PIONEROS DE EL MUNDO AMBIENTALISTA
Hoy 5 de Junio se celebra el día mundial del medio ambiente, a través un resolutivo emitido por la ONU el 15 de Diciembre 1972, sin embargo 40 años antes, pero de 1933, Tercer Reich de Hitler, su sensibilidad por la naturaleza y los animales de este gobierno se reflejó en la promulgación de tres leyes proteccionistas: la ley de protección de los animales (la Reichs-Tierschutzgesetz de 1933), la ley de caza (Reichs-Jagdgesetz de 1934) y la ley de protección de la naturaleza (Reichs-Naturschutzgesetz de 1935).
Es curioso -pero nada casual- que este visionario cuerpo jurídico ecologista haya sido el primero de este tipo en toda la historia.
“En el nuevo Reich no debe haber cabida para la crueldad con los animales”.
En su libro el nuevo orden ecológico, el filósofo francés Luc Ferry argumenta que la preocupación nazi por el medioambiente se basa en una estética que une al pueblo alemán en un sentimiento común:
... la belleza como sentimiento y la edad de oro perdida son, esencialmente... una naturaleza original, salvaje, pura, virgen, auténtica e irracional, accesible únicamente a través de las vías del sentimiento. Esta naturaleza original se define como tal incluso por su carácter extrahumano.
Es exterior al hombre y anterior a él - exterior a su razón matemática y anterior a la aparición de la cultura artificial de la que el desvarío y el orgullo humanos son los únicos responsables.”
La ecología nacionalsocialista fue pionera en el mundo cuando en la década de los años 1930s promulgó las primeras leyes a nivel mundial para la protección del Medio Ambiente en la línea de la actual legislación que rige en la mayoría de los países. El Nacional Socialismo hunde sus raíces en lo más íntimo de la cultura alemana, como dijo C. G. Jung.
Es por ello que una parte sustancial de esa cosmografía está basada en un respeto casi sobrenatural por la tierra, los bosques, los animales y las montañas.
Reconocemos que separar la humanidad de la naturaleza, de la vida toda, conduce a la propia destrucción de la humanidad y la muerte de las naciones. Sólo a través de una nueva integración de la humanidad en toda la naturaleza puede nuestro pueblo hacerse más fuerte.
Ese es el punto fundamental de las tareas biológicas de nuestra época.
La humanidad sola ya no es el foco del pensamiento, sino más bien la vida como un todo... Este esfuerzo hacia la conexión con la totalidad de la vida, con la propia naturaleza, una naturaleza en la que hemos nacido, este es el significado más profundo y la verdadera esencia del pensamiento nacional-socialista.
Ernst Lehmann, Biologischer Wille. Wege und Ziele biologischer Arbeit im neuen Reich, München, 1934.