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  • Miércoles 04 de Marzo de 2026

Palabras de vida De la botella al cuerpo/ Inelda Hernández de la Cruz

Publicado el:

Inelda Hernández de la Cruz


El alcohol el tabaco y otras sustancias han esclavizado a millones de jóvenes y jovencitas; hombres y mujeres adultos que pretenden escapar de sus problemas ya sean económicos, sentimentales,  laborales o por diversión.
    México, sorprendentemente ocupa el  deshonroso “tercer lugar” en el consumo de alcohol en el continente americano, con un porcentaje del  85.9 por ciento, según la publicación de Plus Medicine, asociación dedicada a la publicación libre de textos científicos.
    Aunque no precisa el nivel  promedio por habitante, sabemos muy bien que el bebedor ocasional o social hace mucho tiempo que dejo de existir, especialmente entre los consumidores más jóvenes.

¿Una copita?

Se empieza con una copa, luego dos y así hasta quedar completamente ebrio.
    Si alguna vez quiso saber cuántas personas son aficionadas a consumir bebidas con alcohol. Según las encuestas la mayoría  de los hombres, gustan de la cerveza, mientras que las mujeres prefieren el vino de mesa; mientras que el aguardiente es casi exclusivo de los varones.
    Pero los que consumen alcohol el porcentaje más alto, lo ocupan los jóvenes en edad productiva de entre 18 y 35 años.
    Algunos creen que el alcohol es una creación de Dios, sin embargo, este no se puede encontrar en ningún producto de la naturaleza, por lo tanto no fue creado por Dios, porque es un producto artificial preparado por el hombre por medio del proceso destructivo de la fermentación.
    Las consecuencias de esta invención, según un reporte de la Secretaría de Salud de México, el abuso del alcohol se relaciona con el 70 por ciento de las muertes por accidentes de tránsito y es la principal causa de fallecimiento entre los 15 y 30 años de edad. Se estima que 27 mil mexicanos mueren cada año por accidentes de tránsito y la mayoría se debe a que se encontraban bajo los efectos del alcohol.
Qué dice la Biblia acerca de consumir alcohol  o el vino?
    Varios versículos de la Biblia animan a la gente a mantenerse alejados del alcohol (Levítico 10:9; Números 6:3; Deuteronomio 14:26; 29:6; Jueces 13:4, 7, 14; 1ª Samuel 1:15; Proverbios 20:1; 31:4,6; Isaías 5:11, 22; 24:9; 28:7; 29:9; 56:12; Miqueas 2:11; Lucas 1:15).
         Hay quienes de inmediatamente relacional el alcohol con el pasaje en el que Jesús convirtió el agua en vino. (Juan 2:1-11; Mateo 26:29), para justificar su afición por las bebidas alcohólicas.
         Sin embargo, en los tiempos del Nuevo Testamento, el agua no era muy limpia. No había instalaciones sanitarias modernas, el agua estaba llena de bacterias, virus y todo tipo de contaminantes.
    Además, en esos días el vino era fermentado, pero no al grado en que lo es hoy. Es incorrecto decir que era jugo de uva, pero también es incorrecto decir que era el mismo vino que se usa hoy en día.
    Como resultado, la gente del Antiguo Testamento a menudo tomaba vino (o jugo de uva), porque era menos probable que estuviera contaminado.
    Lo mejor es mantenerse alejados de las bebidas embriagantes, abstenerse en absoluto de la embriaguez y de la adicción al alcohol (Efesios 5:18; 1ª Corintios 6:12).
    “Tú y tus hijos contigo, no beberéis  vino ni sidra, cuando entréis en el tabernáculo de reunión, para que no muráis, estatuto perpetuo para vuestras generaciones” Levítico 10:9.
    La Biblia contiene principios y se hace extremadamente difícil sostener que un cristiano o persona que bebe alcohol, cualquiera sea la cantidad, agrade a Dios.
     “No os desviéis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los homosexuales, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los que viven de rapiña, heredarán el reino de dios”, 1Corintios 6: 9.
    Quienes profesan su fe en Cristo, deben congruentes en todo tiempo, es decir que no deben embriagarse con ningún tipo de bebidas embriagantes, porque esto pasa, más es necesario buscar la llenura del espíritu santo.
El cristiano verdadero, renunciará a todo tipo de bebidas alcohólicas por temor a Jehová.  
Proverbios: 23:29-35; “¿Para quién será el ay? ¿Para quién el dolor? ¿Para quién las rencillas? ¿Para quién las heridas en balde? ¿Para quién lo amoratado de los ojos? Para los que se detienen mucho en el vino, para los que van buscando la mistura. No mires el vino cuando rojea, cuando resplandece su color en la copa; se entra suavemente; Mas al fin como serpiente morderá, y como áspid dará dolor. Tus ojos  mirarán cosas extrañas, y tu corazón hablará perversidades. Serás como el que yace en medio del mar, o como el que esta en la punta de un mastelero. Y dirás; Me hirieron y no me dolió; me azotaron más no lo sentí; cuando despertaré, aún lo volveré a buscar”.  
         Los años no pasan en balde, y nuestro cuerpo y salud cobrarán la factura, por eso hay que aprovechar cada minuto y vivirlo sin desperdiciarlo en borracheras inútiles que solo provocan dolor y tristeza en las familias.
    El alcohol, al tomarla entra suavemente pero al fin muerde  como serpiente y pica como víbora venenosa al hombre descuidado hasta provocarle la muerte.
    El alcoholizado, no discierne las cosas  de manera normal y cuando habla solo dice vulgaridades y se siente fuerte, pero cae al suelo, pues su mente no razona, no siente dolor, no tiene vergüenza, mucho menos temor a Dios.
    La Biblia condena la embriaguez y sus efectos, los cristianos no deben permitir que sus cuerpos sean “dominados” por cualquier cosa; “todas las cosas me son licitas, mas no todas convienen, todas las cosas me son lícitas, más no me dejaré dominar por ningunas”. 1ra. De  corintios 6:12.
    Dios nos invita a cuidar nuestro cuerpo, que tengamos dominio propio frente a las tentaciones de este mundo, dice que podemos hacer todas las cosas que queramos pero que reflexionemos si todas nos convienen.
    Realmente nosotros somos los que elegimos vivir felices o infelices Dios nos ama tanto que nos dio libre albedrío para tomar nuestras propias decisiones.
    En la Biblia hay tantos  versículos que nos animan a dejar todo lo que nos perjudica y no nos deja vivir una vida llena de salud y felicidad.
    Si no te encuentras libre de esta situación o te sientes atrapado por el  problema del alcoholismo. No es casualidad que este leyendo esta columna. Dios quiere se parte de tu vida para luches por tu vida y la felicidad de tu familia.
    Dios, a través de su hijo amado Jesucristo te ofrece ayuda, acéptale hoy con solo decir estas palabras.
    Señor Jesús, estoy cansado de vivir en este pecado del alcoholismo, me arrepiento de todo, acéptame como tu hijo y ayúdame a ser fuerte y no volver a caer, porque soy débil y usted es mi fuerza, el único que hasta este momento me ha ofrecido su ayuda. melita_ihd@hotmail.com