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La Verdad del Sureste

POSTAL DE CRONOS

Lejos de la participación social


 
Es triste que la capital del estado se hunda en la basura. ¿Cómo justificar que la ciudad posea el nombre de Villahermosa? ¿Cuál es la lógica de que las aguas negras tengan su destino final en los principales mantos acuíferos como el río Grijalva y otros afluentes cuya vida es amenazada por la contaminación? ¿Qué nos sucede a los ciudadanos que cada día empeoramos nuestra cultura cívica, y no tengamos la voluntad de mejorar nuestro entorno ambiental seleccionando y poniendo nuestros desperdicios en el lugar apropiado?
    El compromiso con nuestro hábitat es general, todos tenemos responsabilidades qué cumplir de la mano con las autoridades y las instituciones a su cargo. Pero no nos detenemos siquiera un instante a pensar que atentamos contra nuestra propia existencia afectando de forma irreversible el ambiente en que se desarrollarán las futuras generaciones.
    Es necesario que haya una regulación en el manejo de los desperdicios y que se creen normas punitivas contra aquellas personas que no las cumplan. Además sería una manera de limpiar la imagen que de nosotros se lleva la gente que nos visita desde otros lugares, tanto nacionales como extranjeros. Imagínense la impresión que les causa contemplar que nuestras calles y avenidas están repletas de basura: plásticos, envolturas de todo tipo, recipientes de cristal, aluminio, madera, metales, restos de alimentos, pañales, etcétera.
    Nada más tendría usted que caminar por la calle Eusebio Castillo a la altura de la central camionera Cardesa para darse cuenta la grave ausencia de civismo al observar la cantidad de desperdicios a la orilla de las aceras; aun cuando esa zona está repleta de expendios de alimentos, los dueños de los negocios no hacen lo mínimo para mantener limpio aunque sólo fuera su propio espacio.
    El manejo y la responsabilidad con los desperdicios que se originan no sólo en la ciudad sino en las zonas rurales, ejidos y poblados tienen que ser temas prioritarios en la asamblea legislativa; necesitamos leyes que se lleven a cabo en la práctica, no sólo en el discurso; que las propuestas sean palpables y puedan constatarse en la realidad. El fin es común y nos beneficia a todos, sin colores partidistas por supuesto; el objetivo es que nuestro entorno recupere las condiciones salubres necesarias a la vez que cuidamos la imagen del lugar donde vivimos.
    Tabasco posee una riqueza natural incomparable, aun así no hemos desarrollado la mínima conciencia para detener el daño que le estamos causando con el descuido diario de la suciedad que generamos.
    Si no dan resultado las campañas de limpieza y la concienciación a través de la publicidad en los medios de comunicación para que cambiemos nuestra actitud hacia el entorno en que estamos, entonces se tendrán que emplear equitativamente los correctivos que la autoridad correspondiente nos obligue cumplir.

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