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La Verdad del Sureste

¿A qué le tiras mexicano?


8ª Parte.                                   

UNASUR, en unas de sus líneas de acción, interviene en la resolución de varios conflictos entre naciones del continente, utilizando la vía diplomática. Ejemplo de buenas prácticas diplomáticas fue la intervención en el conflicto entre Colombia y Venezuela a comienzos de agosto de 2010.

Del empeño de la Región por caracterizar sus movimientos sin la intervención del imperio, surge la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América - Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA.14 de diciembre de 2004), proyecto de colaboración y complementación política, social y económica, entre ciertos países de Latinoamérica y el Caribe: Los 11 países miembros son Antigua y Barbuda, Bolivia, Cuba, Dominica, Ecuador, Granada, Nicaragua, Saint Kitts y Nevis, San Vicente y Granadinas, Santa Lucía y Venezuela. Fue promovida la Alianza inicialmente por Cuba y Venezuela, buscando un proceso propio, contrapartida del ALCA (Área de Libre Comercio de las Américas),
impulsada por E.U. como extensión del TLCan suscrito por Canadá, E.U. y México en los 90s del siglo XX. Las negociaciones de esta propuesta fueron realizadas en secreto, sin participación de la sociedad civil organizada. Las reglas y normas que contiene el acuerdo tratan de: reducción de barreras arancelarias, acceso a mercados, bienes y servicios de intercambio comercial, inversión extranjera, privatización de bienes y servicios públicos, agricultura, derechos de propiedad intelectual, subsidios y medidas antidumping, libre
competencia y resolución de diferendos, entre otros.

El ALBA se fundamenta en la creación de mecanismos que aprovechen las ventajas cooperativas entre las diferentes naciones asociadas para compensar las asimetrías entre esos países, mediante la cooperación de fondos compensatorios, para corregir discapacidades específicas de los países miembros, y la aplicación del TCP (Tratado de Comercio de los Pueblos).

El ALBA-TCP, cuyo Secretario General es el ex canciller boliviano David Choquehuanca, nombrado el 5 de marzo de 2017, otorga prioridad a la relación entre los propios países en pie de igualdad y en el bien común, basándose en el diálogo subregional y abriendo campos de alianzas estratégicas fomentando el consenso y el acuerdo entre las naciones latinoamericanas.

En ese orden de integración para fines específicos, se crea la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños Celac (2010) culminando uno de los grandes sueños de Simón Bolívar, ejemplificado en su Reunión Anfictiónica de Panamá (22-junio-1826), al alcanzar la unión de 33 países de América Latina y el Caribe. CELAC, con todas las dificultades recientes por la caída de algunos gobiernos progresistas en la Región, está consolidando una identidad totalmente diferente a la de la OEA -verdugo de pueblos y gobiernos que buscan su libertad y autodeterminación en el manejo de sus recursos naturales, humanos y financieros- pretendiendo apuntalar sus políticas públicas para la
disminución de la desigualdad, la pobreza y el incremento de la producción.

El ciclo progresista, pretendió, de maneras disímiles y con evidentes variantes, retomar principios de soberanía e independencia, que en unos casos se manifestaban más fuertes como expresiones antiimperialistas, mientras que en otros, organizaban la reivindicación del desarrollo de políticas heterodoxas, para obtener resultados considerables en el combate a la pobreza y miseria de nuestros pueblos.

La compacta presentación de los empeños progresistas globales en Latinoamérica y el Caribe, tienen el interés de crear un marco para el análisis de los procesos electorales, en marcha para diversos países, cada uno con características suigéneris, pero que representan, en conjunto, la posibilidad de recuperar rutas de autodeterminación para definir las formas que su democracia pueda asumir en el rescate: del manejo de sus recursos naturales; la mejor disposición de la energía laboral de sus habitantes para obtener mediante la educación, la salud, y un sistema de desarrollo sustentable bien planificado, mejores condiciones de vida para los pobladores de cada una de las naciones que conforman el ámbito regional.
Nos ocuparemos por tanto de las siete elecciones presidenciales a realizarse en el presente año, por orden de realización, en el entendido que ya revisamos el caso de Cuba en artículos anteriores de esta serie. Veremos las condiciones preelectorales y sus perspectivas
en los eventos eleccionarios de: Costa Rica (febrero), Paraguay (abril), Cuba (ya considerada para abril), Colombia (mayo), México (julio), Brasil (octubre) y Venezuela (diciembre). Salvo Cuba y Venezuela, los últimos procesos electorales realizados en los otros países mencionados se definieron por escenarios de centro y centro derecha.

Años atrás la izquierda o centro izquierda disputaban gobernar. ¿Qué puede ocurrir en el 2018 cuando es clara la tendencia a mantener el status quo en la Región o de plano retroceder a la ultra derecha entreguista y manipuladora de la voluntad popular?.
(Continuará)

Correo electrónico: [email protected]

 

 

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