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  • Miércoles 04 de Marzo de 2026

Palabras de vida/ La televisión; un peligro para los niños/ Inelda Hernández de la Cruz

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Inelda Hernández de la Cruz


En Proverbios 22:6 la Biblia dice “instruye al niño en su camino que aunque fuere viejo no se apartara de él”. Conviene siempre recordar este versículo bíblico, porque siempre tenemos tendencia a desear que nuestros hijos tengan éxito según las normas de la sociedad y esto, a veces, sólo para la satisfacción de nuestro orgullo de padres.
    Los distintos estudios científicos que evalúan el impacto que en los niños produce la excesiva exposición a la televisión, determinan que esta es una de las principales responsables de conductas indeseables como el comportamiento agresivo, además de problemas de salud como la obesidad, la anorexia, la bulimia y la falta de horas de sueño.
         También es culpable al parecer, de los síntomas depresivos que padecen muchos chicos y chicas cuando llegan a la juventud.
         De a cuerdo al último estudio publicado del Archives of General Psychiatry,  existen muchos mecanismos diferentes por los que la exposición a los medios electrónicos (televisión, radio, videos o juegos de ordenador) puede influir en el desarrollo de depresión.
    Por ejemplo, los adolescentes que dedican un tiempo excesivo a ellos, pierden la oportunidad que tienen sus semejantes de dedicar tiempo a actividades sociales, intelectuales o deportivas que ejercen un papel protector frente a la enfermedad.
    Lo niños, por su parte descubren lo entretenida que es la televisión desde muy temprana edad.
    La American Academy of Paediatrics, considera que no existe beneficio alguno de la exposición desde temprana edad a la televisión, pero si ha detectado que en menores de tres años provoca serias consecuencias como mostrar retraso en el lenguaje y en la lectura; son distraídos, tardan en concentrarse, tienen problemas para conciliar el sueño y expresan poco interés de interactuar con sus padres.
    Sin embargo, desde hace muchos años los niños conviven de forma natural con la pantalla del televisor y sabemos que de ella aprenden y adoptan hábitos.
    Cuando hablamos de la televisión,  dos los problemas que hemos de tener en cuenta son el tiempo que nuestros hijos pasan delante de ella y el tipo de programas que ven.
    Por ello, es aconsejable fijar un tiempo máximo de antemano. De este modo, nuestros hijos aprenderán gradualmente a seleccionar aquello que más les gusta, sin adquirir el hábito de sentarse delante del televisor y adsorber todo, porque el tiempo que éstos  pasan  frente al televisor, se le resta a actividades importantes, tales como la lectura, el trabajo escolar, el  juego, la interacción con la familia y el desarrollo social.
    Los niños aprenden conductas de la televisión que son inadecuadas o incorrectas. Ellos no saben diferenciar entre la fantasía presentada en la televisión y la realidad. Y se dejan influenciar de miles de anuncios comerciales que ven al año, muchos de los cuales son de bebidas alcohólicas, comidas malsanas (caramelos y cereales cubiertos de azúcar).
    Según algunos estudios, en promedio los niños ven de 22 a 25 horas semanales de televisión. En los preescolares esa cifra llega a un promedio de 54 horas por semana, lo que significa de 7 a 8 horas diarias.
    En general, podemos decir que durante el transcurso del año, los niños pasan más tiempo frente a la televisión, que en la escuela y el total de tiempo dedicado es a veces tan elevado, que aparentemente, queda poco tiempo para comer, ir a la escuela o dormir.
    Esto se debe a que los niños ven televisión mientras almuerzan o cenan, mientras leen un libro o hacen sus deberes.
    En un reporte técnico del Comité Consultivo Científico del Surgeon General’s publicado en 1972 bajo el título de Televisión y Conducta Social, el cual reúne los resultados de 23 proyectos de investigación, se concluyó que había una relación causal entre: ver violencia en televisión y la agresión en los jóvenes.
    El hecho de ver televisión a una edad temprana, está asociado con menor autocontrol y más conductas agresivas en una edad más tardía.
    El impacto de la violencia en la televisión puede ser evidente de inmediato en el comportamiento del niño o puede surgir años más tarde y la gente joven puede verse afectada aun cuando la atmósfera familiar no muestre tendencias violentas.
         El tema de la programación es un poco más complejo y difícil de solucionar; es importante que al respecto utilicemos el sentido común.
    Es cierto que hay muchos contenidos televisivos que pueden resultar perjudiciales para los pequeños aunque también es verdad que hay programas destinados a los niños que son muy creativos y despiertan su curiosidad por las cosas.
    Personalmente, creo que se debe proteger a los niños de las escenas violentas y acompañarlas para que puedan ir formándose cierto criterio al momento de elegir qué ver en la tele.
    La palabra de Dios en Deuteronomio 7:26 dice que no debemos llevar “cosa abominable a tú casa, para que no seas anatema; del todo lo aborrecerás y la abominarás porque es anatema”
    Por ello, lo que no sea para bien de ser rechazado por completo y los padres deben proteger a sus hijos teniendo cuidado en los programas que ellos están obervando.
    Deben poner el límite de horas que pueden verla. Evitar los programas violentos, seleccionar los programas. Apagar la televisión en horas de comidas o de hacer las tareas.
    En proverbios 22:6 la Biblia dice; “instruye al niño en su camino que aunque fuere viejo no se apartara de él”. Conviene recordarlo, porque siempre tenemos tendencia a desear que nuestros hijos tengan éxito según las normas de la sociedad y esto, a veces, sólo para la satisfacción de nuestro orgullo de padres. Nuestro profundo deseo debería ser que su potencial físico, psíquico, afectivo e intelectual ser primeramente para Jesucristo. Una de las principales virtudes requeridas al creyente adulto es la obediencia al Señor. La práctica de esa virtud se facilita inculcándola a los niños desde muy temprana edad.
    La obediencia que los padres piden a sus hijos debe aproximarse a la que el Señor pide a los padres: obediencia a su autoridad, que no es tiránica, no desordenada, ni egoísta, sino benévola y sabia. Irá acompañada de explicaciones, conforme a la edad de los niños.
    Si preferimos no molestarnos, pasando por alto las desobediencias de ellos, no practicamos el amor según Dios, a pesar de las apariencias. “Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor”, Efesios 6:4.
    Decía el apostal Pablo en su carta de primera de Corintios;  “sed imitadores de mi como yo soy de Cristo”. Si aún no has entregado tu vida a  Cristo puedes hacerlo hoy mismo y empezar a vivir como el vivió y así nuestros niños y jóvenes en vez de dedicarle tiempo a la televisión empezaran a dedicar sus tiempos en prepararse en su vida espiritual para beneficio y satisfacción de sus vidas.
    Jesucristo es el único camino. Si estas sufriendo por los trastornos que sufren tus hijos por ver tanta violencia en la televisión, atrévete  a vivir una vida mejor y no adoptes a la televisión como la niñera de tus hijos, porque solo amargura traerá a tu corazón.
    Dios quiere que disfrutes a tus hijos porque es la herencia que te ha regalado. Guíalos por el buen camino. Comentarios: melita_ihd@hotmail.com