POSTAL DE CRONOS
Manuel Andrade: el diputado aviador o el redentor de los quintanarroenses
Una de las primeras iniciativas para reformar la Ley Orgánica del Poder Legislativo propuesta por el exgobernador y ahora diputado local por el Partido Revolucionario Institucional (PRI), Manuel Andrade Díaz, fue retirar el fuero a los diputados que se ausentan de sus obligaciones legislativas en el Congreso local, así como “cualquier otra violación a la Carta Magna por mínima que sea”.
Esta modificación fue sugerida por Manuel Andrade ante las supuestas “barbaridades” realizadas contra la Ley Orgánica del Congreso local llevada a cabo por los integrantes de la pasada legislatura. Así como los tabasqueños debemos agradecer que Peña Nieto voltee a ver hacia Tabasco, también debemos agradecer que tengamos un representante, aunque sea plurinominal, en la ínclita persona del exgobernador Andrade Díaz.
No obstante debemos reconocer que la propuesta del diputado Manuel Andrade es urgente y necesaria, pues habría que aplicársela a él mismo, ya que desde que fue nombrado como delegado del Comité Ejecutivo Nacional del PRI en Quintana Roo no acude al Congreso local sino que anda metido en las grillas de la contienda electoral que se llevará a cabo en junio próximo: se ha convertido en candil de la calle, porque no se vio nada de su productividad en el Primer Periodo Ordinario de sesiones.
Lo que hace el diputado local es una “defección” hacia los tabasqueños, puesto que no está siendo leal con quienes representa, ya que anda más ocupado viajando para acá y para allá en lugar de concentrarse en el trabajo por el cual se le está pagando del erario público. Entendemos que el diputado sea leal a su partido, entonces que renuncie a su cargo como legislador en la Cámara y que dedique su tiempo a su línea aérea y sus otros negocios porque no está respetando la Carta Magna que él mismo dice defender.
Manuel Andrade está obstinado por conservar a nombre del PRI la gubernatura quintanarroense a pesar de lo mal que ha gobernado ese partido en el caribe, pero esa obstinación se debe a la frustración de no haber podido defender la gubernatura en Tabasco, pues las malas administraciones –incluida la de ÉL como gobernador- no hicieron más que incrementar la deuda pública y derrochar los recursos petroleros en vez de invertir en industrias productivas que detonaran la economía del Estado.
En el discurso al recibir su cargo como delegado del CEN priista habló de “orden y disciplina” para retener la gubernatura de esa entidad, pero él se dedica a sembrar lo contrario en Tabasco, ¿será que no le importan los tabasqueños porque cada vez son menos los que quieren afiliarse a ese instituto político que tanto daño ha causado incluso a nivel nacional? Es decir, que el exgobernador ya no sabe qué patas o pavas ponen huevos ni aquí ni allá –para usar sus palabras-, porque su frivolidad y soberbia que le heredó el poder político no lo dejan actuar congruentemente.
El triunfo del PRI en las elecciones de junio pasado en Colima –supuestamente gracias a sus gestiones también como delegado- lo tienen más inflado aún; su egocentrismo lo rebasa hasta el punto de creerse un redentor en Quintana Roo al relevar al mapachero mayor Ulises Ruiz. Pero no termina de asimilar que en las pasadas elecciones extraordinarias aún con las mantas que él mismo mandó poner en contra suya para culpar al gobierno de Tabasco de guerra sucia, no pudo influir para que el PRI retuviera siquiera la alcaldía del municipio de Centro perdiendo ante el “chelito” Gaudiano Rovirosa como dijera alguna vez en tribuna del Congreso local.
¿Es el diputado Manuel Andrade Díaz respetuoso de las reglas de la Ley Orgánica del Poder Legislativo? El campeón orador no parece tener los pies en la tierra sino en las nubes de tanto viajar en aviones privados, como ya lo han documentado algunos medios de comunicación a partir de una acusación en este sentido vertida por su principal antagonista, el presidente de la Jucopo en el Congreso, José Antonio de la Vega Asmitia. ¿Acaso no merece Manuel Andrade Díaz el desafuero por incumplimiento de sus obligaciones legislativas? Que se lo lleve el PRI a donde sea, que se ocupe de sus aviones y sus gasolineras, pero que no siga viviendo del presupuesto de los tabasqueños.