POSTAL DE CRONOS
Urge que los diputados comiencen a dar resultados a los tabasqueños
En su Spleen de París Charles Baudelaire escribe una carta-prólogo a Arséne Houssaye donde refiere que ´esta obrita no tiene pies ni cabeza porque aquí todo es pies y cabeza a la vez´. Sin embargo, no discutiremos aquí la obra citada sino el caos o spleen que protagonizan nuestros diputados en el Congreso local donde parece que los choques entre las frivolidades no superan las competencias oratorias perdidas y ganadas en tiempos universitarios, y así se van las horas.
Ya es momento justo en que los congresistas tabasqueños comiencen a dar verdaderos resultados y plantar los pies sobre terreno choco. Que olviden la vida parisina, la crisis que enfrentamos en el país no exenta a nuestro Estado.
Era comprensible que en los primeros tres meses la falta de recursos económicos y los acomodos de las fracciones parlamentarias así como la Junta de Coordinación Política estuvieran cabildeando sus beneficios y los de la plantilla que ahí labora.
Sólo tenemos noticias de sus diatribas personales y partidistas, pero no sabemos de qué puntos de acuerdos se han analizado. Sobre todo cuáles son sustanciales para que se apliquen estos trabajos legislativos y se noten los cambios en el entorno de nuestro Estado. No hay pretextos para que los congresistas locales continúen en la inercia, tienen que comenzar a dar resultados y soluciones a lo que está pendiente desde la legislatura pasada. Es mucho. Qué sucede con la situación migratoria de centroamericanos, qué mecanismos se están implementando para trabajar con el Ejecutivo en la procuración de Salud y Justicia, qué sucede con la paridad de género ¿realmente se están respetando las leyes establecidas para que las mujeres tengan la certeza de que se respetan sus derechos a tener cargos en la administración pública?
Y la administración del propio Congreso local, ¿funciona como es debido? Se dice que a estas alturas la Legislatura LXII tenía una dinámica diferente, existía el diálogo y el consenso (se había firmado el Pacto por Tabasco), el ambiente estaba pleno de cordialidad y respeto a pesar de las divergencias ideológicas que la conformaban.
Que existan grupos cuya diferencia no puede disimularse es algo natural y hasta lógico, sin embargo no se puede dar prioridad a la lucha de egocentrismos que limitan la productividad legislativa.
Sabemos que las cosas no son perfectas, que los errores se tienen que corregir, si hay cambios necesarios deben llevarse a cabo.
No se puede apostar a la perfección si no se identifican los puntos débiles. Si la profesionalización de los individuos no es la adecuada la Cámara legislativa tiene la obligación de buscar opciones óptimas para que esto no perturbe el curso de su trabajo, para eso fueron electos y se supone que quienes la conforman poseen la capacidad necesaria para resolver las inconveniencias que se presenten.
Humildad y responsabilidad pedimos a nuestros legisladores. Si hubo una época de competencia en oratoria casi adolescente, de postales parisinas, de la frivolidad de un ex gobernador venido a menos y los recuerdos de juventud asaltan sus memorias y los amigos del ayer se integran al Congreso, habrá tiempo en el futuro para que deliberen sobre esos asuntos.
Por lo pronto los tabasqueños demandan resultados. El tiempo corre de prisa y hay demasiados lastres.