Urdimbres y texturas
PORTMAN VESTIDA DE LUTO Violencia y género; no hay nominaciones para mujeres
«Todas las películas tratan de hombres blancos, y de vez en cuando hay un par que tratan sobre mujeres». Eso declaró Natalie Portman a la revista Vulture, y no es un reclamo sexista, más bien es un derecho, que fuera de la visión de género bien puede mirarse desde el acento de la exigencia de alguien que es una profesional en su carrera. Cae, podríamos decir, dentro de las demandas que toda persona, sea mujer o hombre, a poner en la balanza de la equidad y el reparto de roles cinematográficos.
Pero adentrarnos en el movimiento que se gestó a raíz de las denuncias de actrices, en Hollywood sobre acoso y abuso sexual, hace que las palabras de Natalie Portman tomen otra dimensión. Y ahí también hay un “machismo” femenino, pues saltan dos maneras de apreciar la situación que estas mujeres plantean: están quienes apoyan el movimiento, pero curiosamente aparecen las detractoras, aquellas que dicen: “a mí nunca me hicieron nada, a mí nunca me pasó”. ¿Es acaso que se trata de que le pase a una misma?, para entonces unirse en una sola voz que levante la atención sobre un hecho desagradable y denigrante. Están como esos que dicen que “ya exageran las viejas, porque les digan piropos, se ofenden”, depende del piropo; aunque siempre lleva la connotación ventajista, alburera, no sólo la carga del deseo sexoso, sino de lo vulgar y denigrante. Depende de cada fémina, pero sin duda, si usted en franca charla le pregunta a alguna, le dirá que depende del piropo, los hay agradables, o los que hacen que una muchacha se sonría, pero desafortunadamente abunda lo oprobioso, y vulgar.
Regresemos. El asunto es que la campaña que lleva por nombre “Time’s Up”- se puede traducir como ´se acabó el tiempo´- tiene como finalidad denunciar y acabar con el abuso sexual, tanto dentro como fuera de la industria del cine. No sólo se trata de Natalie Portman, se agregan nombres como Emma Stone, Reese Witherspoon y una larga lista de guionistas, directoras de cine, productoras. Creció tanto el movimiento que llegó a recaudar 13 millones de dólares, que fue a parar a un fondo de defensa legal, que apoye a mujeres que padecen de acoso en el trabajo y no tienen manera de pagarse un abogado. La campaña abarca la penalización de compañías que permitan el acoso permanente y no hagan nada, y ya centradas en su oficio, demandas que tienen que ver con los estudios de grabación, en las agencias y en la equidad en los roles cinematográficos. Para ellas, organizarse implica decir en voz alta: se acabó el tiempo del silencio, de callarse siempre, soportando porque es mal visto quejarse, quejarse es volverse complicada. Cuando enunciar una opinión es ser, cuando construir un juicio sobre algo es dejar constancia de una forma de mirar, o cuando los jefes escuchan la opinión de sus empleadas y toman las ideas de ellas como algo suyo, sin darles crédito. Eso también es abuso.
«Gracias por reconocer mi capacidad para sobrellevar 34 años de carrera en medio de un sexismo flagrante y una misoginia y abusos constantes» Eso dijo Madonna en su discurso al recibir el premio a la “Mujer del Año” en la gala anual de los Billboard, mujeres en la música, que se llevó a cabo en Nueva York. Ya adelantaba algo que es una constante al parecer en todos los sectores de desarrollo artístico, laboral, y profesional. Ser profesional y mujer, no es una circunstancia fácil, sobre todo cuando se rompen los estándares de lo que se espera de ser mujer.
Las pesadillas se acabaron para algunas, pero otras, generacionalmente les toca luchar, a pesar de todo. Las mujeres del movimiento “Time´s Up”, tienen presente, me atrevo a decir, esa parte del discurso de la cantante Madonna : «Si eres una chica tienes que jugar. Tienes que ser guapa y sexy. Pero no muy lista. No tengas opinión fuera de la línea. Puedes ser objetivada por los hombres y vestir como una puta pero no seas una golfa. Y jamás, repito: jamás, compartas tus fantasías sexuales con nadie. Sé lo que el hombre quiere que seas. Y finalmente, no envejezcas. Porque la edad es un pecado. Serás criticada y vilipendiada y no sonarás en la radio».
Ese es el rostro del abuso, del enemigo a vencer. Tiene nombre y se llama inconciencia, se llama competencia desleal, se llama envidia, se llama lucha de fuerzas, como en algún momento me tocó escuchar “porque es vieja, cree que sabe mucho”. En la construcción de ser persona, nos enseñan la bondad y la generosidad, pero se olvidan de vacunarnos con altas dosis de tolerancia, de aceptación, de aprender de otros.
La violencia hacia las mujeres no sólo se trata de ponerles trabas a su desarrollo profesional, llega a lo más vil, que es quitarles la vida, en medio de sufrimiento y abuso. Qué bueno que esas mujeres norteamericanas se unieron para defender una causa, que las una un objetivo que puede beneficiar a otras, en México si surge un movimiento de mujeres lo primero que hacen es marcarlas y señalarlas. Ah perdón. Eso pasa en todos lados. Son revoltosas y quejosas, pero entonces, ¿cómo vamos a detener la violencia hacia el cuerpo y el ser de las mujeres?