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La Verdad del Sureste

Texcoco y las espartaqueadas


Brasil Acosta Peña


Doctor en economía por el Colegio de México (COOLMEX)  con estancia en investigación en la Universidad de Princeton,  fue catedrático en el Centro de Investigación  y Docencia económica y articulista en la revista  económica Trimestre Económico

Cursaba el cuarto año de la licenciatura en Economía Agrícola en la Universidad Autónoma Chapingo (UACh) cuando me invitaron a participar en la Espartaqueda Nacional Cultural de la agrupación política Movimiento Antorchista y, por supuesto, mi primera impresión fue de desconfianza.
    Corría el año de 1991. Había oído hablar tantas cosas negativas de Antorcha, que acepté participar en el concurso de música con duda y hasta cierto temor. Qué grata y profunda sorpresa me llevé al conocer Tecomatlán, Puebla, cuna del antorchismo: desde ese momento cambió radicalmente mi forma de pensar y de ser. Corroboré el dicho de que las apariencias engañan. Vivía engañado (como muchos mexicanos y texcocanos que no conocen la verdad y que sólo se han dejado llevar por lo que les dicen). Qué gran contraste encontré entre lo que me habían hablado de Antorcha y la realidad.
    En 1991 participé en la Espartaqueada cultural con una canción que compuse para los campesinos humildes de México y gané el Primer Lugar; el premio fue la grabación de la canción en un casete junto con los primeros lugares del concurso: por primera vez alguien tomaba en cuenta mis modestas aptitudes artísticas; me sentí complacido (a diferencia de otros concursos que sólo buscaban un interés económico al promover el arte). Esa sensatez de Antorcha y su disposición a apoyar profunda y seriamente el folklor mexicano y el arte en general, fue lo que me convenció definitivamente de su bondad y de su validez como proyecto para la transformación de la nación y como una organización que sí es capaz de gobernar a este país y de llevarlo por mejores derroteros.
    A través de la cultura conocí y me enamoré de Antorcha. Así se explica, por ejemplo, que sigamos impulsando la cultura como un medio para que los texcocanos conozcan la verdad de Antorcha y, al mismo tiempo, por la sensación de bienestar y tranquilidad que provoca la realización del arte en la vida personal y social. Así se explica el impulso que hemos dado a la formación de la banda sinfónica infantil-juvenil con una beca para 45 texcocanos talentosos; así se entiende nuestro recorrido por todas las comunidades de Texcoco para presentar a los grupos que obtuvieron en la pasada Espartaqueada Nacional Cultural segundos lugares; así se explica que la Compañía de Teatro Calíope (a la que perteneces estudiantes de Chapingo y de la Escuela de Bellas Artes de Texcoco “Humberto Vidal Mendoza”) haya ganado el Primer Lugar en el Concurso Nacional de Teatro realizado en la ciudad de San Luis Potosí, obra que se acaba de presentar en la UACh; así se explica el impulso a través del festival Acolmixtli, que realizó 22 presentaciones de la obra de teatro La zorra alevosa y ventajosa, que disfrutaron más de 30 mil niños texcocanos. Las espartaqueadas culturales han tenido una enorme influencia, directa e indirectamente, sobre el pueblo de Texcoco.
    Una organización que promueve la cultura y el arte no puede ser “el meritito diablo”. Después de 25 años, las espartaqueadas han evolucionado y hoy son un referente nacional y el embrión de una nueva forma de hacer cultura y deporte en México; se intenta crear un sistema de deporte masivo, lo más amplio, completo, incluyente y consistente, que dé resultados palpables.
    Este año corresponde al deporte. A propósito de la Espartaqueada Deportiva, recuerdo también que en el año de 1992 invitamos a la Selección de Voleibol de Chapingo, llegaron a la final y se enfrentaron con el representativo de Puebla: un poderoso equipo de Tehuacán. El partido con el que se decidió el campeonato fue muy emocionante, una final de primer nivel, llena de emoción y gritos; una disputa espeluznante de puntos, la calidad del duelo demostró ser el embrión de lo que hoy son las espartaqueadas.
    El 30 de enero dio inicio la XVIII edición de la Espartaqueada Nacional Deportiva. Para fortuna y orgullo de los deportistas humildes y de los mexicanos organizados, así como de los simpatizantes y amigos del Movimiento Antorchista, este encuentro actualmente ya se puede comparar con otras citas oficiales: es un encuentro cuyas características lo colocan a la altura de una olimpiada nacional, pues de acuerdo con los tiempos registrados por los participantes y la calidad de los equipos de conjunto, se han rebasado, en más de una ocasión, las marcas registradas en las olimpiadas que organiza el Gobierno.
    El beisbol, por ejemplo, concentra a jugadores nacionales e internacionales, los nadadores logran tiempos olímpicos y hay jóvenes antorchistas que han ganado en las olimpiadas nacionales. Todo esto refleja lo que Antorcha haría: masificaría e impulsaría el deporte nacional para que cada mexicano tenga acceso a él; formaría grupos de visores para destacar a los mejores; crearía villas olímpicas para concentrar a los mejores deportistas, creando las condiciones para que estudien, entrenen, coman, vivan y hagan lo que les gusta y para lo que son capaces.
    Así, el Movimiento Antorchista, cuando gobierne a México, hará que en pocos años suba el nivel deportivo nacional y sus resultados en las olimpiadas mundiales se harán notar.
    Muchos de los cuadros deportivos que en esta ocasión participan en la espartaqueada provienen de colonias populares, donde se impulsa permanente la práctica de algún deporte.
    También invitamos a equipos amigos, pero saben que el nivel es alto y saben a qué se atienen, que no van de paseo sino a una competencia de calidad.
    Texcoco participará este año en atletismo, ciclismo, natación y futbol femenil. Les deseamos a todos que vengan con buenos resultados.
    Así se construye a México, y vamos a seguir impulsando el deporte en Texcoco: aún sin ser Gobierno construiremos una alberca semiolímpica en el municipio, canchas de futbol, y seguiremos impulsando la liga de beisbol en el Pimiango, donde abriremos una escuela de beisbol, la liga infantil escolar, entre otras actividades.
    A través del deporte lograremos el progreso y el renacimiento de Texcoco. La Espartaqueada es un ejemplo que nos debe inspirar e impulsar a todos los texcocanos.

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