El despido de Marx Arriaga Navarro de la dirección general de Materiales Educativos de la Secretaría de Educación Pública (SEP) ha generado controversia por el manejo del proceso que rayó en un exceso por el modo en que se llevó a cabo al más puro estilo del PRI autoritario.
Fue un acto de intolerancia y violencia que debió evitarse, pero en una SEP llena de priistas trasnochados esa y otras peores cosas son posibles. Nadie duda que la orden de sacarlo de esa área importante fue dada por el titular de la dependencia federal, Mario Delgado Carrillo, a quien acusan de hacerle “favores” a priistas.
La SEP informó el 13 de febrero que el cargo de Arriaga sufriría un "cambio de naturaleza" a partir de este domingo, pasando a "libre designación", lo que implica un nuevo nombramiento. Esto se comunicó a Arriaga Navarro inicialmente de forma verbal por funcionarios de la dependencia, sin entregar un acta formal de despido en el momento.
Él rechazó la notificación verbal, argumentando que era "ilegal" y exigiendo un documento oficial. Se atrincheró en su oficina en Avenida Universidad 1200, Ciudad de México, e inició una transmisión en vivo de 24 horas llamada "Protesta con propuesta", donde dialogó con docentes y llamó a "refundar la SEP" y defender la Nueva Escuela Mexicana (NEM).
Permaneció allí por casi 48 horas, convocando incluso a una "reinstalación de la asamblea general" para el 15 de febrero.
Alrededor del mediodía del viernes pasado, funcionarios de la SEP, acompañados por al menos cinco elementos de la fuerza pública, intentaron desalojarlo. Los videos muestran a Arriaga confrontando a los oficiales, diciendo frases como "Va a necesitar la fuerza armada" para sacarme. No hubo violencia física reportada, pero el episodio fue tenso y público, con acusaciones de que intentaron cortar su transmisión en vivo.
Sus simpatizantes, como los Comités para la Defensa de la NEM, lo respaldaron y calificaron el despido como "muestra de intolerancia y violencia" orquestada por el secretario Mario Delgado y la subsecretaria Angélica Noemí Juárez.
Por otro lado, los críticos celebraron su salida, acusándolo de imponer un sesgo ideológico "comunista" o "marxista-leninista" en los libros de texto gratuitos, y lo tildaron de "parásito" o de aferrarse al cargo por beneficios económicos.
Arriaga fue un artífice de los libros de texto bajo el gobierno de Andrés Manuel López Obrador.
Su despido ocurre en la administración de Claudia Sheinbaum, con Mario Delgado como secretario de Educación, y en medio de tensiones internas sobre la continuidad del NEM versus influencias externas, como acuerdos con la OCDE o Coparmex.
En puestos de alto nivel como el de Arriaga, de confianza o "libre designación", las remociones son comunes al cambiar administraciones o prioridades. La SEP argumentó un reajuste estructural, no personal, y ofreció alternativas como una embajada.
Sin embargo, la falta de un acta formal inicial viola protocolos laborales básicos en México, donde incluso funcionarios de alto rango tienen derechos, como notificación escrita y oportunidad de defensa.
Arriaga y sus aliados lo enmarcaron como "humillación" y "violencia institucional", comparándolo con prácticas de control político.
El envío de elementos policiales para desalojar a Arriaga de su oficina ha sido ampliamente criticado como un "exceso" y un "teatro completo" innecesario, especialmente porque no hubo resistencia violenta por parte del funcionario
Hizo referencia al PRI autoritario de los años 70 y 80, que usó la fuerza para silenciar disidentes, que removía funcionarios con métodos abruptos y sin transparencia para mantener el control. Algunos ven ecos aquí en el "mensaje" a otros trabajadores: "no importan tus derechos si no obedeces".
Críticos internos y externos señalan que el despido refleja tensiones no resultados en la SEP, como el choque entre Arriaga y Delgado por la continuidad de la NEM. Se critica que no se le explicará directamente las razones, lo que evoca opacidad y cobardía por parte de los superiores.
Opositores como políticos del PAN o PRI han usado el incidente para atacar al gobierno, comparándolo con prácticas autoritarias del pasado.
En redes y medios, las críticas se polarizan: simpatizantes de la izquierda radical ven el despido como una "traición" al legado de AMLO y un guiño a la iniciativa privada, llamando a movilizaciones para "refundar la SEP".
En ese contexto se dará la visita, este lunes, de Mario Delgado a Tabasco para entregar equipos y mobiliario a 200 escuelas del estado, con lo que se dará seguimiento a las acciones de equipamiento de centros educativos emprendidas esta semana por la administración estatal.
Veremos qué dice al respecto cuando tenga que enfrentar a los reporteros que cubrirán el acto que encabezará con el gobernador Javier May Rodríguez.
