Cesar Pecero, como otros candidatos, en su momento vieron bien, el objeto de la propuesta del Presidente de México, licenciado Andrés Manuel López Obrador, al proponer el voto electrónico, como blindaje a la jornada electoral que se realizó ese día, pero que debió de haber sido manejado por una institución que no tuviera nada que ver con el S.T.P.R.M. y menos, con los líderes petroleros que ahí, se encuentran incrustados desde hace 30 años. Faltaron, también, los observadores prometidos por la S.T.P.S. de la OIT, de la CNDH y de la Secretaria de Gobernación.
Sin embargo, la S.T.P.S. puso en manos de las líderes petroleras la Plataforma Electrónica, y de esa forma prevalecieron las viejas y amañadas prácticas de los líderes petroleros de las 36 secciones que se niegan a dejar el poder, coaccionando al voto, con amenazas e intimidaciones, a las, y los trabajadores petroleros.
Pero Cesar Pecero, en su impugnación, documento el fraude realizado ese día 31 de enero, ante el Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral, ya que inclusive, los líderes petroleros obligaron, a muchos trabajadores, a que les enviaran ‹›capturas de pantalla› como prueba, de que habían votado por el candidato de la cúpula sindical, Ricardo Aldana Prieto, el de la delincuencia sindical, el de la mafia petrolera, no obstante, que Luisa María Alcalde Lujan, titular de la S.T.P.S. había asegurado, que el Sistema Electrónico no permitiría tomar la fotografía del voto, del trabajador petrolero.
Y aun, cuando Ricardo Aldana se declaró ganador de la contienda, la autoridad responsable tendrá que valorar las pruebas aportadas en las impugnaciones, tanto de las irregularidades cometidas, como el impedimento estatuario de quien ahora se proclama ganador, Ricardo Aldana, quien está impedido para desempeñar algún cargo sindical al ser trabajador de confianza de Pemex.
El aun candidato, - mientras oficialmente no se declare ganador a algún participante,- Cesar Pecero Lozano reclama respeto a la voluntad de las, y los trabajadores, a su dignidad sindical y a las convicciones y principios sindicalistas, por quien se niega a reconocer, Ricardo Aldana, que su ciclo ha terminado. En fin.
