LOS GRUPOS DE PODER DENTRO DE LAS UNIVERSIDADES
(Profesor e Investigador de la Licenciatura de Historia de la UJAT)
La relación entre las Instituciones de Educación Superior (IES) y el poder es una relación histórica; las universidades nacen en el mundo occidental como una razón de Estado. Esa dinámica solo se va a modificar, parcialmente, a raíz de que las IES logran su autonomía; porque a partir de que cada institución logra separarse, administrativamente, del Estado; las relaciones entre grupos de intelectuales y académicos van a tener un cambio, que va a generar, que tengamos que reflexionar en dos sentidos, sobre las relaciones de poder dentro de las Universidades: uno, en los vínculos de poder entre las instituciones y los operadores del poder político, que mantienen una hegemonía en los poderes legislativo, ejecutivo y judicial; y la otra, la relaciones de poder, que se construyen dentro de la dinámica interna de cada institución educativa.
En México, las relaciones de poder que se han constituido en cada universidad, en la dinámica de su historia interna, están atadas a los grupos de poder que se han establecido en cada región del país. Así, cada institución ha experimentado una dinámica política y un ejercicio de poder, en función del contexto regional y de las directrices que imponen las elites políticas regionales. Esa característica es un elemento definitorio de la historia, cultura e identidad de cada institución; determinando el carácter del quehacer universitario en la docencia, la investigación, la difusión de la cultura y la extensión universitaria.
El fenómeno ha sido ampliamente estudiado en México por Fuentes Molinar, González Casanova, Guevara Niebla, Wences, Delval, Adrián Acosta, Rollin Kent, Teresa Yuren, Carrizales, Julio Rubio, Carlos Pallán, Alvares Garín y, muchos más. Son estudios que nos demuestran los autoritarismos, las simulaciones y relaciones antidemocráticas que se expresan en las universidades.
Esos estudios, nos demuestran como muchas universidades funcionan a partir de relaciones de imposición, porque sus administrativos no son electos democráticamente y son designados por las élites políticas extrauniversitarias; lo cual, muchas veces genera una gestión universitaria ineficiente y, poco interesada en realizar su quehacer en función de las necesidades sociales y poco proclives, construir alternativas ante los problemas universitarios.
También, a partir de estas indagaciones hemos podido conocer como en heterogéneas instituciones se han constituido diferentes grupos de poder, que controlan las estructuras universitarias; que operan y funcionan a partir de la plusvalía política y económica que les genera la administración universitaria. Controlan y determinan el uso de los recursos económicos, tecnológicos y culturales de las instituciones. Se reproducen y mantienen líneas de control de las estructuras a partir de su vínculo con los poderes regionales y, determinan la práctica y desarrollo institucional a través de cotos de poder, que establecen en cada espacio universitario.
En esa dinámica aparece el clientelismo, la burocratización, la simulación académica y la corrupción como lógica funcional de muchas IES, mientras el quehacer académico y científico en vinculación con las necesidades sociales, solo es desarrollado por muy pocos universitarios, y se utiliza para legitimar la funcionalidad de la estructura universitaria y de sus cotos de poder.
En ese mismo orden de ideas, el medio perfecto para legalizar e intentar validar esa dinámica, son los diversos criterios jurídicos que cada grupo impone dentro de la funcionalidad institucional, que existen a la par de una diversidad de actos e inercias pragmáticas. En ese sentido, revisar las relaciones de poder, implica analizar todas las leyes y reglamentos que cada institución tiene y las experiencias concretas de su aplicación.
Así, como ven, es normal que esos grupos de poder y que han hecho de las universidades un negocio particular, para enriquecerse y reproducir relaciones de control político, se opongan al Presidente de la República y a su lucha contra la corrupción, la simulación, el autoritarismo y la falta trasparencia.
