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La Verdad del Sureste

TRUMP LOS EMPAVORECE II


Las 58as elecciones para el Presidente de los Estados Unidos de 2016 están programadas el martes 8 de noviembre de 2016. Y los aspirantes que se perfilan a ser candidatos son Hilary Clinton y Donald Trump. No hay diferencia ideológica entre ellos. Es más, Trump financió la campaña a Senadora de Hilary por el Estado de New York. En EU, los políticos y sus gobiernos, así como sus empresarios no tienen amigos, tienen intereses. Mientras Trump habla con toda crudeza de los asuntos reales que se viven en su país, los otros aspirantes encubren esa crudeza con subterfugios lingüísticos o verbales, pero todos piensan igual.
    Trump se ha pronunciado con claridad y dureza en contra de los inmigrantes (sean hispanos o de cualquier otro origen) indocumentados o que ingresan y se quedan en su país sin los papeles legales obligatorios y violentando las leyes de migración. También los otros aspirantes, nada más que éstos, usando eufemismos discursivos que encubran la dureza. Y a decir verdad, todos los países del mundo piensan igual de duro en contra de los inmigrantes indocumentados. Hoy por hoy, EU y México son los países del mundo que más indocumentados deportan o expulsan de sus territorios (y en EU no gobierna Trump sino Obama, tampoco en México –donde el gobierno de Peña ha expulsado, deportado o devuelto a sus países de origen a la mayor cantidad de indocumentados en la historia del país).
    Lea usted a contrapelo, con amplitud de miras y con la malicia que se requiere para entender a los políticos gringos que siempre han explotado al mundo, las siguientes declaraciones da la esposa del demócrata William Clinton -54 mil millones de dólares les dio a Salinas y Zedillo para comprar parte de los bienes del país cuando el afamado Error de Diciembre (1994)-, y Secretaria de Estado con Obama –invasión de Irán, Irak, Siria, Libia, etc.-: “Amenazando a migrantes, tratando a los musulmanes americanos como criminales, todo eso va en contra de lo que EU defiende, se trata de construir, no de destruir”. Encubre la verdad. Si EU ha crecido ha sido a base de explotar migrantes o deportarlos, ejerciendo una política de terror incluso legislada como la Ley Helms-Burton, eminentemente: amenaza al migrante; señalando con el dedo acusador y de consigna a los islamistas de terroristas. Esa ha sido por siglos la política que EU no sólo defiende, sino que aplica. Así ha construido su imperio.  
    Sigue la Clinton: “Nuestra diversidad es una de nuestras grandes fortalezas. Como Robert Kennedy dijo: somos un gran país, y un país humilde y un país compasivo y no importa lo que otros que buscan la presidencia les digan, eso sigue siendo cierto”. ¿País humilde? EU de humildad tiene lo que el diablo tiene de santidad; representan y son la quintaesencia de la prepotencia –incluso invaden militarmente sin razón suficiente alguna-, y a sus empresarios y empresas les prohíben contratar o invertir en países donde no se someten a sus deseos.
    Concluye: “lucharemos contra la discriminación y no es la solución la deportación”. “Hay muchos lugares en nuestro país donde la gente está en riesgo por el agua que toma y el aire que respira. Tomemos la defensa del medio ambiente y mejoremos al país. Luchemos contra el racismo y de una vez por todas garanticemos paga igual para las mujeres“. Fíjese bien: todas estas afirmaciones son la aceptación de lo que realmente se vive en EU. Reyes de la discriminación y las deportaciones; contaminadores del agua y propiciadores del envenenamiento del medio ambiente, impulsores del calentamiento global y protectores feroces de sus empresas contaminadoras; si van a luchar contra el racismo es porque ellos lo ejercen y lo aplican diariamente; si van a garantizar “de una vez por todas” la paga igual para las mujeres, quiere decir que no hay igualdad de pago a varones y mujeres en EU.
    Aunque Hilary Clinton compite por el Partido Demócrata piensa igual que cualquier republicano. Aunque Trump aspira por el Partido Republicano es igual que cualquier postulante del Partido Demócrata. No hay distinción ideológica entre ellos. Trump igual que Clinton. La diferencia estriba en los interese económicos, financieros y empresariales que cada uno de ellos representa. Y también difieren en la forma como cada uno de ellos dice al público y votante sus ideas: Trump directo, sin tapujos –con él sabremos de antemano a qué nos atenemos-; la Clinton, con artimañas y subterfugios o eufemismos verbales –con ella se seguirá lo que hasta hoy han hecho los “demócratas” en la Casa Blanca contra nuestro país-.
    Lo quiera usted o no, como escribí en julio de 2015, a Trump ya no le van a detener, no porque sea un gran candidato sino porque su discurso es igual que el de la mayoría de los gringos: piensa como ellos y ellos se identifican con ese discurso.
       

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