivaron en la orden de aprehensión y su posterior fuga.
 

VAN POR TODOS
 

El general dijo además de que cuando se dieron los cambios en el área de seguridad en el estado, tanto federales como estatales, “esos líderes importantes, originales de `La Barredora` no tenían orden de aprensión y ahorita podemos decir que gracias a la coordinación y al trabajo entre la FIRT Olmeca y la aportación y el trabajo de las fiscalías, prácticamente todos ya tienen orden de aprensión: Bermúdez Requena, Prada, Tomasín ya cayó, Pinto”.
 

Hay otros delincuentes que formaban parte de esa estructura criminal que andan sueltos, porque ninguna autoridad estatal anterior hizo nada por capturarlos, como los que responden a los alías de “La Mosca” y el “Gato”.
 

En la conferencia matutina de este lunes, el gobernador Javier May, hablará sobre este asunto, según dijo a reporteros que lo entrevistaron después de inaugurar el torneo femenil de futbol.
 

Quien sí habló sobre el caso, fue el secretario de Gobierno, José Ramiro López Obrador, quien señaló que “está saliendo toda la pudrición” que se acumuló en el gobierno anterior, en referencia a la orden de captura de Bermúdez Requena.
 

Ninguno de los implicados con el nombramiento de este presunto delincuente puede salir con el clásico “yo no sabía” o “no tenía conocimiento” porque fueron ellos quienes lo pusieron y mantuvieron en esa posición en la que se le hizo mucho daño a Tabasco, se puso en riesgo la tranquilidad y seguridad de los tabasqueños.
 

Esa es la razón por la cual los detractores y aliados de ese grupo delincuencial, han machacado con el cuento de que este el gobierno de Javier May es el responsable de la violencia e inseguridad que se registra en estado.
 

Ya no podrán salir con esa excusa. Todavía resuena lo dicho por el general: en Tabasco operaba una red delincuencial en la que participaban autoridades locales. Contundente declaración que debe poner a temblar a más de uno de los que se sentían impunes.