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La Verdad del Sureste

Postal de Cronos

Realidad y madurez, para entender la crisis


Tabasco vivió en una zona de confort durante muchos años, desde que el oro negro se convirtió en la economía principal, es decir, al inicio de los altos precios del barril de petróleo en nuestro estado se creyó que este recurso natural sería inagotable, y la producción primaria como ganadería, pesca y agricultura, se olvidaron. Ahora lo reconocen los empresarios tabasqueños.
    Algún día tenía que suceder. Las políticas de los gobiernos anteriores no se preocuparon por prever que de acuerdo a una economía global basada en los precios de los hidrocarburos causaría una crisis y ésta desnudaría la realidad social en la que hoy nos reflejamos y no aceptamos porque la caída es muy dolorosa. Es decir, no supimos aprovechar la coyuntura petrolera para detonar los otros sectores, consolidar la producción de los derivados lácteos a través de la industria procesadora, tampoco se hizo lo mismo con la producción de cacao, sandía, piña, cítricos, plátano, arroz, maíz, frijol, papaya, pepino, chile, etcétera. A la llegada del Rey Midas todos aquellos productos del campo tabasqueño sólo podíamos contemplarlos en pequeñas cantidades en los mercados.
    Las políticas públicas desatendieron las demás actividades, reconocen los empresarios, nunca se tomó en cuenta las propuestas que venían de este sector que sabe cómo se mueve la economía, la productiva y lo que sucedió fue el engrosamiento de una burocracia que no sólo afecta al gobierno estatal sino también a las administraciones municipales porque a raíz de los millonarios presupuestos petroleros la gente comenzó a migrar a las ciudades con la esperanza  de que el gobierno sería el mayor empleador sin importar que el campo se quedara en el abandono. Y así sucedió.
    En el caso de la despetrolización no estábamos preparados. Como suele suceder en nuestro país las cosas se deciden de acuerdo a los intereses políticos del momento, no se crearon programas que fueran sustituyendo este tipo de economía de acuerdo a un proceso, no era nada más romper la cadena por lo más delgado sino comenzar desde un principio y un final. Desafortunadamente nos tocó bailar con la menos agraciada de las realidades y aquí estamos reconociendo lo que “hubiéramos” hecho pero no hicimos. Podemos decir que las administraciones pasadas se enviciaron con Pemex, y a la vez se envició a la sociedad pues no se buscaron o no se quiso volver por apatía a nuestro sistema económico primigenio basado en la producción agrícola y ganadera. Dejaron pasar el tiempo y éste nos está cobrando la factura. Con el cambio de régimen volveremos a la raíz de nuestra economía, hay que entender que esto lleva tiempo como todo proceso, como ése que nos envolvió en la bonanza petrolera y que ahora nos reclama ver hacia otro horizonte, aquél que jamás debimos haber desdeñado.

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