• La Verdad del Sureste |
  • Sábado 28 de Febrero de 2026

MEMORIA TABASQUEÑA

VILLAHERMOSA EN LA HISTORIA DE TABASCO

Publicado el:

Mtro. Héctor Valencia Reyes



Villahermosa es el corazón de Tabasco, es una ciudad que tiene más de 340 mil habitantes, concentra la dinámica comercial y productiva del estado. Es la síntesis cultural y educativa de los tabasqueños. En ella, las instituciones que representan la dinámica política y social, redefinen constantemente la funcionalidad estructural de todo Tabasco; y los procesos sociales que se experimentan en su contorno urbano, determinan los procesos de la historia presente de todos los tabasqueños.
En las últimas cuatro décadas, la historia de Villahermosa ha sido sistematizada, explicada y difundida, por dos profesores e Investigadores de la UJAT: Ricardo de la Peña Marshall y Geney Torruco Sarabia. Y aunque sus investigaciones recuperan parte de la memoria histórica de nuestra ciudad; aún hace falta una obra integral e interdisciplinaria, que recupere las evidencias que se encuentran en los archivos locales y nacionales, que nos permita comprender la historia y tener una conciencia del desarrollo histórico de la Esmeralda del Sureste: Villahermosa.
El origen de nuestra ciudad, como asentamiento criollo y mestizo ha sido ampliamente explicado por la investigadora de la UNAM: la Doctora Ana Luisa Izquierdo; porque a través de sus indagaciones, podemos conocer como Santa María de la Victoria fue trasladada a Villahermosa, con el objetivo de que se convirtiera en el centro administrativo y social de la Provincia de Tabasco. Los tiempos y hechos de ese traslado, han sido objetivamente explicados con las evidencias documentales del Archivo General de Indias y de los archivos nacionales. Por ello, los historiadores consideramos como falsa la idea de que cada 24 de junio debe festejarse la fundación de la ciudad.
También conocemos, que Mario Humberto Ruz y Carlos Ruiz Abreu, con sus investigaciones, nos permiten comprender los inicios y el desarrollo de la funcionalidad del asentamiento social, que hoy es Villahermosa. También, nos explican que su dinámica histórica en la Colonia, no estuvo exenta de querellas y contratiempos, de amenazas e incertidumbres; como el constante asedio de los piratas que, durante más de un siglo, la saquearon más de una vez y la mantuvieron en la zozobra constante. Por ello, el poder virreinal decidió refugiarse en Tacotalpa en el siglo XVII y, abandonó al poblado de San Juan Bautista de Villahermosa por más de un siglo.
La antología de documentos de González Calzada, nos permiten comprender que, en el siglo XVIII, una vez contenidos los avances de los piratas hacia el continente, nuevamente la ciudad se convirtió en el espacio social más importante de la Provincia de Tabasco.
Ello, le permitió tener un puerto, con una ubicación estratégica para el traslado de mercancías y materias primas.
El historiador Enrique Canudas y los documentos de Mestre, nos narran cómo durante el movimiento de Independencia, la ciudad fue un asentamiento leal y defensor del realismo y los intereses de la corona española; sus habitantes, encabezados por José Eduardo de Cárdenas, juraron obediencia a Fernando VII y festejaron las derrotas del ejército insurgente. Así, consumada la Independencia, la ciudad recibió la soberanía nacional; como parte del nombramiento que recibió Tabasco, como un estado más de la naciente República. Convirtiéndose, inmediatamente, en el centro de la lucha entre los conservadores y liberales tabasqueños.
En la dinámica histórica de San Juan Bautista, recordamos la extraordinaria hazaña de sus habitantes ante la intervención norteamericana de 1846, cuando la ciudad fue defendida y guiada por Bruno y Traconis, y se resistió a la ocupación y logró evitar que los norteamericanos controlaran su funcionamiento.
Los libros de Andrés Manuel López Obrador, nos permiten comprender que, en el establecimiento de la hegemonía liberal en Tabasco, con las constituciones federal y local de 1857, en los hechos de la Guerra de Reforma, nuestra ciudad fue el escenario principal de los debates y confrontaciones asumidas por liberales y conservadores, que luchaban por el control político y militar de Tabasco.
También sabemos, por los informes militares de Arévalo y Méndez que, en 1862, ante la intervención francesa en México y la llegada de los francoimperialistas a Tabasco en 1863, la ciudad fue ocupada momentáneamente por Arévalo, que representaba los intereses de los conservadores e imperialistas.
Al mismo tiempo, sabemos cómo se dio la lucha armada en el hoy Centro Histórico de la ciudad y, conocemos como las fuerzas republicanas comandadas por el coronel Gregorio Méndez la liberaron, en el glorioso 27 de febrero.
Como resultado del triunfo de los republicanos tabasqueños, San Juan Bautista y Tabasco, pudieron presumir su libertad e independencia ante el Emperador Maximiliano, como parte de un proceso, en el que los tabasqueños auxiliaron a las poblaciones de Campeche y Veracruz para liberarse del yugo del Segundo Imperio.
Después de la derrota de Maximiliano y restaurada la República, los tabasqueños: liberales unos y viejos conservadores otros, decidieron luchar por el control y el poder de las instituciones asentadas en la ciudad, hasta que llegó la hegemonía porfirista e inició el crecimiento urbano, económico y cultural de Tabasco. En ese periodo, bajo el nombre exclusivo de San Juan Bautista, se encuentra el origen de nuestro actual centro histórico, que fue sede de casas comerciales y negocios diversos, con locales de farmacología y fotografía; con despachos de doctores, abogados, agrimensores y notarios. En ese tiempo, fue en el que floreció el Instituto Juárez de Tabasco, el primer Centro de Educación Superior de nuestro Estado.
Durante la Revolución Mexicana, la ciudad detuvo su crecimiento basado en las injusticias de la paz porfiriana. A partir de 1912, los hechos del movimiento armado y de los cambios políticos, trastocaron el funcionamiento de las estructuras sociales asentadas en la capital de Tabasco. Esa transición desplazó a las familias de comerciantes y políticos, de la hegemonía que habían tenido durante más de 30 años.
En la dinámica de la Revolución Mexicana en Tabasco, la ciudad recobró su antiguo nombre durante el gobierno del General Múgica y fue rebautizada, para llamarse definitivamente Villahermosa; en ese periodo, la sociedad local experimentó las querellas que los grupos revolucionarios establecieron, por mantener el control político de las instituciones locales. Esas experiencias, delinearon la historia de la ciudad y el destino de sus habitantes hasta la hegemonía garridista.
Así, entre 1924 y 1938, el Garridismo determinó el destino de Villahermosa y Tabasco. Bajo una perspectiva popular y progresista, las oligarquías tradicionales y conservadoras fueron desplazadas por las organizaciones de obreros y campesinos, por cooperativas productivas; bajo la perspectiva que orientó la formación cultural de los tabasqueños: la educación cooperativista, racionalista y, luego, socialista. En esa dinámica, la educación para el trabajo y las reformas sociales, sacaron de la miseria e ignorancia a miles de campesinos, obreros, mujeres y jóvenes de todo Tabasco.
Por ello, bajo el control y estructuras establecidas por los grupos garridistas la ciudad experimentó un florecimiento y se convirtió en el escenario de las exposiciones regionales. Pero, a pesar de la hegemonía de los Camisas Rojas y las ligas de resistencia, Villahermosa también fue el escenario principal de las oposiciones al Garridismo y de las querellas subsecuentes que permitieron que dicho proyecto fuera desplazado del poder.
A finales de la década de los 30’s y principios de la década de los 40’s, en el contexto de la Segunda Guerra Mundial, Tabasco y Villahermosa vivieron una transición de redefinición política; mientras, el Estado posrevolucionario, bajo una perspectiva centralista, impulsó su proyecto político en todo el sureste.
En la década de los 50’s Tabasco y Villahermosa se incorpora a la dinámica desarrollista nacional, que bajo el Modelo de Desarrollo Estabilizador, le impuso al trópico húmedo una perspectiva modernizante, que cambió estructuralmente todo el sur de México. En ese proceso, los habitantes de la ciudad vivieron dos procesos coyunturales: 1) las manifestaciones y confrontaciones políticas que llevaron a la renuncia del gobernador Bartlett Bautista; 2) la modernización que llegó a Villahermosa con la apertura de la Carretera del Circuito del Golfo, que a su vez, propició el crecimiento urbano de manera acelerada.
En los 60’s y 70’s el crecimiento infraestructural de la ciudad mantuvo una línea de continuidad, que con la incidencia de PEMEX y el desarrollo petrolero, modificaron su rostro urbano; Villahermosa se convirtió en una ciudad pujante y estratégica para el desarrollo del sureste mexicano.
En ese proceso, en la década de los 80’s, las dimensiones de la ciudad y la vida de sus habitantes cambió constantemente, bajo la influencia de fenómenos nuevos que la impactaron y determinaron su historia; entre ellos podemos señalar: las migraciones internas y externas; el boom petrolero y sus afectaciones a la población y los ecosistemas, las inundaciones, el crecimiento de una burocracia política y sindical que usufructuaba la riqueza producida por el petróleo, los problemas urbanos de toda índole y, la confrontación política que, buscó desplazar del poder al priísmo.
En las últimas décadas Villahermosa sigue ensanchando su dimensión urbana, cultural y política, producto de las experiencias, intereses y proyectos de sus habitantes. Sigue determinado significativamente el pasado remoto y reciente de Tabasco; es el espacio sociohistórico que delinea el presente y el futuro de Tabasco; por ello, debemos mantener en nuestra memoria sus procesos históricos más significativos y, al mismo tiempo, reescribir su historia, como un legado que alimente las conciencias de las nuevas generaciones.