POSTAL DE CRONOS
El próximo 5 de junio sepultarán los veracruzanos al corrompido dinosaurio
Por más que Manlio Fabio Beltrones se obstine en decir que el Partido Revolucionario Institucional (PRI) es el más fuerte competidor en las elecciones que están a la vuelta en 12 estados del país, la debilidad de ese instituto político es demasiado evidente ante la opinión pública. Beltrones no logró convencer ni a los militantes priistas para que se volcaran a votar por Liliana Madrigal Méndez en las elecciones extraordinarias llevadas a cabo en marzo pasado para la alcaldía de Centro, su habilidad discursiva no hizo más que hundir a la diputada federal en el tercer lugar de las preferencias electorales, pues dijo que la conocía a la perfección pero cambió el apelativo Madrigal por “Magaña”.
Mientras el presidente del PRI nacional se empeña en hacer creer a los electores de los estados donde están en juego las gubernaturas de que el priismo que él promueve es diferente y que no votar por este partido sería dar un retroceso en detrimento de nuestra “democracia” no hace más que incentivar el hastío de los ciudadanos pues a la vista de todos están el despotismo, la corrupción, la impunidad, el autoritarismo, la falta de eficacia y la ineptitud de los gobernantes emanados de este partido.
Tenemos el caso más cercano del gobernador Javier Duarte en el Estado de Veracruz, donde se registran 2 secuestros cada dos días, 2 ó 3 muertos diariamente además de la desaparición forzada de quienes critican su gobierno así como los crímenes contra los periodistas que se atreven a denunciar la corrupción que prevalece a manos del heredero de Fidel Herrera: casi doce años de muerte y terror para los veracruzanos a mano de gobiernos priistas. Un nuevo aire, un respiro merecen nuestros vecinos veracruzanos porque el ambiente contaminado por la delincuencia ha obligado a muchos empresarios a cerrar sus negocios o emigrar a otros estados del país para no ser presa de la extorsión que impera con la anuencia de las autoridades al mando de Javier Duarte. Los ciudadanos viven a salto de mata, en toque de queda, temerosos de convertirse en la próxima víctima al salir a las calles a realizar sus actividades cotidianas.
Aunque seguramente la transición de un régimen a otro no será tan fácil de llevar, habrán muchos obstáculos que enfrentar en una entidad donde siempre ha gobernado el PRI, pues erradicar los vicios y las malas costumbres nunca ha sido ni será una tarea fácil y quien tome las riendas del destino veracruzano tiene que estar preparado realmente para ello, sobre todo para contrarrestar los ataques no sólo de la delincuencia que no estará contenta con un gobierno distinto sino de la futura oposición política que buscará poner piedritas en el rumbo de quien la haya desplazado del poder.
El priismo de Manlio Fabio Beltrones sabe muy bien a qué se enfrenta: al descontento popular, a las reacciones de la sociedad ante un gobernador que se ha dedicado a saquear las arcas del erario público, a la voracidad del enriquecimiento ilícito de una clase política que cada vez oculta menos sus ambiciones y las lleva a cabo a plena luz del día, como hicieran los priistas químicamente puros los últimos dos años del gobierno de Andrés Granier Melo.
El signo de la debacle priista también se refleja en las nuevas estrategias que está implementando el equipo de publicidad del presidente Enrique Peña Nieto, entre ellas la inminente extradición de Joaquín Guzmán Loera (El Chapo) al vecino país del norte, aunque muy bien saben en su gabinete que esto no acabará con la violencia que se vive a lo largo y ancho de México; y la legalización del matrimonio entre parejas del mismo sexo así como la adopción de niños por quienes deseen en este mismo sentido, llevarlas a cabo. Una iniciativa fast track donde el Presidente mexicano busca congraciarse con la sociedad para recuperar la popularidad perdida por la ineficacia de sus reformas estructurales como la energética, financiera y educativa, mismas que no han hecho más que agravar la crisis a la que suelen culpar a los bajos precios de los hidrocarburos en el extranjero.
Se dice que para evitar un efecto negativo en los 12 estados donde habrá elección de gobernadores los priistas intentan desligarse de la imagen de Enrique Peña Nieto, sin embargo en el caso de Veracruz no sólo afectará el siniestro sucedido en la planta productora de PVC manejada por compañía Mexichen y a la que el gobierno mexicano protege culpando a Pemex de ineficacia operativa sino que contará mucho el hartazgo de los ciudadanos veracruzanos contra la administración de Javier Duarte, a quien a capa y espada han tratado de defender precisamente sus correligionarios priistas en todos los escenarios posibles. Ya veremos si en Veracruz terminan sepultando al maléfico dinosaurio.