Postal de Cronos
Con menos individualismo contribuimos al cambio
Podemos cambiar las cosas para que Tabasco mejore. Se dice muy fácil, sin embargo, es un proceso que no se lleva a cabo en un abrir y cerrar de ojos. Todo tiene que costar como la vida misma. Hace falta una voluntad muy fuerte de parte de los ciudadanos, incluidos los actores políticos, todos en absoluto.
Necesitamos nuevas ideas, ser más respetuosos, tolerantes, reflexivos y equitativos. Trabajar con el objetivo de avanzar para que Tabasco recupere la identidad que se está perdiendo a causa del divisionismo, consecuencia del mal manejo de la política practicada, del sectarismo avasallador y del individualismo.
Quién dice que cambiar no cuesta nada. Cuando los vicios y los malos hábitos han permeado profundamente hasta los cimientos de la sociedad, cualquiera que ésta sea, habrá dificultades serias para deshacerse de ellos. Ya el hecho de reconocer que algo no funciona bien, o el rumbo, que al principio se había planteado, necesita cambiarse traerá consigo resistencias y críticas contrarias.
Tratar de someter a la gente, manipularla para que no haya cambios que a mediano y largo plazo traerán beneficios es una forma de radicalismo, también es una muestra de egoísmo, ya que con ello se le cierran las puertas a la equidad y a la justicia. En Tabasco, durante las últimas tres décadas, no hemos sido ajenos a las crisis y a las situaciones adversas, no obstante hemos comenzado a dar pequeños pasos que nos cambiarán el rumbo pero necesitamos ser constantes, sabiendo por supuesto que no estamos exentos de tropiezos, pero que podemos levantarnos.
Sería terrible para un pueblo que se acostumbrara a vivir en la esclavitud cuando tiene todas las posibilidades de ser libre, entonces nosotros deberíamos fijarnos el propósito de que nos vaya bien, que no transmitamos a las nuevas generaciones la costumbre de padecer las estrecheces y adversidades que nosotros hemos enfrentado. Cambiar nuestras actitudes.
En un cambio no es válido volver a lo que ya renunciamos, no seríamos congruentes. Es ahí donde la historia cobra sentido, nos enseña con ejemplos reales cuáles fueron nuestros errores, qué cosas pueden enmendarse y cuáles hacer a un lado; la historia nace de la experiencia, la propia y la ajena. El proceso histórico no se daría si nos quedáramos completamente estáticos, inamovibles, en la historia se tiene que reflejar el cambio.
Decimos que se cambia por bien, no creemos que se cambie por mal, por lo tanto los tabasqueños debemos asumir las acciones que por voluntad hemos emprendido. No podemos detenernos a contemplar cómo otras entidades del país avanzan sino que debemos preguntarnos cómo han conseguido sus logros, contagiarnos de las buenas actitudes, dar prioridad a las visiones emprendedoras que nos alejen de los estereotipos y de las ortodoxias estériles, vislumbrar nuevos rumbos, comprometernos con nosotros mismos y con los demás, pues a fin de cuenta compartimos el suelo que habitamos.