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La Verdad del Sureste

Urdimbres y texturas

Políticas de transición


Dos posibilidades políticas se vislumbran en el escenario tabasqueño: o dan la talla de ser hombres y mujeres que dejen huella por trabajar para el desarrollo de Tabasco, o definitivamente, los tabasqueños nos prepararemos a vivir mirando el derroche de los políticos locales. Que en sus afanes dejen caer toda la infraestructura local, incluido el desmantelamiento de instituciones que anteriormente fueron un referente de cultura y desarrollo comunitario, bases de una sociedad que crecía con un sentido coherente en relación al mundo y su estruendoso desarrollo económico.
    Distinto es en Alemania. Allí los partidos políticos (bloque Conservador que tiene a Merkel como primer ministro, y el partido socialdemócrata, ambos mayoritarios) debatían apenas el lunes sobre la posibilidad de un acuerdo para recibir a los familiares de los refugiados que se hallan en las fronteras de aquel país. Ese acuerdo en su momento unió a los partidos por una alianza que favoreciera las resoluciones de qué hacer con un millón y medio de refugiados.
    El derecho al asilo  se convirtió en asunto político y colocó a los partidos en una crisis política para ponerse de acuerdo y formar gobierno. Están por una alianza, pero la crisis humanitaria de los refugiados los tiene sumidos en una crisis de partido. No todos miran con humanidad el proceso migratorio que vive el planeta. Aquí hay enseñanza para rato. En el caso de México, ¿cómo resolver una crisis donde es el que no ha podido conciliar los sectores que le forman socialmente?  Y donde lo que menos se ve es su capacidad de coerción para controlar los sectores rebeldes que han hecho de la política un negocio. Los poderes fácticos, decía el gobernador Arturo Núñez. Donde las reglas se han roto y el pacto social está deshecho.
    ¿Cómo se resuelven los picos de la violencia en todo el país? Esa es una pregunta sin respuesta por lo pronto, pues quienes tienen que resolver la actual situación que todos vivimos, y que nos afecta directa o indirectamente, están eligiendo candidatos, inscribiéndose y haciendo precampaña ante un electorado que necesita más que “movimiento naranja, nanananá”, de rusos infiltrados, y priistas desencantados para votar.
    No existen opciones  garantizadas por un marketing político tramposo, y mucho menos  sectores que permanezcan fieles a la miseria a favor de su candidato encumbrado, que cuando pueda quizá regrese a cumplir las promesas de campaña.
    El panorama que se va consolidando con el paso de los días es el de un ambiente violento, donde se arrebata lo que se pueda al vecino.
    Quienes se dedican a la política no tienen para dónde más hacerse: o cumplen o los lapidan. O dejan huella en un momento de transición marcado forzosamente por sus antecesores, que algunos sembraron el odio, el encono y la crisis que se vive. La otra opción es seguir la senda de escuchar y acompañar a los ciudadanos, en esa inmensa fila que se está haciendo cada día: la fila de la impunidad.
    Las alianzas a estas alturas sólo nos muestran la cara de los desacuerdos, no sé porqué se extrañan y se ofenden. Así se unieron en un afán de ganar-ganar, pero la sociedad mexicana no está para modos y contentillos de nadie, esto va para estallido que vuela.  Y si no lo creen así, sólo vean las vueltas que da Manuel Velasco a la Ciudad de México para conciliar entre pevemistas. No es lo mismo dialogar en un espacio donde las voces con sentido se escuchen, a dialogar por la mirada del interés. La política no da para más, sólo dos opciones en México: o cumplen, o cumplen.

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