PALABRAS DE VIDA
EL HOMBRE COMO GLORIA DE DIOS
Hola buen día les dé Dios, amados lectores, que amablemente leen lo que humildemente escribo con el único afán de darles a saber que la única verdad de la vida es Jehová, quien hizo todas las cosas y al hombre a su imagen y semejanza para su gloria, todo lo que el quiere hace, en los cielos y en la tierra, en los mares y en todos los abismos.
Que maravilla es conocer que quien todo lo puede y todo la sabe es nuestro creador, quién al formar al hombre a su imagen y semejanza lo hizo con el único propósito de que éste gobernare con sabiduría todo lo que Dios creo en la tierra.
“El hace cosas grandes e incomprensibles, y maravillosas, es sabio de corazón y poderoso en fuerzas, el arranca los montes con su furor, el remueve la tierra en su lugar y hace templar la tierra, el manda al sol que no salga, el solo extendió los cielos y anda sobe las olas del mar; “si miras al cielo y contemplas las estrellas y observas la Osa, el orión y las pléyades todo esto y mas ha hecho Jehová el todopoderoso. ¿Quién puede competir con él? Existe alguno?, por supuesto que no, nadie pueda.
Todo lo que el hombre ha hecho es destruirse así mismo, negando la imagen que Dios hizo de él y para él. Ninguno de nosotros humanos ha podido hacer algo por si mismo.
Sea el nombre de Dios glorificado por todo lo que ha hecho, Dios es bueno y cada cosa que hizo lo hizo por él y para él, hizo al hombre, para que éste le glorifique y le honre en todo tiempo. Pero todos le han volteado la espalda por los afanes de la vida,
Todo hombre es imperfecto, piensa que todo lo sabe y todo lo puede, cuando realmente ni sabe ni puede hacer nada, sin la voluntad de Dios. Aprendamos a valorar a quién nos dio la vida, glorifiquemos su nombre, humíllense todos los confines de la tierra, porque el mira al humilde y lo atiende, mientras que al soberbio el aborrece.
David siempre dio honra y gloria a Jehová, atreves de la alabanza, no porque era rey se creía un ser perfecto, él vivió muchas circunstancias de la vida, pero sabía que si se humillaba de corazón a Dios este le respondía. Siempre estuvo seguro de que Dios lo tomaría de su mano y lo levantaría.
En la vida cotidiana del hombre, siempre hay momentos difíciles. Pero muchas veces se le olvida a quien recurrir o no quiere reconocer sus errores y prefieren vivir en la maldad o pecadi. Mas sin embargo David siendo un rey se humillaba a Dios, siempre buscaba su perdón y su ayuda; reconocía que era un hombre débil que sin la ayuda de Dios no podía gobernar su pueblo en el salmo 51 podemos darnos cuenta de como el rey suplicaba la misericordia de Dios. David sabía que era al único a quien debía recurrir para suplicarle su misericordia y perdón por todos sus pecados y maldades. Confiaba en su amor. Ningún hombre aquí en la tierra puede hacer lo que Dios hace. Pues él es el que conoce todo y para él no hay nada oculto.
¿Quién conoce el pecado del hombre? Lo que para nosotros es oculto para Dios no. Por eso hay personas que dicen que no tienen perdón de Dios por haber cometido muchas maldades. Pero les digo que él único que perdona es Dios, porque verdaderamente su amor sobrepasa a todo lo malo y nos ama tanto que hace mucho tiempo vino al mundo para enseñarnos a amarlo a él primeramente y a nosotros mismos y a nuestros prójimos.
Pero el hombre siempre le ha despreciado, no ha querido escuchar ni aceptar la invitación que todavía Jesús esta haciendo al mundo. “Arrepentidos y convertidos hijos de los hombres” esta claro verdad es preciso que el hombre se convierta a Cristo y éste perdonará sus pecados. Aunque estos sean los más terribles. Hay que tomar el ejemplo del Rey David cuando clamo a Dios “Ten piedad de mí, oh Dios conforme a tu misericordia y a la multitud de tus piedades
borra mis rebeliones; lávame más y más de mi maldad, límpiame de mi pecado. Porque yo reconozco mis rebeliones. Contra ti, contra ti solo he pecado, y he hecho lo malo ante tus ojos, para que seas reconocido justo en tu palabra, y tenido por puro en tu juicio. He aquí, en maldad he sido formado, y en pecado me concibió mi madre. Tú amas la verdad en lo íntimo, y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría. Purifícame con hisopo, y seré limpio; lávame y seré más blanco que la nieve. Hazme oír gozo y alegría, y se recrearán los huesos que has abatido. No me eches delante de ti. Señor habré mis labios y publicará mi boca tu alabanza. Porque no quieres sacrificios, que yo lo daría; no quieres holocaustos. Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado, al corazón contrito y humillado no despreciarás tú oh Dios.” Salmo 51 En estas porciones del salmo podemos percibir la gran tristeza de este hombre, su gran clamor reconociendo que sus pecados no habían ofendido a otra persona mas que a Dios y por lo tanto era el único que podría librarlo de sus pecados y maldades. Confiaba en la misericordia de Jehová, en sus piedades que no eran, ni son pocas hasta hoy, reconocía sus rebeldías que eran muchas, y que solo Dios las conocía, pedía que lo limpiará , quería ser un hombre integro, intachable para poder alabar a Dios, no quería ser echado lejos de su presencia porque para él, era difícil soportar la separación, él amaba a Dios con todo su corazón por eso era un hombre próspero en todo, no solo en la riqueza material sino en todo lo bendecía Dios. Pero a David no le importaba tener tanta riqueza y aunque era un rey, sabía que sin la voluntad de Dios perecería, por eso se humillo y pidió a Dios que le diera un corazón limpio, un espíritu recto y renovado dentro de si. Ofrecía a Dios sacrificios de alabanza, si éste le perdonaba todos sus pecados. “señor abre mi boca y publicará mi boca tu alabanza” que hermoso es venir a los pies de Cristo y reconocer que le has fallado y que tus pecados están delante de él y que a nadie más has ofendido sino al que todo lo sabe, y puede perdonarte de todo lo malo que hayas hecho. Comentarios [email protected]