En la historia de la educación de México, se tiene registrada una fecha coyuntural que tiene relación con Tabasco; esa fecha corresponde a la realización de “La XIII Asamblea Nacional de la Asociación Nacional de Universidades e Institutos de Educación Superior” (ANUIES), que se llevó a cabo del 19 al 22 de abril de 1971 en la UJAT. Los resolutivos de dicha asamblea se conocen como la “Declaración de Villahermosa”, por haber sido nuestra ciudad la sede.
A 51 años de ese evento, debemos recordarlo y mantenerlo en nuestra memoria; para que aprendamos de él, en el contexto de la reforma educativa y cultural que necesita hacer la Cuarta Transformación, para consolidar su proyecto en las relaciones sociales, productivas, culturales y políticas; para contribuir en la formación de los mexicanos bajo una perspectiva que cambie la cosmovisión que les inculcó el neoliberalismo.
Para ello, es importante conocer el contexto en el que se realizó la “Declaración de Villahermosa”. A principios de 1971, las Instituciones de Educación Superior (IES) de México vivían un proceso de transición, delineado por las posturas dogmáticas y represivas del Estado Mexicano, que devenían del 68; ante las que los universitarios establecieron alternativas y exigieron una reforma educativa, que trasformara estructuralmente a las instituciones y las prácticas educativas, con principios que reconstruyeran el deber ser de las universidades, bajo la democracia, el compromiso social con las clases populares, la justicia y el desarrollo de la ciencia para la soberanía nacional, etcétera.
En esos momentos de cambios y rupturas, la UJAT tenía solo un año de ser una institución autónoma y seguía en su propia transición, que se había iniciado en 1966 con los movimientos estudiantiles. La dinámica histórica de la UJAT, durante 1966 y 1973, es extraordinariamente compleja, por los enfrentamientos entre los distintos sectores de la universidad contra el gobierno del Estado. En ese contexto, en abril de 1971 ocupó la rectoría el abogado y médico: Ovidio González López, que representaba una posición social y popular dentro de la UJAT y, es bajo su rectorado que se dio la Reunión de la ANUIES.
Los principales temas que se discutieron en esa reunión, tuvieron que ver con el Bachillerato, con los diferentes aspectos de la reforma de la Educación Superior y sobre los estudios de posgrado. Los discursos que se expresaron fueron los de: el rector Ovidio González López; el Ing. Víctor Bravo Ahuja, Srio. de la SEP, que también leyó un documento del Presidente Luis Echeverría. Entre las ponencias que se presentaron, destacaron las del Dr. Pablo González Casanova, rector de la UNAM y la del rector de la UJAT, que establecieron propuestas sobre la reforma educativa. En ese contexto, la “Declaración de Villahermosa”, se elaboró por 68 asistentes y, entre los que firmaron, cabe destacar al propio rector de la UNAM ya señalado; al director del IPN: Ing. Manuel Zorrilla; al director del COLMEX: Dr. José Luis González; al rector de la Universidad Michoacana: Dr. Melchor Díaz Rubio; al Lic. Antonio G. Campillo de la UV; y por la UJAT firmó el Lic. Francisco Madrigal Moheno. Y entre los postulados de la “Declaración de Villahermosa”, podemos señalar: 1) que el sistema educativo nacional debía reformarse y adaptarse a los cambios recientes; 2) ante la disfuncionalidad y problemas del sistema educativo y de las IES, debía realizarse una reforma integral, con medios que permitieran desarrollar las capacidades intelectuales de los sujetos, para que contribuyeran a consolidar un orden social justo; 3) la reforma debía cambiar las estructuras académicas, administrativas, económicas y sociales de las instituciones, bajo una perspectiva democrática, que le diera oportunidad a todos en función de su capacidad intelectual; 4) los cambios en la educación debían ser parte de un proceso permanente, dialógico y que posibilitara elevar el nivel cultural, científico y tecnológico de México; 5) para lograr una reforma integral se debía establecer un modelo educativo nacional, que coordinara y movilizara los recursos educativos de manera articulada entre las instituciones, homogeneizando criterios pedagógicos y administrativos; 6) la reforma debía sostenerse en una nueva legislación educativa nacional y, en la adecuación de las leyes orgánicas de cada institución. Con estas bases, la “Declaración de Villahermosa”, teniendo como escenario principal a Tabasco, estableció ejes precisos para definir el desarrollo de la educación del país; definió los criterios para realizar una reforma educativa articulada e integral, que debía cambiar el significado de ser universitario en la realidad concreta de México; en un contexto, en el que los universitarios fueron los impugnadores del sistema político y sus estructuras represivas y autoritarias; y se constituyeron en los responsables de elaborar propuestas para la reconstrucción y transformación del país.
