¡NO MAMES!
Hoy voy a juntar dos textos para referirlos a la situación que guarda todo el país respecto a la actitud de los gobernantes y la notoria e inocultable decadencia y degradación económica, social y moral que padecemos en la república.
La población, la mayoría de los mexicanos, usamos una expresión para manifestar extrañeza, enojo, encono y sorpresa de la estupidez; como que al enunciarla quisiéramos decir “no es posible que seas tan estúpido o tan insensible, que nos quieras vender como logro lo que todos sabemos es una brutalidad; no es posible que tomes decisiones tan estúpidas”. Usamos la expresión: ¡No mames!
Bien, pues el escritor y novelista Fernando del Paso -quien el 23 de abril fue galardonado mundialmente con el premio internacional de las letras Miguel de Cervantes-, el sábado 29 de noviembre de 2014 en la Feria Internacional del Libro, le dijo -con dificultades al hablar a causa de los infartos que había sufrido en 2013- a Peña Nieto: “Quiero solidarizarme con los padres de los 43 normalistas”, Peña: no se engañe”, “todos somos Ayotzinapa”. Los varios infartos cerebrales sufridos no le impidieron expresar de viva voz, con firmeza, su repudio a la violencia que se vive en el país. Al final de la presentación y en su silla de ruedas, Del Paso se colocó una camiseta con una leyenda que cuestiona las acciones de Peña y su desgobierno: ¡NO MAMES! PEÑA NIETO.
Pero esa expresión de Del Paso, la podemos suscribir todos, ya sea en Tamaulipas, en el Estado de México, Veracruz o en Tabasco. Y no solo sobre el tema de la violencia; también en la tortura –y el encubrimiento de ella por las instancias que deberían denunciarla-; y el asaltos a casa habitación y en violaciones; y en peculado; y en salud; en casi todos los ámbitos.
Y lo que más impele a la población a gritar el ¡No mamen! es la actitud de quienes gobiernan y las decisiones que toman para empoderar a quienes han demostrado ser inútiles, incompetentes o perversos. La otra parrafada que deseo usar también, fue escrita por la rusa Alisa Zinovyevna Rosenbaum (quien se vino a vivir a EU y asumió el seudónimo, con el que pasó a la historia) como Aynd Rand, en su ya añejo libro La Rebelión de Atlas; escribe Rand:
Cuando vea que el comercio se hace, no por consentimiento, sino por coerción; cuando advierta que para producir, necesita obtener autorización de quienes no producen nada; cuando compruebe que el dinero fluye hacia quienes negocian, no con bienes, sino con favores; cuando perciba que los hombres se enriquecen más por el soborno y las influencias que por el trabajo, y que sus leyes no lo protegen a usted contra ellos, sino que los protegen a ellos contra usted; cuando repare en que la corrupción es recompensada y la honradez se convierte en un sacrificio personal, entonces podrá afirmar que su sociedad está condenada.
Y remata: a lo largo de los siglos de miseria y hambre, los hombres exaltaron a los saqueadores como aristócratas de la espada, como aristócratas de la cuna, y más tarde como aristócratas de la burocracia, despreciando a los productores, como esclavos, como comerciantes, vendedores o industriales. Dándole poder a los degenerados o depravados, a los inmorales y encubridores de atrocidades. Cuando se haya convertido a la maldad en medio de supervivencia, no espere que los hombres sigan siendo buenos, no espere que produzcan cuando la producción sea castigada y el robo recompensado.
Las cosas no han cambiado en México sino para empeorar, continúan los atracos, las extorsiones, los secuestros, las desapariciones, los feminicidios, la discriminación, lo abusos de poder, la corrupción, la impunidad y el cinismo: hay mucho narcotráfico, crimen organizado, extorsiones y corrupción, sobre todo corrupción, leyó el novelista y escritor Fernando del Paso en la Ceremonia de Premiación del Premio Cervantes. Cuando usted ve con nitidez que se protege al delincuente, se empodera al cómplice que ocultó o calló la tortura o el asesinato, se encumbra al desviado moral o al peculador confeso, cuando observa que el gobierno se deja en manos de los ineptos pero cómplices o porque forman parte de una cofradía, después de ver que estas expresiones de Aynd Rand y de Del Paso tienen en el país, el todo el país, una actualidad materializada, no hay más remedio que volver a gritar ¡NO MAMEN!