La reforma electoral aún no se cocina y ya recibió el rechazo de los supuestamente partidos aliados del Trabajo (PT) y del Verde Ecologista de México (PVEM). Ni siquiera ha sido presentada al Congreso federal y los líderes camarales de Morena se confabulan para eliminar del texto todo aquello que atente contra sus intereses.
Que la oposición la rechace no es ninguna novedad. Está en lo suyo, aunque son demasiado burdos para descalificarla con el mote de “Ley Maduro”. Es parte de su estrategia para atraer la atención y el respaldo de Washington para que se decida intervenir abiertamente en México, pero deberían de verse en el espejo de María Corina Machado. Ellos corren el riesgo de sufrir una humillación peor.
Tampoco sorprende que desde el bloque oficial se torpedee la iniciativa de la presidenta Claudia Sheinbaum. Lo hicieron con la reforma contra el nepotismo, operaron para que no entrara en vigor en 2027 sino hasta 2030, así que no es casualidad que sigan maniobrando para jugarle rudo a la mandataria.
Ni siquiera porque la propuesta, según se ha dicho, ya no contempla la eliminación de las diputaciones plurinominales (representación proporcional), ahora se plantea que no se deje a discreción de los partidos su asignación, sino se elijan a través del voto, para que sean verdaderos representantes populares y no cupulares.
Ricardo Monreal Ávila, coordinador parlamentario de Morena en la Cámara de Diputados y presidente de la Junta de Coordinación Política, opera en lo oscurito para frenar la reforma electoral en alianza con los líderes opositores.
En público es otra su postura, más institucional. Ha dicho que “respeta” la postura del PT y PVEM en torno a este tema, y ha advertido que “sin consenso con PT y PVEM, la reforma ni siquiera debería presentarse en el Congreso”.
Inclusive, ha negado que sus aliados estén ejerciendo "chantajes", reconociendo que defienden sus principios legítimos, como si uno no conociera lo trinqueteros que los dirigentes de esos partidos.
No opera para sacar adelante la reforma electoral propuesta por la presidenta Sheinbaum, sino alienta de manera encubierta la rebelión de los aliados para echarla abajo haciendo el trabajo sucio de la oposición.
Nunca ha sido de fiar, menos ahora. Lo vimos en la elección intermedia en 2021. Monreal Ávila hizo lo necesario para que Morena perdiera la mayoría de las alcaldías en la Ciudad de México y diputaciones locales y federales, impulsó y ayudó a Sandra Cuevas a ganar en Cuauhtémoc, candidata del bloque opositor, para hacer perder a Dolores Padierna en venganza porque su gallo no quedó.
¿En qué no están de acuerdo el PT y PVEM?
En la reducción al financiamiento público a los partidos y la eliminación o disminución de los diputados plurinominales. Las elecciones en México son las más costosas del mundo, lo ha dicho la presidenta, y en un país como México, con tantas necesidades, no se puede desperdiciar tanto dinero, que ni siquiera transparentan los dirigentes partidistas, quienes se autoasignan jugosos salarios y se dan vida de privilegios como si fueran potentados.
“No puede ser que con tantas necesidades que hay en el país, las elecciones (en México) sean las más caras del mundo. Claro que necesitamos un instituto autónomo, claro que necesitamos que las elecciones no salgan mal, pero no tiene por qué ser tan caro”, ha dicho la presidenta.
Se entiende que estos partidos, como aliados minoritarios de Morena, dependen en gran medida de esos recursos y escaños para mantener su presencia en el Congreso, ya que no siempre logran mayoría en elecciones directas.
ALIADOS DE A MENTIRITAS
Como si fuera opositor, el líder parlamentario del PT en el Congreso federal, Reginaldo Sandoval, el mismo que salió en defensa de Hiram Llergo, ha cuestionado la reforma con el cuento de que Morena ya controla los tres poderes (Ejecutivo, Legislativo y Judicial) por lo que la atención presidencial se debería enfocar en la unidad nacional ante desafíos externos, como tensiones con Estados Unidos, y no en regatearle espacios legislativos.
Aunque Monreal diga lo contrario, se trata de un vil chantaje. A los diputados plurinominales, como Reginaldo Sandoval, no los elige la gente sino son palomeados por los dirigentes partidistas y representan sus propios intereses no los del pueblo que dicen representar.
“El tema de la representación proporcional fue cambiando a lo largo de los años y son las cúpulas de los partidos políticos las que llegan a la Cámara de Diputados o de Senadores. Entonces que la gente decida”, ha dicho la presidenta sobre ese punto.
Así llegaron al Congreso de la Unión, Alejandro “Alito Moreno, dirigente nacional del PRI, Rubén Moreira, líder de la bancada priista en San Lázaro, Marko Cortés, exdirigente nacional del PAN y muchos otros, que no fueron elegidos por el pueblo.
En el PVEM, hay resistencias similares, con voces internas que la ven como "regresiva" o "inviable para las minorías", y se ha reportado que su líder nacional, Jorge Emilio González, no está convencido de su pertinencia actual.
Su postura es una defensa de intereses partidistas específicos que son totalmente ajenos al pueblo.
En la conferencia matutina de este viernes, realizada en Ecatepec, Estado de México, la presidenta Sheinbaum confió en que al final el PT y el PVEM respaldarán la reforma electoral una vez que conozcan el texto final, que aún está en elaboración.
He dicho que su iniciativa busca austeridad y eficiencia electoral sin afectar la autonomía del INE. Rechazó las críticas de la oposición a una propuesta que no está terminada, por lo que “no es muy buena su inteligencia, su investigación, sus informantes, no sé, porque todavía no está lista”, la propuesta.
Consideró de vital importancia colocar candados a la ley electoral a fin de evitar cualquier intromisión del crimen organizado en las elecciones o establecer mayores controles de fiscalización para evitar que siga habiendo mal uso de los recursos o que estos provengan de un financiamiento ilícito. A eso es lo que se oponen realmente los dizque aliados de Morena.
