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La Verdad del Sureste

LOS ASESINOS DE COLOSIO, ANDAN SUELTOS Y HAN TRIUNFADO II


Transcribo textos claves de aquellos tiempos definitorios del artero y perverso asesinato de Luis Donaldo, en Lomas Taurinas, la tarde del 23 de marzo de 1994.
    “El pasado 28 de septiembre una bala mató a dos Ruiz Massieu. A uno le quitó la vida, al otro le quitó la fe y la esperanza de que en un gobierno priista se llegue a la justicia. Los demonios andan sueltos, y han triunfado.” 23 de noviembre de 1994, Mario Ruiz Massieu al renunciar a la Fiscalía Especial que investigaba la muerte de su hermano José Francisco, asesinado el 28 de septiembre 1994.
    “Ernesto Zedillo no perdonó que denunciara a los dirigentes del PRI el 23 de noviembre de 1994. Se vengó por eso. Para encontrar a los homicidas de mi hermano hay que iniciar una investigación que empiece por Zedillo. Él y yo supimos que no era ajeno a los dos crímenes políticos de 1994”. Septiembre 15 de 1999. Carta de suicidio de Mario Ruiz Massieu.
    “Confieso que no creo que Mario Aburto sea el asesino de Colosio. Por el contrario, pienso que él es un sustituto. Confieso que creo que deberían investigarse el papel que tuvieron Ernesto Zedillo y Jorge Carpizo en los crímenes de 1994. Confieso que creo que en el homicidio de mi hermano hubo dos conspiraciones: una para asesinarlo y otra para ocultar la verdad del hecho y culpar a otro de su muerte. Confieso que nunca informé al presidente Salinas que iba abrir una averiguación previa a los dirigentes del PRI y al procurador de la república. Confieso que estoy convencido de que los homicidas intelectuales de mi hermano son parte de un grupo priista. Confieso no haber accedido a los deseos de Ernesto Zedillo de proceder en contra de Raúl Salinas por no haber contado con evidencias. Confieso que pienso que Ignacio Pichardo Pagaza, Jorge Carpizo, María de los Ángeles Moreno y Humberto Benítez Treviño se unieron para defender al sistema político y obstruir la investigación. Confieso que yo decidí dejar de ver a Jorge Carpizo porque considere, entre otras cosas que se había aliado con los dirigentes del PRI. Confieso saberme traicionado por Jorge Carpizo.  Confieso que debí estar cerca de Diego Valadés, a quien quise infinitamente. Fue un gran error distanciarme.”. Fragmento del libro Confesiones a manera de testamento. Mario Ruiz Massieu.
“A Durazo (Secretario privado de Colosio en la fecha de su asesinato) le pregunté: ¿Quién tiene los documentos y cartas de Colosio? -Una parte la tengo yo, pero de todo tiene registro Liébano (nombrado Secretario particular de Zedillo en la presidencia)-. De tan sencilla manera, llevando a los hombres claves a un nuevo abrevadero, se pretendió cerrar una historia bajo las siete llaves de la complicidad simulada. Sáenz lo sabe bien. El otro punto final es obra de Córdoba Montoya. Porque, sin género de dudas, “su” candidato, el aspirante gris, llegó a la cima. No era, aunque así lo expresara, Luis Donaldo Colosio. La gran apuesta de Córdoba –podemos resumir ahora- fue siempre Ernesto Zedillo Ponce de León”. Libro: Los Escándalos. Rafael Loret de Mola Vadillo.
    «Para la mayoría de la sociedad, la teoría del asesino solitario suena a un atentado contra la inteligencia». El ex presidente Carlos Salinas de Gortari señaló como posibles responsables del crimen de Luis Donaldo Colosio al ex dirigente petrolero Joaquín Hernández Galicia, La Quina, y al ex secretario de Gobernación, Fernando Gutiérrez Barrios al leer las diversas declaraciones que se rindieron ante el entonces fiscal del caso, Raúl González Pérez. En el testimonio de Salinas de Gortari, al ser interrogado sobre este punto señaló a miembros de la nomenclatura del PRI, (destacadamente al ex líder petrolero, y a quien fuera responsable de la política interior del país), sin embargo, «cuando el fiscal especial le preguntó al ex presidente si tenía alguna prueba que pudiera responsabilizar a los personajes señalados, Salinas de Gortari respondió que no».
    “Salinas dijo que la nomenclatura había sido la causante del crimen, y si el presidente de la República del momento hace un reconocimiento de esa naturaleza por qué nos resistimos el resto, así no tengamos a los autores intelectuales de las orejas para mostrarlos a la ciudadanía”. “Fue un crimen fraguado desde el poder, en la disputa por el poder o en los alrededores del poder; Donaldo “había conocido la descomposición del régimen en los niveles de corrupción del gobierno de (Carlos) Salinas (ex presidente”. “Yo creo que sería muy útil, para el país, que compartiera la información a la que tuvo acceso (Salinas de Gortari) y entender su definición de nomenclatura y eventualmente no sólo su definición sino sus integrantes, sería muy sano para el país porque finalmente es una deshonra el crimen de Luis Donaldo en la vida pública de este país -fue un instrumento de lucha política que se descartó después de 1942-, hay que aclararlo para que no se vuelvan a sufrir traumas políticos y económicos”. Libro: “Colosio. El futuro que no fue”.
 

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