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La Verdad del Sureste

POSTAL DE CRONOS

Recuperar los valores del servicio público desde las delegaciones municipales



En las rancherías y comunidades de Tabasco aún se acostumbra elegir a sus delegados lanzando una convocatoria, para que tres personas que reúnan ciertos requisitos aspiren a tal puesto y puedan representar y gestionar beneficios para la comunidad ante las autoridades municipales, y a veces ante las instancias estatales si la situación así lo amerita. Hay una hora y un día específicos en que tal reunión se lleva a cabo donde la misma comunidad nombra testigos que refieran y avalen a través de sellos y firmas correspondientes la legalidad de dicho evento.
     Sin embargo, a medida que ha ido avanzando el tiempo este tipo de sucesos comunitarios se han partidizado, y las alcaldías buscan tener el control sobre la mayoría de las delegaciones comunitarias, tratando de imponer a personas afines al régimen que impera. Entonces los aspirantes comienzan con su labor de convencimiento, anteponiendo beneficios que llegarán como promesa en caso de resultar vencedor el día de la reunión pactada. Treinta años atrás sólo se seleccionaban a las personas más respetables de la comunidad, y una de ellas era elegida para que la representara sin distinciones de ninguna índole.
     Actualmente las nuevas filosofías de quienes llegan a ser delegados comunitarios es que los beneficios serán destinados a quienes los apoyaron, o están afiliados al mismo partido político al que comanda la cabecera municipal, si no cumplen con estos requisitos, lo más seguro es que no sean tomados en cuenta y pierdan la oportunidad de ser favorecidos por los programas sociales que el delegado se encargará de repartir. Ha sucedido en algunas rancherías que sus habitantes se queden completamente incomunicados porque su representante decidió que no gestionaría la reparación de las vías de comunicación porque la mayoría de ellos no le dieron el respaldo como delegado o simplemente por pertenecer al partido político opositor.
     En el caso de fraccionamientos o colonias populares pertenecientes a algunos municipios, son los propios alcaldes los que deciden quiénes serán los delegados que representarán a sus habitantes, aunque éstos ni siquiera sean conocidos, pues lo que se busca es mantener el control político de la localidad. Sin embargo, al no haber sido elegido por la comunidad, el delegado muestra poco compromiso e interés por las necesidades y prioridades que la gente demanda. Es decir, el delegado no se preocupa si hacen falta contenedores para la basura, o si el alumbrado público funciona correctamente, o el sistema de drenaje necesita desazolve, si las escuelas públicas no son presa del vandalismo, etcétera.
     Desafortunadamente la vocación de los servidores públicos se ha desvirtuado en las últimas décadas, la gente percibe que sus representantes populares sólo buscan el beneficio particular, y que condicionan la gestoría de los programas sociales destinados a la comunidad. Habría que tratar de recuperar la confianza ciudadana desde esta perspectiva, organizarse en grupos vecinales para procurar unidad y seguridad, comunicarse cuáles son las prioridades o desventajas que la comunidad debe enfrentar para buscar el avance de las condiciones de vida, y velar que haya un buen funcionamiento y una mejor convivencia entre los habitantes.

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