Lo que está sucediendo con la elección en el S.T.P.R.M. realizada el 31 de enero, hasta la fecha, es lo mismo que ha sucedido en los Gobiernos Neoliberales, escándalos derivados de fraudes, de corrupción, donde el S.T.P.R.M. continúa empeñado en mantener viejos vicios del sistema priista y panista, de corrupción, de mañosidades, de contubernios, de intereses creados. Y hasta la fecha no hay una decisión seria, del Gobierno de la 4 T, concreta, de llevar la Democracia, a todos los sindicatos del País. Y en el S.T.P.R.M.
Y es que el objetivo, desde la campaña presidencial, fue erradicar el charrismo sindical y la corrupción en el sindicato petrolero, el cacicazgo y la dictadura, de los que se adueñaron, no solo del S.T.P.R.M. sino de las instituciones del País, llámese S.T.P.S. F.G.R. la UIF, y hasta de las Presidencias de México. Pero a 3 años de distancia, en el sindicato petrolero, se están organizando de nuevo, para recuperar la Presidencia de México para el 2024, y dentro del Gobierno de la 4 T.
AMLO sabe, que el sindicato petrolero, antes de la detención de Joaquín Hernández Galicia, la “Quina,” aquel 10 de enero de 1989, contaba con autonomía económica, la madre de todas las economías, -presumía la Quina,- quien en 1988 había ordenado que a los trabajadores petroleros ya no se les descontaran las cuotas sindicales, además de que la “Quina”, pensaba en que el S.T.P.R.M. pensionara a los jubilados, con el fin de nivelarles los salarios con los activos.
El 2 de febrero de 1990, llega a la secretaria general Sebastián Guzmán Cabrera, Carlos Romero Deschamps, y Ricardo Aldana Prieto, quienes primero, despiden a más de 350 mil petroleros, en lo que se llamó un “redimensionamiento”, y después, despojan a los pocos trabajadores petroleros, que quedaban, de los bienes muebles e inmuebles, de sus ranchos, extensas tierras de hasta 20 mil hectáreas, granjas, 126 tiendas de consumo, más de 90 mil cabezas de ganado, fabricas, maquinaria agrícola, y maquinaria, que el sindicato petrolero, prestaba a los gobiernos priistas, para construir carreteras.
Y el 26 de junio de 1993 asume la secretaria general Carlos Romero Deschamps, y de tesorero, Ricardo Aldana Prieto, con la instrucción, de privatizar a Pemex, de chatarrizar las instalaciones y Refinerías, y de desplazar a la mano obrera sindicalizada para darles el trabajo a las compañías extranjeras. Es hasta el 12 de diciembre del 2013, en que acuerdan aprobar la Reforma Energética, donde el S.T.P.R.M. no se opuso, a cambio de conservar sus privilegios, claro, ya Pemex había permitido que les robaran 1580 millones de pesos en lo que se llamó Pemexgate, además, de que en cada revisión salarial les daban a Deschamps y a Ricardo Aldana, 8 mil millones de pesos anuales, y como prueba, está el convenio 10472-2004, sin rendirle cuentas a nadie. En fin.
