SI DE BARRERAR Y LIMPIAR LA CASA SE TRATA, QUIEN CERRARA LA PUERTA?
Pasadas las elecciones electores para ocupar los diversos cargos públicos, los partidos que pierden por lo general es común observar y escuchar de los actores políticos y dirigentes partidista alzar la voz justificando y echando la culpa de su debacle electoral a todo mundo, menos a tratar de hacer un auto análisis de evaluación o reflexión, en el sentido donde fallo su estrategia de campaña, si el candidato (a) fue el idóneo, su publicidad, la atracción o el rechazo de sus alianzas con otros partidos, pero sobre todo la contaminación de figuras políticas, que al amparo de las campañas reaparecen en el sentido de reforzar con su nombre y apellido al candidato y al partido cuando en realidad ayudan más estando afuera que adentro, pero en sus locas y desenfrenadas ambición de poder, no miden se ciegan en aras del control político de su partido.
Por eso cuando se habla de organizar y reorganizar a los partidos políticos, de reestructurar y refrescar cuadros y figuras, surgen los añejos vicios de los partidos: la clase política tradicional, la elite de la Partidocracia, los grupos, y corrientes, quienes bajo el concepto de cuotas se reparten diestra y siniestra candidaturas que en las mayorías de los casos no garanticen triunfos, pero es su espacio.
Este tipo de rebatinga política en algunos partidos es más visible, en otros no pero, en su interior es tan feroz y atroz que llegan a la violencia y hasta la muerte.
Todo esto va originando desaliento, apatía, y deserción de militantes y simpatizantes de los partidos al grado tal, que en un futuro no muy lejano los partidos políticos se quedaran solos, que el último tendrá que apagar la luz y cerrar la puerta.
Hoy la plusvalía política radica en las personas no así en los partidos, la experiencia en las ultimas elecciones del sexenio así nos lo señalan. Por citar un ejemplo candidatos de la Sociedad Civil gana con un partido desconocido, pero este partido desconocido en la contienda inmediata pierde al poner a una persona no solo desconocida sino mal vista y negros antecedentes.
También se da el caso cuando un partido rechaza a un candidato con altas posibilidades de ganar, porque los intereses de grupos así lo deciden y esta persona rechazada por su partido no solo termia como candidato de otro partido contrario al suyo, sino que termina ganando la elección constitucional, esto nos da una idea muy clara, actualmente ni hay militancia, ni votos duros, hay votos cautivos que en algunos de los casos se ofertan al mejor postor, pero hay los otros que son la mayoría que se van con la persona. Las próximas contiendas electorales se definirán así, por la simpatía, la atracción de la persona, pero también por una oferta política agresiva diferente, que convenza.