Y si existen trabajadores desalentados, desmoralizados, desgastados, por que AMLO aún no ha cumplido con la palabra de erradicar al charrismo sindical del S.T.P.R.M. dicho en campaña, y a 4 años de distancia aún permanecen Ricardo Aldana, Manuel Limón, José del Pilar Córdova, José de Jesús Zamudio Aguilera, Víctor Kidney, Ramon Hernández Toledo, Carlos Jiménez Hernández, Ricardo Hernández García, Oscar Gonzales Gonzales, Gustavo Guerra Espinosa, etc., con más de 30 años de haberse enquistado en el poder y que se niegan a dejar aplicando el terrorismo sindical a los trabajadores que protesten.
Y es que además, ninguno de los lideres petroleros han rendido cuentas, de lo que se obtiene por la renta del transporte de personal a Pemex, ni lo que se obtiene de las cuotas sindicales, el trabajador ignora, porque según los lideres no tienen derecho, a saber cuántas unidades se le rentan a Pemex en cada sección sindical, cuantos autobuses, cuantas camionetas, cuantos minibuses, trairles, volteos, etc. e ignora a quienes pertenecen esas unidades, pero usan la autonomía sindical, para engañar a Pemex con la idea de que los trabajadores de planta son los socios, pero nunca reciben algún reparto de utilidades, donde cada trabajador alcanzaría, mínimo, 20 mil pesos cada fin de año.
Sabe el trabajador, que, si se logra el cambio, podrían rescatar las Comisiones de Contratos o Sociedades cooperativas que las dirigencias secciones pusieron a su nombre, y así, obtendrían, como socios, una utilidad anual que les serviría para las fiestas decembrinas. También el trabajador petrolero sabe, que Ricardo Aldana Prieto, aun no tiene Toma de Nota, el documento que les otorga la Dirección General del Registro de Asociaciones, y solo cuenta con una resolución emitida por el Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral. O sea, la moneda está en el aire.
Y la mayoría no está de acuerdo en los chantajes que hace la cúpula sindical, al Gobierno de la 4 Transformación, ni están de acuerdo en el plantón permanente que realizan trabajadores petroleros de la sección 44, a las afueras de la Pirámide de Pemex, protestando bajo el sol y la lluvia, por el pésimo servicio médico y contra la administración de Pemex, obligados por sus dirigentes. En fin.
