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La Verdad del Sureste

Postal de Cronos

La debacle de un PRI en el edén



Quien tenga el atrevimiento de decir que el PRI es el partido de la ´legalidad´ en razón de la impugnación de las recientes elecciones extraordinarias en el municipio de Centro no hace más que ahondar la sepultura del instituto político que surgió como la opción conciliadora postrevolucionaria en el Partido Nacional Revolucionario (PNR), del general Plutarco Elías Calles. Tampoco podrían salvarlo arguyendo que es un partido reformador o transformador puesto que sería una clara contradicción con el Partido de la Revolución Mexicana (PRM) del general Lázaro Cárdenas.
     Las siglas del Partido Revolucionario Institucional (PRI) han sufrido sistemáticamente el desprestigio que ha originado la mala actuación de sus personajes, desde la historia oscura de algunos presidentes de la República como Gustavo Díaz Ordaz y Luis Echeverría Álvarez que raya en el fascismo y servilismo al imperialismo angloamericano, hasta la imparable corrupción en el sexenio de Carlos Salinas de Gortari y la opacidad que caracteriza la administración de Enrique Peña Nieto pasando por la impunidad con que se protege desde el PRI-Gobierno a gente como Humberto Moreira y Javier Duarte.
     No es el PRI por sí mismo el que se ha corrompido como tampoco lo haría cualquier otro instituto político. Son las personas que han actuado de alguna manera bajo el amparo de las credenciales priistas las responsables de la denigración y la pérdida del rumbo para el que originalmente fue creado este partido político. De nada sirve, por ejemplo, que salga el ex alcalde Florizel Medina Pereznieto a declarar que a 16 años de haber concluido el mandato de Roberto Madrazo como gobernador en Tabasco, hoy tiene una aceptación del 60 por ciento y que él no es el responsable de que el PRI haya perdido las elecciones extraordinarias en Centro porque no era Madrazo quien aparecía en las boletas electorales. Uno de los grandes errores de los priistas, como podemos ver, es defender lo indefendible.
     En el PRI, para que lo aprendan otros partidos políticos, se necesita más que una simple reagrupación o un análisis de qué sucede en su interior. Este instituto que ha sabido cómo manipular y monopolizar a la gente en nuestro país es una radiografía en general de lo que puede sucederle a cualquier otra agrupación política con ansias de escalar a la silla presidencial o las gubernaturas a través de los puestos públicos que les anteceden, llámese PAN, PVEM, PRD, MORENA, PT, PANAL, MC o la nueva figura de ´independiente o ciudadano´ como el Bronco en el Estado de Nuevo León, todos corren el riesgo de perder el rumbo y el suelo y enfermarse sin tener ningún remedio por el poder.
     En Tabasco lo hemos vivido más de cerca. Las consecuencias de la decadencia del PRI son el espejo de una descomposición con la que estamos luchando para salir adelante, es como una herencia maligna que lo impregnó todo y creció como una enfermedad a la que tenemos que enfrentar.
    La soberbia del poder no permite ver más allá de la realidad, quienes lo vivieron en las bonanzas no se acostumbran aún al descalabro. Los retrocesos no se dan por arte de magia y tampoco se resuelven de igual forma. La ruptura del PRI en Tabasco, la responsabilidad de que en las pasadas elecciones haya tocado el fondo del fracaso no se debe al partido político por si solo sino a sus actores, a sus protagonistas, a quienes han llevado a cabo las acciones y tomado decisiones dentro de esa gran pirámide burocrática y que se olvidaron de los ciudadanos y sus necesidades y a quienes sólo han acostumbrado a los paliativos a través de programas sociales que aumentan el clientelismo electoral.
     El PRI perdió el control y el rumbo desde que se empoderó y se volvió intolerante a la crítica y le dio alas a la lisonja del hombre falso, el que sólo sabe decir ´sí señor presidente, sí señor gobernador´, y manda quitar la vida al que le responde con la verdad y le hace ver que no todo es maravilloso ni perfecto como se le quiere hacer creer al pueblo Y el pueblo revira diciendo que ya no cree más, que las palabras del discurso se contraponen con lo que se vive y que no es cuestión de percepción. La burbuja explota algún día cuando todo el sistema se desgasta y se corrompe, el PRI está inmerso en esa realidad pero quiere jugar al tuerto en terreno de ciegos, su propio terreno.

 

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