• La Verdad del Sureste |
  • Sábado 21 de Febrero de 2026

Los de abajo

Del supuesto alzamiento juvenil al fiasco total de la derecha
 

• La oposición pierde la apuesta por la Generación Z y resultó un rotundo fracaso su movilización del 20 de noviembre.

Publicado el:

Alejandro Hernández


La marcha del 20 de noviembre de 2025, convocada por sectores de la oposición de derecha que intentaron presentarla como un movimiento de la Generación Z, resultó un fracaso rotundo en términos de convocatoria, impacto y objetivos.
 

La movilización coincidió principalmente con el desfile cívico-militar del 115 aniversario de la Revolución Mexicana, evento presidido por la presidenta Claudia Sheinbaum y en el que participaron el Ejército Mexicano, la Guardia Nacional y la Fuerza Aérea.
 

Esta coincidencia generó temores de posibles provocaciones, especialmente tras los incidentes violentos de la manifestación del 15 de noviembre, que dejaron al menos 120 policías heridos y 20 detenidos.
 

Diversos analistas interpretaron la convocatoria como un intento de forzar una confrontación que pudiera exhibir una respuesta represiva del Estado y desgastar al gobierno.
 

Sin embargo, los organizadores calibraron cuidadosamente su estrategia para evitar involucrar directamente al Ejército, institución de alto prestigio social. Incluso sectores opositores moderados, como la agrupación Somos México, advirtieron públicamente del riesgo que representaría arrastrar a las Fuerzas Armadas a un conflicto político de esa naturaleza.
 

Prevaleció la cordura y no hubo, por fortuna, choques con elementos militares. El desfile se realizó sin interrupciones significativas, las rutas fueron separadas y la policía capitalina encapsuló a los manifestantes en el Paseo de la Reforma, impidiendo su avance hacia el Zócalo.
 

La baja asistencia —apenas decenas de personas en varios puntos— y la contención policial neutralizaron cualquier potencial provocación.
 

NO APRENDEN Y NO CAMINAN
 

El intento de la derecha por capitalizar el descontento juvenil, inspirado en casos como el apoyo que Javier Milei obtuvo entre los jóvenes argentinos en 2023, fracasó estrepitosamente en autenticidad.
 

Lo que comenzó como protestas aparentemente espontáneas tras el asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, el 1 de noviembre, fue rápidamente cooptado por actores políticos tradicionales.
 

Análisis de redes sociales revelaron que gran parte de las cuentas promotoras eran falsas, operadas desde el extranjero o financiadas con recursos significativos, vinculadas a figuras como Ricardo Salinas Pliego, el expresidente Vicente Fox, partidos como el PAN y el PRI, e incluso redes internacionales de derecha.
 

En las calles predominaron militantes adultos y consignas partidistas, mientras jóvenes genuinos se deslindaron del movimiento, denunciando la infiltración y la presencia de grupos violentos como el “Bloque Negro”.
 

La asistencia fue mínima y la narrativa de una “Generación Z rebelde” se derrumbó por completo. Este episodio dejó a la oposición mexicana profundamente mal parada: expuso su falta de conexión real con los jóvenes, su dependencia de campañas artificiales y su incapacidad para generar movilización orgánica.
 

Encuestas recientes, Enkoll y El Financiero, muestran que entre el 71 % y el 86 % de la Generación Z aprueban la gestión de Claudia Sheinbaum y rechazan la instrumentalización política de sus demandas.
 

Lejos de fortalecer a la derecha, la fallida operación profundizó su crisis de legitimidad, generó burlas generalizadas en redes y reforzó la percepción de una oposición obsoleta, sin proyecto propio y desconectada del México actual.