Ricardo Aldana Prieto, incondicional de Carlos Romero Deschamps, sabe que sus días están contados en Pemex, como trabajador de confianza, trata de frenar su jubilación, usando a los trabajadores petroleros, obligándolos a que asistan, al no contar con poder de convocatoria ni liderazgo. Parece que aún no ha asumido la realidad de que este es otro Gobierno, que ya no está ni el PRI ni el PAN en el poder, y persiste con la idea del acarreo y la simulación, de que cuenta con el apoyo del gremio, con el fin de aparentar supuesta fuerza de penetración, en la base petrolera.
Ricardo Aldana ha hecho caso omiso a la recomendación del Presidente de México, de que ‹›si ya robaron, váyanse›› y de que, ‹›La Justicia, tarda, pero llega, no se confíen.›› Y mientras se da el cambio, en la dirigencia nacional del S.T.P.R.M. los trabajadores petroleros viven la más cruel y espantosa falta de información de los recursos que obtiene el sindicato petrolero, de las propiedades sindicales con que cuenta, de las que vendió, ranchos, ganado, maquinaria agrícola, fabricas, tiendas de consumo, etc. de lo que se obtiene por la renta del transporte de personal, donde cada unidad obtiene 170 mil pesos mensuales, y de las cuotas sindicales
Efectivamente, la renuncia de Carlos Romero Deschamps, aquel 16 de octubre del 2019, causo beneplácito en la base trabajadora que vivió un cacicazgo de 30 años y donde se acuño un sinnúmero de demandas, penales, laborales, fiscales, etc. Pero quedo la estructura, le quitaron la cabeza al sindicato, pero quedo el cuerpo, y es lo que el candidato a dirigir, al S.T.P.R.M. Cesar Pecero Lozano, pretende limpiar, barriendo las escaleras, de arriba hacia abajo. Según, es la instrucción que tendrá.
En fin.
