Pero Luisa María Alcalde, en un claro contubernio, con el charrismo sindical, dejo que los dirigentes petroleros, que un día AMLO en campaña, prometió erradicar, organizaran todo, y como ladrones de bolsa de mercado, arrebataron todo, sin que nadie moderara ese arrebatón sin permiso, ni interviniera, y menos, anulara las elecciones.
Ah, pero para aparentar, que hubo Democracia, el Centro Federal de Conciliación y Registro Labora, dependiente de la S.T.P.S. sacrifico a 4 secciones, la 10, 34,38, y 47, y quizás fue debido, a que en la sección 10, se repuso el proceso debido a que cuando impugnaron, fueron con copias de evidencias notariadas, y se entregaron en la Secretaría de Gobernación, en la S.T.P.S. en la Junta del Tribunal Electoral de la J.F.C.A. así como en la CNDH, ya que solo había participado una Planilla, la Verde, encabezada por el hijo del cacique Jorge Wade Gonzales, Jorge Wade Zúñiga.
Esa elección, a como las otras 3, se repitió el día 28 de marzo, y ahora sí, permitieron que participara la Planilla Azul, y como candidato Miguel García Rodriguez, a quien se unieron otros aspirantes a la secretaria general de la sección 10, Eva María Jiménez, José Luis Luna, Laura Valencia, Gregorio Roque Fernando Meneses, Luis Fernando Matus, y Rodolfo Gracia, pero sucedió lo mismo que en la anterior elección, mañas y vicios ocultos de los caciques petroleros, no existiendo piso parejo, ellos, los caciques, eran los dueños del balón, de la cancha, del árbitro, y del silbato. Ah, y de la Secretaría del Trabajo, y Previsión Social.
Y llamo la atención, que, en el cierre de campaña de Miguel García, los acompaño el Promotor de la Cruzada por la Democracia, Cesar Pecero Lozano, quien participo como candidato a la secretaria general del S.T.P.R.M. mismo que trata de anular la elección, donde se impuso a Ricardo Aldana Prieto, y espera que la Suprema Corte de Justicia de la Nación, reponga la elección. Ahí, llamo a la Unidad y a defender la Democracia, y se prepara para la segunda vuelta, cuando quede sin efecto, el supuesto triunfo, de Ricardo Aldana. En fin.
