En un giro inesperado que redefine el tablero geopolítico del hemisferio, los presidentes de Colombia, Gustavo Petro, y de Estados Unidos, Donald Trump, han pactado un encuentro presencial en Washington D.C. El anuncio se produce tras una histórica llamada telefónica de una hora que pone fin a un ciclo de hostilidades, amenazas de intervención y un bloqueo diplomático que mantenía al mandatario colombiano fuera de territorio estadounidense.
El deshielo: "Si no se dialoga, hay guerra"
Desde la Plaza de Bolívar en Bogotá, ante una multitud estimada en 50,000 personas, Petro reveló los detalles de su conversación con Trump. Lo que inicialmente se preveía como un discurso de confrontación —en respuesta a las pasadas advertencias de Trump sobre una posible intervención militar en Colombia— se transformó en un informe sobre el restablecimiento de los canales oficiales.
"Trump dijo en un trino que fue un honor hablar con el presidente Petro. Y nos reuniremos en la Casa Blanca", afirmó el mandatario colombiano, subrayando que la prioridad es que las relaciones vuelvan a transitar de manera directa entre cancillerías.
El narcotráfico: El eje de la controversia
El corazón de la llamada fue la política antidrogas, tema que ha tensado la relación bilateral durante el último año. Petro utilizó el espacio para desmentir las narrativas de la oposición derechista colombiana, a quienes acusó de "envenenar" el oído del republicano.
- Logros presentados: Petro destacó la incautación récord de 1,000 toneladas de droga el año pasado y la extradición de 700 capos bajo su firma.
- Nueva estrategia: Defendió la sustitución voluntaria de cultivos sobre la erradicación forzosa con glifosato, argumentando que el crecimiento de la coca se ha detenido bajo su modelo.
- Operaciones militares: Reveló que informó a Trump sobre planes de operaciones conjuntas en el Catatumbo, coordinadas previamente con Caracas, para golpear las rutas del tráfico.
El factor Venezuela y la sombra de Marco Rubio
El acuerdo de reunirse en la Casa Blanca marca un intento por normalizar relaciones tras meses de enfrentamientos diplomáticos centrados en políticas antidrogas.
La logística del encuentro en Washington está siendo coordinada por la canciller Yolanda Villavicencio y el Secretario de Estado, Marco Rubio. Este último detalle es crucial, considerando la postura de "mano dura" que Rubio ha mantenido históricamente hacia los gobiernos de izquierda en la región.
El contexto regional se vuelve aún más complejo tras las revelaciones de Petro sobre su comunicación con Delcy Rodríguez, actual presidenta encargada de Venezuela. A pesar del silencio inicial sobre la situación de Nicolás Maduro y Cilia Flores (presuntamente bajo custodia de tropas estadounidenses), Petro extendió una invitación a Rodríguez para visitar Colombia, buscando consolidar la paz en la porosa frontera de 2,200 kilómetros.
Un escenario de incertidumbre
Aunque la reunión es un hecho, la fecha exacta permanece en el aire. Para Petro, este viaje representa una victoria política personal, especialmente después de habérsele prohibido la entrada a EE. UU. tras sus manifestaciones en Nueva York a favor de Palestina en septiembre pasado.
El restablecimiento del diálogo parece ser, por ahora, el mayor activo para la estabilidad andina, aunque persisten las dudas sobre si este acercamiento implica un reconocimiento tácito de Petro hacia la nueva configuración del poder en Venezuela o si es simplemente una estrategia de supervivencia diplomática frente a un Trump que, en palabras de Petro, "no es bobo".
TomaNota:
- Quiénes: Presidentes de Colombia y Estados Unidos.
- Qué: Acuerdo para una reunión presencial en Washington.
- Desde cuándo: Tras llamada telefónica reciente (enero 2026).
- Por qué: Restablecer canales de diálogo tras tensiones por política antidrogas.
- Estado: Fecha exacta de la reunión aún por confirmarse.
- Impacto: Posible reinicio de cooperación bilateral tras distanciamiento.
