Inclusive hubo incongruencias del candidato Jesus Ortega, quien decía ser ‹›secretario general›› del sindicato petrolero, pero se inscribió como candidato. Exigió a AMLO, aplicación de sentencias de laudos. Otro, Aranda Padilla, no propuso absolutamente nada, pero juro por la Biblia, que trabajaría con temor a Dios. Otra candidata, Victoria Arredondo, expuso su curriculum laboral y académico. Señalo deficiencias, pero no propuso nada. José Luis Cabrera, ilusiones y sueños, sonreía forzadamente y por un minuto se quedó en silencio, y así, se demostró, quienes eran los ‹›candidatos de ocurrencias›.
Y más de 15 candidatos se convirtieron en ‹›hijos del oportunismo,›› que solo sirvieron para confundir, desorientar y dividir a miles de petroleros sindicalizados activos, integrantes de las 36 secciones. Algunos ‹› candidatos de ocurrencias›› habían formado hasta su estructura del CEN, y de las 36 secretarias generales, decían que traían ‹›línea›› del Presidente de México, Trataban de aprovecharse de la figura presidencial, y AMLO ya había hecho la observación, ‹›veo a puros oportunistas y ambiciosos›› señalo.
Hasta estos momentos el único candidato a la secretaria general del sindicato petrolero, que continúa luchando por reivindicar a la base trabajadora, es Cesar Pecero Lozano. Busca renovarlo y refundarlo. Es, quiérase o no, quien continúa expresando el momento y la forma correcta para liberar a sus compañeras, y compañeros petroleros, del charrismo sindical, esos caciques petroleros que por todos los medios ha tratado de impedir, que los trabajadores elijan libremente a sus representantes.
Ricardo Aldana Prieto, quien se declaró ganador, y cuyo triunfo fue impugnado, ha buscado subirse al tren de AMLO, a como fue el 1 de Mayo cuando estaba tras la valla, y al verlo AMLO, le dijo, ‹›la justicia tarde, pero llega››. Pensó Ricardo Aldana que AMLO lo invitaría a subir al templete. Ricardo Aldana se puso pálido, y sonrió forzadamente. AMLO no quiere ningún trato, con la delincuencia sindical petrolera, con los huachicoleros, con esos mafiosos que robaron a Pemex para financiar campañas políticas del PRI. Actualmente esos represores y corruptos no representan nada para los trabajadores petroleros, no cuentan con reconocimiento oficial y ningún beneficio aportan a la empresa, ni a la comunidad, mucho menos, al País, y disfrutan sus últimos días de clase parasitaria y el ser un lastre, para el progreso de la Nación. En fin.
