Con el típico golpe de Estado, Agustín de Iturbide, primer emperador mexicano, disolvió ese primer Congreso Constituyente el 31 de octubre de 1822, a pesar de que éste lo había reconocido.
Respecto de la actuación de Crescencio Rejón como Diputado del primer Constituyente, nos dice Echánove Trujillo que: “En agosto de 1822, en el primer Congreso, había propuesto que Tabasco se independizase del gobierno de Yucatán y constituyese su propia legislatura provincial.” Es decir, hace exactamente dos siglos, el propio Diputado constituyente por Yucatán, proponía la separación e independencia de Tabasco, de lo que fuera la Intendencia de Yucatán, anteriormente Capitanía General, una de las 10 que integraban al virreinato de la Nueva España. En este primer Congreso constituyente de 1822, Tabasco empieza a emerger como un ente en el concierto intranacional mexicano, en los albores de nuestra vida como nación independiente, precisamente en la voz y sentimiento de quien fuera el creador del Amparo en la Constitución yucateca de 1840.
Con la debacle del imperio de Iturbide, se convocó al Segundo Congreso Constituyente, que se instaló el 30 de octubre de 1823. Para este Segundo Congreso fue reelecto Rejón como Diputado por su natal Yucatán, donde dio muestras de su dote de estadista y orador. En los trabajos del Constituyente, Rejón propuso, entre otras instituciones jurídico-políticas, un Ejecutivo plural integrado por 3 individuos, que inicialmente fue el sentimiento que campeó en esa asamblea soberana, rechazando la proposición original que establecía que el Ejecutivo estuviera depositado en un solo individuo, como desafortunadamente al final triunfó. En esta discusión, dicho sea de paso, Rejón produjo un voto particular contra el dictamen de la Comisión, apuntando: “Siendo uno y único el depositario del Poder Ejecutivo, queda demasiado expuesta a ser arrancada la tierna planta de nuestra libertad. Un hombre con las atribuciones que le dispensa el Acta Constitutiva, se halla demasiado separado y distante de los otros ciudadanos, de modo que tiene intereses muy distintos de los del Estado ...” El Congreso optó por no resolver ese punto, dejando a los creadores de la primera Constitución Federal su solución, quedando redactado el artículo relativo, de la siguiente forma: “15. El supremo poder ejecutivo se depositará por la constitución en el individuo o individuos que ésta señale. Serán residentes y naturales de cualquiera de los estados o territorios de la federación.” Cabe poner de relieve que en el proyecto de Acta que presentó la Comisión presidida por Ramos Arispe, su artículo 16 proponía depositar el Ejecutivo en un individuo.
El 19 de noviembre de 1823, la Comisión encargada de formar y presentar al Congreso un proyecto de Constitución, integrada por Miguel Ramos Arispe, Manuel Argüelles, Rafael Mangino, Tomás Vargas y José de Jesús Huerta, elaboró la propuesta del Acta Constitutiva de la Nación Mexicana, en cuyo artículo 1 se redactó: “La Nación Mexicana se compone de las Provincias comprehendidas en el territorio del antiguo virreinato llamado de Nueva España, en el de la capitanía general de Yucatán, y en el de las comandancias generales de Provincias internas de oriente y occidente.”
En su artículo 7 se estableció: “Los estados de la federación son por ahora los siguientes: el de las Chiapas; el de Guanajuato; el interno de occidente compuesto de las provincias de Sonora, Sinaloa, ambas Californias; el interno del norte, compuesto de las provincias de Chihuahua, Durango y Nuevo México; el interno de oriente, compuesto de las provincias de Coahuila, Nuevo León, los Tejas, y Nuevo Santander; el de México; el de Michoacán; el de Oajaca; el de Puebla de los Angeles, con Tlaxcala; el de Querétaro; él de San Luis Potosí; el de Tabasco; el de Veracruz; el de Xalisco; el de Yucatán y el de los Zacatecas.” Este proyecto sirvió de base para la discusión del Acta Constitutiva de la Federación, que fue aprobada el 31 de enero de 1824; reconociéndose a Tabasco como un Estado de la Federación.
Antes, en la sesión del 29 de enero de 1824, Echánove Trujillo nos dice que: “...se pone a discusión este artículo: ‘Tabasco formará otro Estado de la Federación’. El Diputado Valle observa la ‘escasez de población y luces’ reinante en aquella región del Sureste de México –que no envió representante a las Cortes de España ni tuvo diputación provincial sino hasta el año 1823- y que, por tanto, debía permanecer como territorio hasta que fuese digna de constituir un Estado.
Rejón le replica que Tabasco tenía hombres para su legislación ‘así como los tenían los otros Estados’; que aunque no pudiesen llenar eficazmente todas las atribuciones de un legislador con toda la exactitud correspondiente, no debía ello extrañar pues en todo el territorio de la federación apenas se encontrarían algunos individuos que pudiesen poseer el acopio de luces que se necesitan para dictar leyes, consecuencia necesaria de la tiranía del gobierno español.
Es muy significativa la constante y decidida actitud de Rejón hacia la provincia tabasqueña. En cuanto a que Tabasco no envió representante a las Cortes de España, más adelante me remitiré a ello.
Echánove Trujillo continúa señalando en su artículo que, en 1823, Rejón: “...se ostentaba defensor de los plantíos tabasqueños de cacao, al discutirse una ley que concedía exención de impuestos únicamente a los cacahuatales que se plantasen en adelante. En aquella ocasión decía: ‘Jamás esperé que fuese tal la desgracia de Tabasco, que cuando se tratase de aliviar la carga que llevaban sobre sus hombros los agrícolas de las provincias mexicanas se pretendiese que los de aquella la continuase sufriendo. ¿Será, acaso, que los principios que movieron al Congreso a conceder estas exclusiones no comprendan a los infelices tabasqueños?. ... Jamás, señor, habéis dirigido vuestros ojos a esos infelices pueblos para aliviar sus desgracias y remediar en parte los males que los aquejan ... Entiendo que puede tener algún fundamento la comisión para solicitar que los plantíos de cacao existentes en fruto continúen pagando alcabalas, exceptuando los que se fuesen estableciendo en adelante. Pero, qué razón hay para que no queden exentos de pagar diezmos y primicias cuyos productos se destinan para cuatro o cinco canónigos de Mérida que han solicitado las canonjías para vivir en la molicie, después de haber acopiado gruesas sumas en los curatos que antes han tenido’. Esto pasaba en agosto de 1823. Su defensa había dado por resultado que se reprobase el artículo que en la ley de marras dejaba gravados los cacahuatales existentes. Ahora lo vemos coronar su obra logrando que Tabasco constituya un Estado federativo.”
Rejón fue el impulsor de muchas instituciones jurídicas y políticas que hoy vivimos. Tabasco nace como Estado, como una entidad federativa a raíz de la propuesta que hace en agosto de 1822 y su ulterior defensa. En 1940 logra que Yucatán sea el primer Estado –o quizás el intento de la primer República latinoamericana separada de México, porque crean su Suprema Corte de Justicia- en establecer el Juicio de Amparo que tanto éxito, en la defensa de la Constitución, ha tenido para la protección y defensa de las entonces garantías individuales, que en la actualidad forman parte de la familia jurídica de los Derechos Humanos. Tabasco le debe un triple tributo al padre del Amparo Mexicano: el carácter de Estado libre y soberano; gozar de la exención de impuestos para las plantaciones de cacao existentes en esa época; y, el propio Juicio de Amparo.
Ahora bien, en cuanto al argumento del Diputado Valle, comentada por Echánove Trujillo, sobre la poca población y la ausencia de letrados, así como de no enviar representante a las Cortes españolas y tener diputado provincial hasta 1823, cabe hacer mención del presbítero José Eduardo de Cárdenas y Romero. A la Corte de Cádiz de 1812 asistieron Diputados de cada una de las Provincias del reino de la Nueva España, 33 de América, entre ellos el presbítero don José Eduardo de Cárdenas, Diputado por Tabasco, quien, por dar lectura en nombre de los diputados americanos, a su célebre Memorias, fue perseguido político del régimen monárquico español.
Andrés Manuel LÓPEZ OBRADOR (Los Primeros Pasos, Tabasco 1810-1867, Universidad Juárez Autónoma de Tabasco, pp. 17 y 18) señala que: “... el presbítero José Eduardo de Cárdenas... representó a la provincia de Tabasco en las Cortes de Cádiz. Su Memoria, escrita para tal fin en 1811, tiene como puntos centrales manifestar a Fernando VII los agravios que Tabasco sufría por depender de Yucatán; pide la independencia de la provincia en lo referente al manejo de la Real Hacienda y de los asuntos clericales. Asimismo, planteó la necesidad de liberar al comercio y bajar sus impuestos; y veladamente denuncia la corrupción de los virreyes, al tiempo que solicita limitar los excesos de autoridad. El proyecto de Cárdenas sirvió de base para que después de consumada la independencia nacional, Tabasco se constituyera en otro estado de la República. Sin embargo, el planteamiento de Cárdenas no tenía la intención de alterar los mecanismos coloniales de dominación española. Por el contrario, él se autodefinía como ‘español tabasqueño’, y en su autobiografía, fechada en 1816, decía: ‘Jamás se adhirió a opiniones antipolíticas y subversivas, ni se adherirá mientras viva, no por temor, sino por dictamen de su conciencia... La causa de la escasez de hombres con voluntad transformadora la podemos encontrar en la falta de centros de instrucción religiosa o de otras letras en Tabasco’. El propio Cárdenas se lamentaba de la preferencia que en las becas para el estudio tenían los de Yucatán por encontrarse allí el Seminario.”
Gerardo RIVERA (Pioneros de la Poesía en Tabasco, núm. 1. Gobierno del Estado de Tabasco. pp. 6-10) realiza una biografía de José Eduardo De Cárdenas, donde señala que: “... fue a estudiar a México para recibirse en las órdenes mayores hasta graduarse como bachiller en filosofía. Con este título, impartió cátedras de lógica y metafísica en el Seminario de México. Estando allí mismo, el Virrey D. Manuel Antonio Flores designa a Eduardo de Cárdenas Vicerrector del Colegio de San Juan de Letrán, en las que siguió impartiendo las cátedras de aritmética, álgebra y geometría, así como las de lógica y metafísica que ya impartía anteriormente. Ya desde esta época de estudiante, Cárdenas era asiduo a las reuniones literarias... En el año 1794 fue ordenado sacerdote... En la ciudad de México permaneció hasta 1797, dedicado a la oratoria sagrada, en la que era admirado por sus excelentes dotes... parte a Guatemala, en cuya Real y Pontificia Universidad se gradúa de doctor en teología... en Tabasco ocupó varios cargos de importancia como el de teniente in cápite y Juez eclesiástico de la provincia, y el de coadjutor, administrador general y vicario foráneo del distrito y la parroquia de Cunduacán... en Campeche recibió despachos de Comisario del Santo Oficio de México... A su regreso de Yucatán... permaneció dos años tranquilos, entregado a sus meditaciones. Mientras tanto en Europa se vivían momentos difíciles al principio del siglo... España... fue invadida por las legiones de Bonaparte en 1808... lo que ocasionó la prisión de toda la familia real en Bayona... Pero el pueblo español... se levantó para hacer frente a las huestes invasoras y dar lugar... a la independencia española. En esa lucha no solo se unieron los españoles... sino también aquellos que desde Nueva España se sentían como tales. Ese fue el caso de Eduardo de Cárdenas que, desde el púlpito, arengaba a los feligreses a que contribuyeran a la salvación de la madre España con lo que pecuniariamente pudieran ayudar... y dando el ejemplo cedió de sus ahorros la suma de quinientos pesos durante cada año de 1808 a 1810... para proveer la salvación de la patria. Durante el cautiverio del rey, fueron convocadas las Cortes españolas que, instaladas en las islas de León, fueron trasladadas después a Cádiz... La provincia de Tabasco, no encontrando a hombre mejor con los méritos suficientes para ser representada en las Cortes de Cádiz, designó a José Eduardo de Cárdenas, por ser el más ilustrado. Como diputado tabasqueño no solo cumplía sus deberes de patriota sino también los de su alta investidura de sacerdote... Su desprendimiento llegó al límite de vender sus alhajas y su vajilla para los gastos de vestuario de las tropas que combatían a Napoleón. Ya en España, con la intención de que conocieran las necesidades que imperaban en América, en sesión pública realizada el 24 de julio de 1811, Cárdenas leyó su extensa Memoria en la que entre otras cosas pedía diversas reformas de importancia entre las que destacan la enseñanza pública gratuita así como su propagación en todas las clases sociales, sin exclusión de los indios; la creación de sociedades de agricultura (cooperativas), y el arreglo de la hacienda local; la libertad de comercio; creación de Ayuntamientos por elección popular y división del gobierno en tres poderes: legislativo, ejecutivo y judicial, o ‘Bastón, espada y pluma’, como dice el original de la Memoria.
Pero lo que causó mayores problemas a los treinta y tres diputados americanos, fue la exposición de motivos que generaban el descontento por el cual se estaba dando la guerra de la independencia iniciada en América y en la que se proponían medidas de pacificación. Como esa exposición estuvo a cargo del sacerdote Cárdenas, en representación de todos los diputados de las provincias de América, fue quien llevó la mayor parte del odio que despertó en Fernando VII, restituido ya en su trono, y en cuya ausencia fue presentada la Memoria, y, mientras otros diputados lambiscones disfrutaban de los favores del monarca, José Eduardo de Cárdenas era considerado subversivo por lo que se desató la persecución en su contra y a duras penas pudo regresar a Cunduacán en donde falleció el 23 de enero de 1821”.
Este biógrafo resalta otro hecho importante en la vida de este Constituyente gaditano, relacionado con la obtención de un primer premio de literatura en un certamen literario convocado por la Universidad de México en 1790, con motivo de la exaltación del trono de España y de las Indias, al Rey Carlos IV, donde lo más meritorio fue que se presentó a destiempo y, en menos de 48 horas, desarrolló un poema titulado Romance Endecasílabo, premiado con una medalla de oro y dos de plata. A 200 años de la propuesta para considerar a Tabasco como un Estado de la Federación Mexicana, vaya este sencillo reconocimiento a don Manuel Crescencio García Rejón y a Don José Eduardo de Cárdenas y Romero, nacidos yucatecos en los territorios que hoy son Campeche y Tabasco respectivamente.
