El fútbol juvenil, ese laboratorio de sueños y pasiones puras, nos ha regalado una nueva hazaña que resonará en la historia del Mundial Sub-17: la victoria de México sobre Argentina en los dieciseisavos de final. No fue un partido cualquiera; fue una montaña rusa emocional que terminó en el drama más exquisito del deporte: la tanda de penales.
Un Duelo de Corazones y Voluntades
El pronóstico no era favorable para el equipo de Carlos Cariño. Enfrente estaba una Argentina invicta, líder de grupo y señalada por muchos como favorita. Y el inicio del partido pareció confirmar ese guion: un gol tempranero de Ramiro Tulián (9') puso a la Albiceleste arriba, dominando el primer tiempo con autoridad y técnica. Parecía que la lógica se impondría.
Pero es en los Mundiales Sub-17 donde México saca a relucir su mística especial. Es el torneo de la resurrección, de la garra inesperada. Y el segundo tiempo fue un testimonio de ello.
Luis Gamboa y el Renacer Tricolor
La reacción del "Tri" fue inmediata y letal, cortesía de Luis Gamboa. Apenas iniciado el complemento, el delantero mexicano firmó el empate (46') y minutos más tarde, concretó la remontada (58') para el 2-1. Fue un golpe de autoridad, una demostración de que la historia de este equipo no iba a terminar sin pelear hasta el último aliento.
Cuando el triunfo parecía inminente y la euforia se desbordaba, llegó el jarro de agua fría al 87'. Un error del arquero Santiago López fue aprovechado por Fernando Closter para el 2-2. Un empate que dolió, que sembró la duda, pero que a la postre, solo sirvió para hacer más épica la victoria.
Santiago López: Del Error a la Redención
Y así llegamos a la tanda de penales. El escenario perfecto para la redención. El mismo Santiago López que había cometido el error en el 2-2, se transformó en el héroe. Atajó el primer penal argentino y, con una valentía que solo se ve en los grandes momentos, tomó la responsabilidad de cobrar el quinto y decisivo tiro. ¡Gol de López! El 5-4 que desató la alegría mexicana y sentenció la eliminación de una de las potencias del torneo.
Esta victoria no solo clasifica a México a Octavos de Final, donde enfrentará a Portugal, sino que reafirma la tradición del fútbol mexicano en categorías menores. Es un triunfo de la fe, del trabajo de equipo y de ese espíritu combativo que convierte a la Sub-17 en la selección que más veces nos regala alegrías mundialistas.
El 'Tri' ha vuelto a demostrar que no hay lógica ni pronóstico que valga cuando el corazón y la determinación se unen. Que siga la ilusión.
