De manera oportunista, el diputado federal del PRI, Erubiel Alonso Que, responsabiliza al gobierno de Javier May Rodríguez por el alto índice de desempleo en Tabasco durante 2025, posicionándose al estado como uno de los de mayor desocupación en el país.
Su análisis es sesgado, ya que la tasa de desocupación en Tabasco fluctuó entre el 4.4% y el 4.9% a lo largo del año, según datos del INEGI, manteniéndose consistentemente por encima de la media nacional.
Organismos especializados han afirmado que este problema es multifactorial y de larga data, no exclusivo de la administración actual. En eso consiste el sesgo del diputado priista, de ignorar este dato consistente para descalificar a este gobierno.
Se remonta incluso a los gobiernos priistas, que utilizaron el presupuesto público para enriquecer a políticos, empresarios, amigos y familiares, en lo que fue la época dorada del PRI en el poder, cuando el dinero del erario se destinaba más al beneficio propio que al de la población.
Si bien Tabasco ha sido uno de los estados con las tasas de desempleo más altas de México —liderando o figurando entre los primeros lugares en varios trimestres de 2025, junto con entidades como la Ciudad de México—, a nivel nacional, México cerró el año con una tasa general de 2.7%, la segunda más baja del mundo, solo detrás de Japón. Esto resalta el contraste entre el panorama federal y el estatal.
Esta brecha subraya problemas locales persistentes y agravados en los últimos años. El desempleo en Tabasco no es un fenómeno reciente ni aislado, sino el resultado de una combinación de factores estructurales, económicos y sociales, como destacan las mediciones del INEGI.
Tabasco ha sido históricamente un estado petrolero, con Pemex como motor principal de la economía. La caída en los precios del petróleo, la reducción de inversiones en exploración y extracción, y los recortes en la plantilla laboral de Pemex han generado miles de despidos.
La volatilidad en el sector energético ha limitado la creación de empleos estables, exacerbando la desocupación por encima de los medios nacionales.
Esta situación ha provocado mayor informalidad laboral. Tabasco ocupa posiciones altas en este rubro, con alrededor del 67% de los trabajadores sin prestaciones ni seguridad social. Esto significa que una gran parte de la población económicamente activa opera en empleos precarios y vulnerables a la crisis económica.
La informalidad actúa como un "amortiguador" temporal, pero no resuelve el desempleo subyacente y contribuye a la desigualdad en la distribución del ingreso.
La economía estatal depende en gran medida del petróleo y la agricultura, sectores sensibles a fluctuaciones externas como precios internacionales o desastres naturales.
La ausencia histórica de inversión en industrias alternativas —como turismo, manufactura o tecnología— limita las oportunidades laborales. Estos factores son estructurales y anteriores a las administraciones recientes, como evidencian los informes del INEGI, que muestran a Tabasco en posiciones altas de desempleo desde años anteriores.
Sin embargo, a nivel estatal se han implementado medidas para diversificar la economía y reducir la dependencia petrolera, cuyos resultados se esperan en el mediano y largo plazo.
Javier May Rodríguez asumió la gubernatura de Tabasco en octubre de 2024, por lo que lleva poco más de un año en el cargo. Aunque su administración se ha enfrentado a críticas por el persistente alto desempleo, no se le puede atribuir toda la responsabilidad, ya que el problema es multifactorial y de larga data.
LOS ESCOMBROS DEL PRI
Opositores como Alonso Que han calificado su gobierno como un "fracaso total", argumentando incompetencia en la generación de empleos y el manejo de la crisis económica. Señalan que Tabasco cerró 2025 con una de las tasas más altas del país, con más de 55 mil personas sin trabajo, y que faltan estrategias efectivas para revertir el cierre de negocios y otros desafíos.
Por su parte, el gobierno estatal ha reportado avances, como la creación de miles de nuevos empleos mediante programas sociales (como Sembrando Vida y Crédito Ganadero a la Palabra) y obras públicas.
Funcionarios han reconocido la necesidad de revertir las cifras, pero enfatizan que no hay "varitas mágicas" y que se impulsan fuentes de desarrollo sostenido. May ha rechazado las versiones de crisis total y anunciado resultados en recuperación laboral.
Aunque su gobierno ha sido criticado por no resolver rápidamente el desempleo, los factores estructurales —como la dependencia petrolera y la alta informalidad— son los principales responsables y requieren soluciones a largo plazo.
Atribuirle toda la culpa es ignorar el contexto histórico y nacional, donde, incluso con un bajo desempleo general, regiones como Tabasco enfrentan desafíos específicos.
Las políticas federales coordinadas con las estatales podrían ayudar, pero el impacto real dependerá de la diversificación económica y la atracción de inversiones, según especialistas.
Por ello, la postura del legislador priista parece oportunismo político al señalar a May Rodríguez como el "único responsable", simplificando un problema complejo y estructural que precede a su administración.
Colaboradores de Javier May han declarado que las críticas son "un tema político", priorizando la suma de ideas para soluciones en lugar de cuestionamientos constantes.
Morena, el partido de May, ha contraatacado afirmando que la oposición "no tiene rumbo ni memoria", insinuando que usa estos temas para desgastar al gobierno sin propuestas concretas. El propio May ha sostenido que hay "confianza y tranquilidad" en Tabasco y que la oposición no volverá a gobernar.
