• La Verdad del Sureste |
  • Lunes 02 de Marzo de 2026

La otra verdad

Amigos del Chayo *Adoloridos por la derrota de Granier, ahora mienten

Publicado el:

Alejandro Leyva


Sin lugar a dudas a uno que otro personaje no le ha hecho ninguna gracia, al contrario se le atoró en las tripas, el triunfo de los candidatos de Morena ganadores de estas pasadas elecciones del 6 de junio. Aunque es entendible, en ciertos casos, también hay que escarbar el motivo del rechazo de algunos de ellos y a qué interese responden.
Comencemos hablando de las constancias que han sido entregadas a los(as) respectivos(as) candidatos(as) ganadores(as) a las alcaldías de cada uno de los 17 municipios y las diputaciones. Ya también se hizo el reparto de las plurinominales de acuerdo al porcentaje que cada partido obtuvo.
La maestra Yolanda Osuna, abanderada del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) el pasado jueves 10 de junio fue ya declarada como la siguiente Presidenta de Centro; en la tarde noche de aquel día se le entregó su constancia y también se colgó la manta con los resultados del conteo definitivo por parte del IEPCT.
Con un porcentaje de un poco más del 61% logró vencer a supuestos candidatos de “renombre” que ya habían sido gobernadores y había tenido todos los recursos para hacerse campaña. Son estos candidatos de renombres quienes dieron por hecho que el ser “muy reconocidos” haría que tuvieran una inminente victoria. La realidad mostró que estaban equivocados.
Ya sabemos que el partido fundado por el actual presidente Andrés Manuel López Obrador, tabasqueño para más señas, logró vestir de rojo vino 14 de los 17 municipios de Tabasco, solo 3 de ellos quedaron repartidos en una oposición verdaderamente frágil. Muy respetable la decisión del pueblo; así es la política. Pero las altas expectativas que alimentaron en Centro, por lo menos la Coalición “Va por México” (PRI-PAN), resultó artificial.
Detrás de la derrota de cada candidato hay un ejército de personas esperanzadas en conseguir un puesto en el ayuntamiento municipal por los próximos tres años, algo que también afecta a muchos pseudo periodistas que todavía no aceptan que su candidato favorito no fue favorecido con el voto del pueblo.
Hay por ahí circulando columnas de cierto colega que, hasta su mismo nombre, grita lo fácil que puede llegar a cambiar de lealtad si se le ofrecen ciertos beneficios -monetarios, en su mayoría- para escribir a favor de la causa; me refiero a Chayo Gómez.
Y es que no es por ventanear al estilo de Paty Chapoy, pero el citado Chayo le ha dedicado varias columnas a la que será la alcaldesa de Centro a partir de este 5 de octubre del 2021. Basa sus columnas en especular con severidad y como mal augurio sobre lo que será el mandato de la señora Yolanda Osuna.
Lo que menos demuestra Chayo Gómez es un mínimo de respeto y escribe desde una supuesta superioridad moral –porque descalifica- y una capacidad de “análisis” que quienes lo conocen saben que es prestada. Redacta sus calumnias muy fúrico porque quien le prometió vivir tres años de gloria ya se encuentra disfrutando su retiro de la política con su señora esposa, hijos y nietos, allá en su bonita colonia fifí.
Y no solo hablo por hablar, es de dominio público que durante el mandato de Roberto Madrazo, Chayo recibió un bonito obsequio de su parte, que incluía cuartos, baños, cocina, cochera y patio; así es, una casa. Todo esto ganado con el sudor de sus dedos cansados de echarle flores, al entonces mandatario, en cada columna que escribía. O que a veces sólo firmaba.
Pero los obsequios no acabaron ahí, porque también misteriosamente se hizo de varias placas de taxis durante la misma temporada, con las que “honradamente” saca para sus gastitos, y que no tiene nada contentos a los verdaderos taxistas. Siempre ha estado muy pegado con el buen amigo Pancho Peralta, y hasta hay quien afirma que “el hombre que amaba los perros” le escribe la columna; también presume de su cercanía con el señor Enrique Priego, a tal grado que cuando lo nombrado presidente del Tribunal ya Don Chayo había apartado su oficina en el palacio que da a Plaza de Armas. Pero Don Enrique tiene sus límites y cuida su reputación.
Don Chayo, como su nombre lo indica, se pone a las órdenes de los amigos, ah, peor eso sí que sean maravillosos y que paguen.
Sin duda regalitos similares a estos pretendía obtener el del Chayo, junto con protección por parte de sus influyentes amigos, pero al ver que jugó con el equipo perdedor no le queda más que tragarse su orgullo y tener que escupir puro enojo contra la mujer que nos va a gobernar a toditos los centrenses estos próximos tres años, queramos o no.
Ah, y esa mentira de que Yolanda Osuna no caminó y que sólo se quedó esperando los resultados, se más falsa que una columna del Chayo; la morenista anduvo, se reunió con diversos sectores, hizo un plan de propuestas y, sobre todo, se condujo con respeto. Claro, respecto es algo que el pupilo de Peralta desconoce.