Política financiera responsable para afrontar escenario de crisis
Tabasco vive una etapa compleja de su historia en materia de las finanzas públicas. Los recursos son escasos, las necesidades sociales demasiadas. De ser de los estados del país más beneficiados con los recursos del primer boom petrolero en México, allá por la década de los ochenta, noventa, pasó a ser uno de los más perjudicados, con una tendencia que, según advierten los especialistas, seguirá agravándose.
Está documentado que el cambio de criterios en las reglas de distribución de participaciones federales a los estados, solo en el caso de Tabasco abrieron un boquete de 7 mil u 8 mil millones de pesos anuales en pérdidas de 2008 a la fecha. Esta situación nada halagüeña se ha tensado aún más por los vaivenes de la economía mundial.
La desaceleración de China, la Unión Europea y Estados Unidos, que no termina de recuperarse de la crisis de 2008, combinada con el choque externo que ha inplicado la caída de los precios del petróleo, que aún no vislumbra un punto de retorno, más el realineamiento de las monedas frente al dólar estadounidense y el aumento de las tasas de interés de la reserva federal americana, mantienen a México en vilo.
Las entidades no están exentas de este escenario de zozobra, pero las que más lo están resintiendo son las productoras de petróleo, antes tan atesorado, hoy tan vilipendiado. El recorte presupuestal de más de 132 mil millones de pesos anunciado recientemente por el gobierno federal al gasto público pegó directamente a Petróleos Mexicanos (Pemex), que perdió algo así como 100 mil millones, acentuando la contracción en las regiones energéticas.
Informes del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) han evidenciado la cancelación de casi 41 mil empleos formales a lo largo de 2016 sólo en Tabasco, Campeche y Veracruz, tres entidades que sustentan la mayor parte de su economía y sus finanzas en la riqueza petrolera, y organismos empresariales alertan que otras 30 mil plazas de empresas proveedoras de esta industria están en riesgo.
Esta emergencia mantiene las luces de alarma encendidas en Tabasco, obligando a jugar las reglas de la economía mundial con mayor disciplina y orden. El manejo de las finanzas y la administración públicas estatales ha sido quirúrgica desde 2013, primero para sanear y dar equilibrio a una hacienda saqueada por los regímenes del PRI, y luego para consolidar esta etapa, con un gasto eficiente a lo largo de la segunda parte del sexenio.
Si bien la primera parte se sorteó de manera ejemplar, la segunda no desmerece en nada. El secretario de Planeación y Finanzas (SPF), Amet Ramos Troconis, ha sido pieza fundamental en el proceso de estabilización financiera que atraviesa el estado, y aunque la situación presupuestal no es boyante, con habilidad se han reforzado las medidas de austeridad y responsabilidad para evitar que la crisis se agrave con un despido masivo de burócratas.
Como hombre de todas las confianzas del gobernador Arturo Núñez, Amet Ramos ha entendido lo que está en juego. Su labor al frente de la Secretaría que maneja los dineros ha sido efectiva. Pese a su alto perfil, conserva un papel discreto y sin protagonismos, que le ha permitido operar para reducir los pasivos heredados y lograr que hoy Tabasco sea una de las 10 entidades del país con menor endeudamiento.
El tema de los subejercicios es cosa del pasado a tal grado que ha desaparecido del discurso de los políticos opositores al primer régimen perredista. Es decir, con eficacia Ramos Troconis arrebató esta bandera a quienes apuestan al desastre del estado, e incluso fue más allá al lograr que las medidas de austeridad generen economías que han servido impulsar programas sociales y obra pública.
Bajo la dirección de Amet los esquemas de recaudación a cargo de la Secretaría de Finanzas del estado han mejorado, pero no sólo eso, los controles de fiscalización de gasto se han fortalecido, en aras de consolidar una administración responsable y a la altura de las expectativas de los tabasqueños.
Si alguien ha dado resultados al titular del Poder Ejecutivo, es precisamente Ramos, quien inició el sexenio como secretario Técnico de Gubernatura y de ahí pasó a la titularidad de la Secretaría de Administración. Su trabajo y resultados responden fielmente al compromiso del gobernador Núñez de aplicar los recursos de todos los tabasqueños con estricto apego a la normatividad y con la mayor transparencia, buscando en todo momento alcanzar el mayor beneficio social.
A pesar de la difícil situación que vive el país por los vaivenes de la economía mundial y los obligados ajustes presupuestales, Tabasco ha resistido y ello se debe, en gran medida, a la aplicación de una política financiera responsable