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La Verdad del Sureste

DE LA MITOMANIA A LA MALEDICENCIA


Cierta ocasión le preguntaron a Esopo Fabulista Griego “ ¿Cuál es la cosa mejor del mundo”?  y este respondió “La Lengua” posteriormente le volvieron a preguntar y cuál es la cosa peor del mundo “la lengua”

    En política como en la vida diaria existen personajes  cuyo cuadro patológico  hacen de la lengua un verdadero peligro  por la forma tan fácil de mentir  haciendo de la mitomanía su refugio en el que de manera compulsiva van dando  rienda suelta a sus trastornos psicológicos.
    Prudencia seria la palabra para frenar la lengua de los actuales políticos,  que al controlar su  lengua los libran de decir muchos disparates. Focion, un sabio que vivió 400 años antes de Jesucristo decía: “Las vasijas vacías hacen muchos ruidos. Cuando una persona habla demasiado, puede ser que su cerebro está bastante vacío”  
    Decía San Bernardo cuidado: que tu “facilidad para hablar, no se te convierta en vomito de palabras”  porque estarías a punto de convertirte en un  maledicente. Desgraciadamente es la clara realidad que vivimos en el entorno social del estado de Tabasco en donde la mentira,  la calumnia y el chisme  la han elevado a rango de  debates no solo a nivel de los medios de comunicación sino,  que la tribuna del congreso del estado la han utilizado para tales fines.
    De esta virtud o vicio de de mover  la lengua se ha escrito mucho ya sea en   forma seria o en forma de chascarrillo,  como aquel que dice: “cierto personaje de la política tabasqueña tiene la lengua tan larga, que cuando el sacerdote reparte la comunión desde el altar, él logra comulgar desde el atrio del templo”. O la del comentario a cierto personaje político  que siembra la discordia, la división con su lengua viperina se dice: “no hay abismo más profundo que la lengua de un chismoso”
    Sin embargo hubo un líder Ateniense Pericles, dice su biógrafo Plutarco: No comprometía jamás la nobleza de su lengua diciendo palabras menos dignas, ni dedicándose a conversaciones inútiles o dañosas. Antes de hablar se preguntaba: ¿”Esto que voy a decir es necesario o provechoso? Sabía que las decisiones se fabrican consultando y que una de las señales de madurez de personalidad es saber callar secretos y defectos”
    Que gran diferencia entre un verdadero líder ateniense,  a la de un político tabasqueño que hace de la mitomanía su forma de vida para convertirse en un verdadero maledicente.
    Nota este comentario no es en relación a personaje político alguno de la vida tabasqueña, cualquier similitud es mera coincidencia.  

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