• La Verdad del Sureste |
  • Miércoles 04 de Marzo de 2026

TABASCO: OCÚPATE DE TI MISMO

Publicado el:

Héctor José Martínez Arboleya


Tabasco se inundó de nuevo. Ante la más reciente tragedia, aparecen en escena los dos villanos favoritos de los tabasqueños: sus autoridades y las presas.
El filósofo francés Michel Foucault nos recuerda que, la conocida fórmula del Oráculo de Delfos: conócete a ti mismo, debe ir acompañada de otra exigencia, quizás menos famosa pero aún más importante: ocúpate de ti mismo. A primera vista, pareciera que las personas que hoy habitan la planicie tabasqueña aún no se conocen muy bien o al menos no parecen entender completamente su entorno. Se culpa a la presa conocida como Peñitas, pero los ríos de la Sierra que pasan por el centro de Villahermosa ya con el nombre de río Grijalva, y que provocaron las inundaciones de 2007 y 2020, no son manejados por ninguna hidroeléctrica. De hecho, este año se desbordaron ríos que fluyen libremente como el Tulijá y el Puxcatán. De igual forma, casi cada temporada de lluvias provoca alguna inundación el caudaloso Usumacinta. Por otro lado, la exigencia de ocuparse de sí mismos, se le ha dejado exclusivamente a los gobernantes y sus expertos.
2007 dejó algunas lecciones inesperadas que inundaron el imaginario colectivo. (1) Si eres presidente municipal, te puedes desaparecer en plena crisis, al fin y al cabo, es posible que el seis de seis te lleve a repetir mandato y en la próxima inundación puedas hacer lo tuyo: esconderte. (2) Un gobernador se ocupa de su pueblo cuando es grabado con el agua hasta la cintura en plena inundación, no importa si después se roba todo el dinero de los apoyos y donaciones, es suficiente con demostrar un poco de sensibilidad y cercanía en medio de la tragedia. Acuña una frase ingeniosa como “duerman tranquilos, pero estén alertas” y serás bien recordado. (3) En el caso de un presidente de la república, el manejo de crisis ideal pareciera reducirse a tomar una pala y que te saquen una foto llenando costales. Ya luego, con más calma, se puede implementar un plan hídrico multimillonario intentando solucionar el problema. Después, en el periodo post-inundaciones de reconstrucción, cuando más se necesita la coordinación entre niveles de gobierno, es permitido un divorcio entre la federación y el estado; eso nadie lo va a recordar.
El olvido parece ser otra constante en esta llanura de aluvión. El estado de alerta sobre la vulnerabilidad ante fenómenos meteorológicos posterior a 2007 poco a poco se fue desvaneciendo. En 2019, los desastres naturales no figuraban entre los principales miedos de los chocos. La inseguridad, el desempleo y la salud generaban entre la población, por mucho, mayor intranquilidad.
Quizá por desmemoriados, los electores tabasqueños perdieron la oportunidad de mandar un mensaje de reprobación a sus autoridades en las elecciones posteriores a la gran inundación. Hemos visto respuestas de la ciudadanía ante políticos ineficientes. Por ejemplo, las explosiones de Guadalajara de 1992 significaron la dimisión del gobernador y un veto al PRI local por muchos años. De igual manera, el terremoto del 85 generó el surgimiento de movimientos de base que contribuirían a una posterior transformación democrática incluso a nivel nacional. La clase política tabasqueña no ha sufrido muchas consecuencias, no parece haber surgido una nueva generación de políticos, jóvenes que intenten cosas diferentes.
Algún distraído podría argumentar que la alternancia llegó a Tabasco con el arribo de gobernadores de oposición como Arturo Nuñez Jiménez o Adán Augusto López Hernández. Desafortunadamente, su desempeño no ha distado mucho del político tradicional. De hecho, en la elección que llevó al ejecutivo estatal a Nuñez Jiménez, el PRD arrasó, digamos que fue un voto de castigo al granierismo. Sin embargo, se mantuvieron en el poder los mismos grupos tradicionales, las mismas familias, las mismas prácticas y los mismos resultados. El ex subsecretario de Gobernación de Zedillo y promotor de la reforma energética, evidenció los límites de la democracia representativa partidista para lograr cambios sociales de fondo.
En cuanto a López Hernández, sólo hay que ver cómo en plena crisis por las inundaciones, importantes miembros de su gabinete estaban pensando más en las elecciones de 2021 que en cumplir con su labor de servidores públicos. Quizá no fue tan negativo que renunciaran, lo malo es que dimitieran no para irse a su casa, sino para estar en una boleta electoral del próximo año, quedando en su lugar, en algunos casos, otros personajes igual o más impresentables. La desesperante abulia del gobernador actual y frases desacertadas de miembros del gabinete federal como “aquí les tocó vivir” o “a mí me da risa”, no abonan mucho a dejar mejor parada a la 4T respecto a gobiernos anteriores.
¿Por qué en Tabasco cuando ocurren fenómenos naturales que, ante las malas decisiones, se convierten en desastres, no emerge la figura del sujeto? Alain Touraine, nos dice que el sujeto es el control ejercido sobre lo vivido para que haya un sentido personal, para que el individuo se transforme en actor que se inserta en las relaciones sociales transformándolas. El sujeto es aquel que modifica el ambiente material y sobre todo social en el que se encuentra; transformando la división del trabajo, los modos de decisión, las relaciones de dominación o las orientaciones culturales. No quiero menospreciar los valiosos intentos de la sociedad civil tabasqueña por transformar su entorno. Pero las numerosas y nobles muestras de solidaridad, de reciprocidad, de cooperación comunitaria que se aprecian en los momentos críticos de las inundaciones no tienen continuidad para los periodos de seca, que es cuando se tienen que pensar las soluciones para las próximas lluvias. Proyectos de innovación social como Horizontes Creativos, la Organización Ecológica Santo Tomás, o incluso esfuerzos desde lo público como la estrategia “Educación para la resiliencia en Tabasco” que impulsa el PNUD y el Instituto de Protección Civil del Estado son muy loables, pero aún son casos aislados e insuficientes. La indignación es caldo de cultivo para que aparezca el Sujeto. Sin embargo en Tabasco el hartazgo parece no pasar del bloqueo de carreteras para exigir que se cumpla con los apoyos gubernamentales o en mentarle la madre al político ineficiente ante los micrófonos de los medios locales amarillistas para luego hacerse viral en las redes. En esta inundación, ha surgido la figura del filántropo del instagram, ciudadanos que acuden a ayudar a sus paisanos en desgracia pero asegurándose que su buen corazón quede registrado con el mejor de los filtros posibles en las redes. Ninguna de estas situaciones podrá contribuir a crear verdaderos actores que abonen a una transformación de la realidad social tabasqueña.
Paradójicamente, las experiencias de acción colectiva no han sido las mejores en la tierra que vio nacer a la cuarta transformación de la vida pública de México. Los sindicatos se utilizan, en muchas ocasiones, para que alguien pueda obtener un empleo a través de la corrupción, y en el peor de los casos, para extorsionar a las empresas que se establecen en Dos Bocas. Las sociedades de alumnos no son mejores que los sindicatos. Las asociaciones agrícolas o cooperativas tampoco pueden contar una historia de éxito. Poco después de las inundaciones, como parte de las estrategias de atracción de inversiones del gobierno de Andrés Granier, se podía ver un anuncio espectacular al transitar del aeropuerto a Villahermosa en el que se presumía que en ese año se habían registrado cero huelgas en la entidad. El poder, vanagloriándose de su poder.
Foucault también nos advierte que ese ocúpate de ti mismo aplica más bien para aquellas élites que tienen capacidad cultural, económica y social. Es decir, esta noble tarea no es un privilegio de las masas. ¿Qué ha pasado con dichas capacidades del pueblo tabasqueño de 2007 a la fecha? En el plano económico, se registró una caída de los precios internacionales del petróleo, que, tras una reforma energética desafortunada, impactó severamente a un estado tan poco diversificado, trayendo como resultado directo un desempleo brutal y años de contracción del PIB incluso a doble dígito. En cuanto a lo social, Tabasco se convirtió en un lugar violento e inseguro. En 2017, fue primer lugar nacional en cuanto a robo a transeúntes, robo con violencia, robo a negocio y en cuanto a la percepción de inseguridad. En el plano cultural, el rezago educativo es estructural siendo de los últimos lugares nacionales al menos en las últimas cuatro décadas. Por estas y otras razones, el COVID, golpeó a la entidad como a casi ningún otro lugar en el país. El infierno verde se convirtió en un infierno económico, social y sanitario, quedando un poco más a merced del agua que suba o baje. ¿En dónde están las élites tabasqueñas que sí se pueden ocupar de sí mismos y gobernar a los demás buscando el bien común?
Después de 2007, las autoridades crearon redes de investigación cuyos resultados han sido insuficientes. Como anécdota, se invitó a un grupo de expertos de los Países Bajos para intentar entender y resolver el problema de las inundaciones. Luego de unos días de estudio, la recomendación fue la siguiente: son los propios ingenieros y expertos locales quienes tienen que darle solución al
PASA A LA 13...
...VIENE DE LA 12
problema. Básicamente les dijeron “conózcanse y ocúpense de ustedes mismos”. Por esos mismos años, una experta en gobernanza del agua del Departamento del Geografía de la Universidad Laval en Quebec, Canadá sostuvo reuniones con funcionarios locales en Tabasco. La doctora proponía un manejo integral de la cuenca que incluía la reforestación de las zonas altas. Para estas alturas, los expertos ya habían escuchado a los holandeses e hicieron oídos sordos ante la quebequense. La respuesta más o menos fue: “Doctora, ya tenemos un plan hídrico integral y con esto Tabasco no se volverá a inundar”. Se decidió hacer muros, compuertas y otras obras de ingeniería que, si bien ayudaron, son soluciones desde lo individual que protegen el espacio pero no transforman el territorio. Hoy sigue pareciendo vigente la propuesta de la gobernanza territorial y la reforestación en donde la ciudadanía tendría un papel central. Este 2020, la gente en Tabasco parece estar ávida de conocerse mejor, de recordar. Las 27,500 vistas que tuvo en un mes el imperdible texto de divulgación de Francisco Cubas ¿Por qué se inunda Tabasco? (http://nubedemonte.com/por-que-se-inunda-tabasco/) parecen apuntar en ese sentido. Sin embargo, para los políticos las presas tienen eso que Gilbert Simondon llamaba la hipertelia de los objetos técnicos, es decir, que las cosas tienen características que exceden las finalidades para la que fueron creadas o concebidas. Además de contener el agua y generar energía eléctrica, parece que retienen las ideas, la creatividad, la acción colectiva y el cambio social al edificarse como enemigo público de los tabasqueños. Es claro que el problema no se resolverá de fondo solamente manejando con responsabilidad las hidroeléctricas y haciendo más obras de infraestructura. Tabasco estará más cerca de resolver sus problemas cuando se fortalezca el tejido social; se pase del individualismo propio de una sociedad de consumo petrolera a pensar en los problemas que afectan a todos; se genere identidad local; se promueva la acción colectiva y la educación para la ciudadanía; se fomenten más espacios para la democracia participativa en pequeña escala y en lo cotidiano; se creen instituciones que conserven la memoria colectiva para la transformación social, que ayuden a no olvidar que han sido los ciudadanos quienes han evitado mayores calamidades a través de su trabajo en barrios y colonias populares; y se comience a pensar en el otro como sujeto de derechos. Ocuparse de sí mismos mediante tales ejercicios puede ayudar a los tabasqueños a llegar mejor preparados a la inminente cita con el avance del mar producto del cambio climático, su verdadero némesis. Héctor José Martínez Arboleya es tabasqueño, Doctor en Ciencias Geográficas por la Universidad Laval. Actualmente es Profesor de Tiempo Completo en la Universidad Autónoma de Chihuahua
Mi agradecimiento a Francisco, Nely y Alejandro por su atenta lectura y amables comentarios para enriquecer este texto