El 2 de octubre del 2021, publique, en esta columna del Diario, La Verdad del Sureste, el comentario de una trabajadora petrolera de la sección 44 que aspiraba a ser candidata a la secretaria general del S.T.P.R.M. Al final, no se inscribió como candidata. Su nombre, Lupita Arellano, invitaba a los trabajadores a luchar por la Democracia y por la Soberanía Nacional, y menciono, no estar de acuerdo con el voto electrónico, donde los trabajadores votarían, llegado el momento para elegir al secretario general del S.T.P.R.M. Advirtió que ese método, podría “hackearse” debido a que los espurios, dirigentes petroleros que actualmente están, contaban con los recursos suficientes para contratar un “Hacker”, recursos, que los aspirantes a candidatos, no tenían.
En esa entrevista señalaba, que tampoco creía en la S.T.P.S. ya que en el Gobierno de la 4 T existían gentes infiltradas del PRI y del PAN. Recordó que hacía varios meses habían “hackeado” a Pemex, donde sus computadoras amanecieron sin información y por ello, Lupita, consideraba que no existían las condiciones para realizar la elección, en el S.T.P.R.
Menciono entonces, que, si los espurios lideres petroleros, convocaban a la elección -como así sucedió- y no la S.T.P.S. los candidatos de izquierda que aspiraban a dirigir al Sindicato Petrolero, no contarían con ninguna oportunidad de ganar.
Y vaya que Lupita Arellano tenía razón, el proceso electoral, para elegir al secretario general, del S.T.P.R.M. resulto un verdadero fraude avalado -hasta estos momentos- por la S.T.P.S. cuya titular ya se enredó en sus declaraciones, tratando de justificar lo sucedido, pues un día dice una cosa y otro día otra, ya que les dio la plataforma electrónica para que los lideres petroleros la manejaran, sin observadores de la OIT, de la CNDH, ni de la Secretaría de Gobernación, a como había prometido en las “mañaneras”.
Es decir, la titular de la Secretaría del Trabajo Luisa María Alcalde, permitió que no hubiera piso parejo, ni apoyos económicos a los candidatos, ni ninguna oportunidad a los candidatos opositores, y menos, hizo respetar los estatutos internos del S.T.P.R.M. permitiendo que se inscribieran candidatos recién reinstalados, y de confianza, como fue el caso de Ricardo Aldana, violando, de esa forma, la L.F.T. y los estatutos internos del S.T.P.R.M. En fin.
