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  • Sábado 21 de Febrero de 2026

Los de abajo

31 años del desalojo de Plaza de Armas
 

*El día que el autoritarismo priista marcó a Tabasco con sangre y represión

Publicado el:

Alejandro Hernández


Hace 31 años ocurrió uno de los episodios más violentos y emblemáticos de la historia política reciente de Tabasco, conocido como el desalojo de Plaza de Armas, el 19 de enero de 1995.
 

Tras las elecciones para gobernador del 20 de noviembre de 1994, el candidato del PRI, Roberto Madrazo Pintado, fue declarado ganador frente al perredista Andrés Manuel López Obrador, quien denunció un fraude electoral masivo respaldado por la documentación de las famosas "cajas de la infamia" del PRI estatal, que revelaba gastos de campaña exorbitantes, equivalentes a decenas de millones de dólares, muy por encima de los límites legales.
 

Desde finales de diciembre de 1994, cientos de militantes del PRD, cuando era un verdadero partido de oposición, no el remedo que es ahora, instalaron un plantón y campamentos en la Plaza de Armas el corazón político de la capital, frente al Palacio de Gobierno, la Cámara de Diputados y el Tribunal Superior de Justicia, para impedir el ingreso de Madrazo al Palacio de Gobierno y protestar contra la imposición.
 

El bloqueo duró alrededor de 19 días y formaba parte de una resistencia civil pacífica impulsada por López Obrador, quien también convocó al no pago de la luz eléctrica como medida de presión, una resistencia que se mantuvo por años en Tabasco.
 

El 19 de enero de 1995, alrededor de las 11:30 de la mañana, se inició una ofensiva violenta para desalojar a los perredistas. Grupos de choque, porros, pandilleros y simpatizantes priistas —armados con palos, piedras, garrotes y otros objetos, y con apoyo táctico o protección de la policía estatal— atacaron el plantón durante varias horas. El director de seguridad pública de entonces, el general Arturo Zavala, habría justificado el uso de estos grupos para evitar que "el priista se manchara las manos de sangre".
 

El resultado fue un desalojo sangriento: cientos de heridos, los reportes de la época hablaban de 130 o más entre ambos bandos, vehículos destruidos e incendiados, daños a comercios y viviendas cercanas.
 

Los perredistas fueron expulsados de la plaza, lo que permitió a Roberto Madrazo ingresar finalmente al Palacio de Gobierno y asumir formalmente la gubernatura, consolidando su poder en el estado pese a las denuncias de fraude.
 

Los artífices de ese desalojo tienen nombre y apellidos: Pedro Jiménez León, Gustavo Rosario Torres, Manuel Ordóñez Galán, quienes organizaron a las huestes priistas, a los grupos de choque y pandilleros para reprimir la protesta perredista y sentar en la silla principal de Palacio de Gobierno a Roberto Madrazo.
 

El año pasado, Jiménez León, hoy líder de facto de Movimiento Ciudadano en Tabasco, presentó un libro para tratar de lavarse la cara por ese acto autoritario y antidemocrático. Una versión interesada y convenenciera.
 

A él se le identifica como uno de los principales defensores de la "legalidad" priista y opositor a cualquier renuncia o acuerdo que implicara la salida de Madrazo.
 

PEDRO, CHAYO, EL CHARRO
 

Jiménez León ha defendido que el desalojo fue "la única salida" para evitar mayor reparto en Tabasco, argumentando que aceptar la renuncia pactada en la Secretaría de Gobernación federal habría generado caos. Fue una de las figuras que respaldó la postura dura del PRI local contra las negociaciones federales con el PRD y AMLO.
 

Rosario Torres, recientemente fallecido, era un operador político clave del PRI en Tabasco durante la era Madrazo, con trayectoria en cargos federales. Formaba parte de la estructura que mantuvo a Madrazo en el poder. Su rol era más de articulador político en la maquinaria priista de la época, y años después se distanció de Madrazo por conflictos personales y políticos.
 

Siempre se caracterizó por su línea dura, autoritaria. Fue uno de políticos locales con un historial escabroso. No aportó nada a la democracia y fue un acérrimo enemigo del movimiento democrático.
 

Manuel Felipe Ordóñez Galán, constructor y empresario prominente, primo de Roberto Madrazo y presidente del Frente Cívico Tabasqueño (FCT) —un grupo "apartidista" pero claramente pro-Madrazo, integrado por empresarios, líderes de Coparmex, Canaco y otros sectores.
 

Fue uno de los artífices de la movilización civil priista el 18 de enero de 1995, un día antes del desalojo, convocando marchas "por la paz" y bloqueos en carreteras de acceso a Villahermosa con maquinaria pesada para aislar la capital e impedir refuerzos perredistas.
 

El FCT, bajo su liderazgo, estranguló la circulación y presionó públicamente para que Madrazo asumiera sin concesiones. Fue beneficiario de contratos y reservas territoriales durante el gobierno de Madrazo, y su acción fue importante para crear un ambiente de "rebelión priista" que culminó en el desalojo.
 

Este evento se considera un símbolo del autoritarismo priista de la época, de represión política y de la lucha por la democracia en Tabasco.
 

Marcó un punto de inflexión en la trayectoria de Andrés Manuel López Obrador, quien intensificó la resistencia civil y llevó el caso a nivel nacional. Ese episodio se conmemora como un "día negro" por sectores de izquierda tabasqueña.
 

Lo bueno es que ese PRI autoritario ya no regresará a Palacio de Gobierno; lo malo, es que priistas autoritarios y represores de aquella época hoy militan en Morena disfrazados de demócratas…O empujan “nuevos” partidos como MC con Jiménez León. Pero la historia no se olvida y está en los registros la ignominia.