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La Verdad del Sureste

Urdimbres y texturas

Empresarios de Tabasco unìos!


En 1848 se acuña la frase que apertura el congreso de los trabajadores alemanes,  y que patentaría para más adelante una actitud frente a la injusticia laboral: la organización mundial del proletariado (Proletarios del mundo, unìos!) En este caso la premura de las circunstancias rebasadas desde cualquier ángulo en la vida de los mexicanos, exige de la clase empresarial una suerte de unión y escucha necesaria. Reflexionemos unos hechos.
 Posterior al gobierno de Enrique González Pedrero, el gobierno de Salvador Neme tenía marcado como un guion las acciones para el proceso de desmantelamiento social que se consolidaría paulatinamente y que perpetuarían gobiernos posteriores: desmantelar para desorganizar. Y los empresarios de entonces estaban enfrascados sobreviviendo.
     En el pasado,  Andrés Manuel López Obrador  causó a los empresarios  escozor, pánico, y desagrado (todavía hay algunos que viven en el pasado), porque al final de cuentas había hecho de la llamada “industria de la reclamación” un movimiento que se consolidó en el Éxodo por la Democracia. Simbólico desde su nacimiento, el éxodo amasó no solamente a incipientes líderes campesinos, sino que permitió la integración de una sociedad civil -que de nombre no se conocía en Tabasco, pero que de hecho se estaba fraguando al calor de los acontecimientos de la década de los noventa.
    Y los empresarios saltaron sobre AMLO y sus sombrerudos. “Esos chontales que huelen mal”, decían los defensores de la clase dominante de la época.
    Y los empresarios seguían sobreviviendo unos, otros tocados por ideal  democrático decidieron acompañar quizá de lejos, quizá de cerca, al movimiento.
     Y se consolidó  el desmantelamiento del Estado de Tabasco como estructura administrativa pero también económica. En ese camino todos pagamos. Los empresarios cada uno por su cuenta, trabajando en su proyecto personal. Hasta que la debacle nacional le pegó más directamente a Tabasco, y entonces todos -todos incluidos ellos, los hombres del dinero-, y sus amigos priistas no pudieron librarse de la mancha voraz del desmantelamiento. Qué terrible; parece cuento. No, no lo es. Desafortunadamente es una realidad bastante fea, que a cada puerta de un porcentaje de chocos ha tocado: robo, violencia, desempleo, y lo que se sume.
     Y AMLO haciendo partidos, nexos, vínculos. Pienso que lo que más ha hecho en los últimos años es gritar y muy fuerte que ahí viene el lobo. Un lobo real, que todo lo devora. No es el único que grita, están quienes pasan a la acción: Nestora, Solalinde, La 72, la red de migrantes, el Dr. Mireles y los miles de activistas que sostienen con su esfuerzo mucho de lo que debemos defender en cada rincón de este país.
    El asunto es que solos, no podemos. Y los empresarios en Tabasco deben escucharse. Ya dieron el paso de mirarse y proponer mejoras para un Estado que tiene mucho potencial aún, que se hace necesario activar.
     AMLO y los empresarios tuvieron un encuentro “fraterno y amistoso” . A estas alturas claro, el agua rebosa ya. Tienen canas y un Estado hecho flan. No queda tiempo.
    Es fundamental darse la mano. Por eso, y guardando la proporción histórica del acuñamiento de aquella frase –y advirtiendo el riesgo de su desaparición-, digo: “Empresarios de Tabasco, uníos!”
    (Por cierto, el 21 de febrero reciente se cumplieron 170 de la publicación del «Manifiesto Comunista», un documento que debe ser revisado a la luz de lo que se vive actualmente, sin prejuicios y con el ánimo de entender)

 

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