Saltar al contenido principal
La Verdad del Sureste

POSTAL DE CRONOS


¿Cuándo seremos testigos de un proceso electoral completamente ejemplar?
¿Cesará la violencia en Veracruz?¿tendrá Miguel Ángel Yunes Linares la capacidad de sacar al pueblo veracruzano de la catástrofe y la miseria que sembraron los peores gobernadores priistas de los últimos doce años, entre Fidel Herrera y Javier Duarte? ¿O será más de lo mismo con el aval del Partido de la Revolución Democrática (PRD), a como ha sucedido en ese circo de los acuerdos políticos donde PRI, PAN y PRD se han unido en detrimento del pueblo mexicano?
    Ya veremos cómo se comportan los siete gobernadores panistas, sobre todos los que históricamente rompen con la tradición priista en Tamaulipas, Veracruz y Quintana Roo, esta última entidad federal fue donde el diputado Manuel Andrade Díaz fungió como delegado del CEN del PRI para llevar a su partido al ”triunfo seguro”: esperemos que una frustración más que suma ese soldado priista –como él se define- no cause estragos en el Congreso del Estado.
    No cabe más que preguntarse qué nos está sucediendo que cada vez nos hundimos en una complejidad política absurda, quizá por la falta de politización o el desinterés que la ciudadanía demuestra ante esta temática que, quieran o no, afecta en todos los estratos sociales de nuestro país. Complejidad que se convierte en pobreza no sólo material o económica sino ideológica.
    Los mismos partidos políticos son el claro ejemplo del camaleonismo ideológico que se practica hoy en día tan sólo con el afán de conseguir el poder, ascender en la esfera política con la sola convicción de abusar de los puestos públicos que obtienen a través de ésta. Desgastar el discurso hasta el hartazgo de una oratoria superficial con la que no se resolverán los problemas reales de las crisis que enfrentamos desde hace varias décadas.
    Parece que en México viviéramos una esclavitud donde la apatía se convierte en el factor principal de nuestro consentimiento y aceptación de una clase política que ya no oculta su corrupción sino que presume de ella porque está enquistada en un sistema que no hemos podido derrocar. En el año 2000 creímos ciegamente que las cosas en nuestro país serían diferente cuando el viejo régimen fue expulsado del poder, pero no contábamos con que el partido que ascendía era una continuación del primero y que empeoraría en el sexenio siguiente hasta mostrar lo peor de la condición humana a través de sistema político y retornar al principio.
    En las elecciones del pasado domingo no vimos nada nuevo, lo novedoso en nuestro sistema electoral nos está negado y la autonomía que se presume en los organismos que se encargan de organizar y regular no existe aunque se eroguen miles de millones de pesos para convencernos de que el voto es libre y secreto.
    Observamos que las mañas del viejo dinosaurio son las mismas pero con las técnicas y la automatización de su lado: no hay manera de que hayan sanciones ejemplares para quienes transgredan las reglas de operatividad electoral y la apuesta es que se pierdan en el olvido.
    Ni el descontento virtual nos ayuda a actuar de verdad contra las prácticas que no nos permiten un proceso electoral transparente y confiable donde podamos decir que el perdedor debe mostrar su madurez política porque su antagonista ganó limpiamente. Continuamos con las manos atadas.

¿Te fue útil? Comparte: Facebook X WhatsApp Telegram

Entérate de más