POSTAL DE CRONOS
Si ´no es de aquí ni es de allá´, que renuncie Manuel Andrade como diputado
Así como en la iniciativa privada se sanciona a los trabajadores que faltan injustificadamente a sus deberes descontándoles los días de ausencia laboral o dándoles de baja definitiva por la suma de faltas recurrentes, también se debería sancionar a los diputados estatales y federales que no asistan a sus obligaciones legislativas. No es una ´barbaridad´ ni un error el que haya una ley que sancione con un descuento económico a los diputados faltistas en el Congreso local porque su salario se cubre con el erario público, es decir, con el dinero de los tabasqueños.
Es más, se les debería pagar por horas trabajadas y por la productividad en su desempeño legislativo, así como las empresas de outsourcing lo hacen con su plantilla laboral en algunas instituciones educativas, de gobierno o privadas. Habría que preguntarle, por citar un ejemplo, al diputado y exgobernador Manuel Andrade Díaz cuáles son las sanciones o correctivos que aplica a los trabajadores de su línea aérea o sus otros negocios si aquellos faltan un día a sus labores diarias. ¿Incurrirá en la barbaridad de descontarles parte su salario?
Dicen que el diputado Andrade Díaz se la pasa viajando al Estado de Quintana Roo viendo asuntos electoreros a favor de su partido político (PRI) y sus negocios personales, pero que en sus obligaciones legislativas no hace más que venir al Congreso local a reventar sesiones con su conocido desplante de sabelotodo confrontando a unos diputados contra otros.
Es el bufón estrella de la LXII Legislatura, el que vocifera a diestra y siniestra porque siente que no hay nadie de su talla política en ese recinto, es como si con sus comentarios soeces diera a entender que él es un privilegio demasiado alto que tenemos que pagar los tabasqueños.
Como dijera el maestro Ricardo Garibay, sólo se codea con gente náif, quizá por ello los franceses le hacen el juego. Sin embargo habría que cuestionar a este diputado ´plurinominal´ cuál es su compromiso con el Estado de Tabasco, o con quiénes tiene acuerdos ajenos al orden legislativo porque no vemos iniciativas claras que puedan traducirse en una realidad plausible para los ciudadanos, en cambio sólo nos enteramos de los dimes y diretes que se arman en el recinto donde se supone se representa a la gente y se emiten leyes y normas en beneficio de ésta.
¿A cuántas sesiones asiste el diputado Manuel Andrade? Candil de la calle, oscuridad de su casa, diríamos usando uno de sus propios folclorismos.
La pedantería de este personaje no tiene límites, pues cree que la razón le asiste siempre y no lo abandona nunca; posee una frivolidad tan exorbitante que se olvida de sus obligaciones como empleado que es de los tabasqueños. A ciencia cierta y a simple vista este es uno de los legisladores menos comprometidos y respetuosos con las leyes del Estado de Tabasco y uno de los más perjudiciales a la gobernabilidad. Todo esto muy a pesar de su flamante carrera de abogado.
No se puede servir a dos dioses a la vez, eso lo sabe muy bien el diputado priista. O le sirve al CEN del PRI como delegado (operador político en reemplazo del cuestionado exgobernador oaxaqueño Ulises Ruiz) en las campañas electorales en Quintana Roo, o se queda en la curul que le obsequiaron en el Congreso legislativo tabasqueño. Tampoco ha entendido que las mejores cartas de presentación de un partido político son las acciones justas de un gobierno democrático, que las justas electorales no se ganan con propaganda ni engaños sino con el verdadero quehacer político de parte de los ciudadanos.
En verdad no se debería tolerar este tipo de actitudes de parte de nuestros legisladores, habría que hacerlos renunciar a su puesto público ya que no tienen la dignidad de los políticos de otros países que en caso de escándalo o algún otro tipo de irregularidad en sus obligaciones abandonan voluntariamente el cargo.