EL SARAMPIÓN YA PROVOCÓ la primera baja funesta en Chiapas, vecino estado. Es tiempo de extremar medidas para que esa circunstancia no sea una realidad en nuestro territorio. Aunque las autoridades sanitarias tabasqueñas han dicho que habrá más casos en la entidad, a medida que se intensifique la campaña de vacunación en esa misma ptoporción se irá controlando el brote.
Lo cierto es que, hasta el viernes pasado, se han registrado 46 nuevos casos en Tabasco en lo que va de 2026 que, sumados a los cuatro de 2025, la cifra total asciende a 50, muy poco comparado con Chiapas que registra 546 infectados.
Hasta a las audiencias públicas han llevado las dosis del biológico para inmunizar a quienes no tienen el esquema completo de vacunación o no han sido vacunados contra esa y otras enfermedades propias de la niñez.
Los casos probables acumulados en lo que va del año suman en Tabasco 256, que son casi el triple de los registros del 2025 (91). Hasta ahora no hay ninguna defunción reportada por las autoridades de Salud en el estado, pero el sarampión nos asecha y nos recuerda que, si no hay protección para su contagio, puede conducir a esa situación a quien la padezca.
A nivel nacional el número de casos, al corte del viernes anterior, es de 9 mil 478, con un número de casos probables acumulados similar, 9 mil 171.
EL VOCERO DE LA DIÓCESIS DE TABASCO, Denis Ochoa Vidal, dijo algo muy cierto en la conferencia de prensa dominical: los que pasa con los jóvenes en los planteles educativos del estado, donde se han presentado casos de drogadicción, acoso y violencia, es reflejo de lo que sucede en el hogar familiar.
Es muy acertado y pone el dedo en la llaga de un problema que va más allá de las escuelas. La violencia entre estudiantes no surge de la nada: es frecuentemente un espejo de dinámicas disfuncionales en el hogar, donde los niños y adolescentes están expuestos a gritos, insultos, maltrato físico o emocional, o incluso a modelos de resolución de conflictos basados en la agresión.
Cuando un menor normaliza la violencia como forma de comunicación o de imponerse, la lleva al aula, al recreo o a las redes sociales, donde se amplifica. En Tabasco, lamentablemente, los hechos recientes confirman que esto no es solo teoría: hay reportes crecientes de bullying severo, riñas grabadas, casos de acoso que han llevado a intentos de suicidio, agresiones a alumnos con condiciones especiales y hasta amenazas por parte de docentes.
En lo que va de 2026 ya se habla de al menos 25 casos documentados de bullying, y la tendencia viene de años anteriores con cientos de reportes acumulados. Esto indica que el problema está escalando y que las respuestas institucionales aún no logran contenerlo del todo.
La solución no puede limitarse a medidas escolares o punitivas en los planteles. Se necesita un esfuerzo serio y multisectorial para fortalecer la paz en los hogares mediante programas de crianza positiva, detección temprana de violencia familiar y apoyo psicológico accesible para familias en riesgo.
Educar en el uso responsable de redes sociales , donde mucho contenido normaliza o incentiva la violencia. Involucrar a toda la sociedad en generar entornos protectores para niños y adolescentes.
Si no se ataca la raíz, el ambiente familiar y los modelos que absorben a los menores, corremos el riesgo de que las escuelas se conviertan, como dice el padre Ochoa, en “selvas peligrosas”, y las ciudades terminen reflejando lo mismo a mayor escala.
Es un llamado urgente y responsable: la paz se construye desde casa, y todos tenemos que “meter manos a la obra” antes de que el problema sea irreversible.
ESTE LUNES EL SECRETARIO DE EDUCACIÓN, Mario Delgado Carrillo, estará en Tabasco. Seguramente será interrogado sobre el conflicto surgido con Marx Arriaga, director general de Materiales Educativos de la SEP, quien fue despedido y echado en no muy buenos términos de esa dependencia federal el viernes pasado, hecho que se convirtió en un escándalo público.
Lo lamentable de todo es que no se cuidaran las formas, que se le diera un trato grosero al ser materialmente puesto de patitas en la calle con el uso excesivo de la fuerza pública. Que si ya no era conveniente que fuera el encargado del diseño de los Libros de Texto Gratuito, debieron notificárselo como sucede en este tipo de casos: mediante oficio.
Las autoridades de la SEP actuaron como en los tiempos del PRI más autoritario: imponiendo su voluntad a toda costa sin importar el costo político ni la exposición mediática, como si el movimiento estuviera para soportar ese tipo de acciones prepotentes.
Según Arriaga, se le pidió que se borrara de los libros de primaria todo lo relacionado con la “guerra sucia” de la que fue responsable precisamente ese viejo PRI, autor de masacres y asesinatos de líderes sociales de la década de los años 70.
“Nos pidieron quitar el capítulo sobre la Guerra Sucia. Respondí por oficio —los documentos están en el archivo—, así que alguien estaría mintiendo si la Subsecretaria o el Secretario salen a decir que eso no ocurrió. Contesté formalmente que no lo íbamos a retirar porque forma parte de nuestra memoria histórica; es una conquista desde la izquierda el reconocimiento de la Guerra Sucia.
Después recibí otro oficio en el que se me ordenaba acatar la indicación. Bajo el argumento de que, según el reglamento, estoy subordinado y debía eliminar del libro cualquier mención a Lucio Cabañas, Genaro Vázquez, la Liga Comunista y los asesinatos ocurridos en Ciudad Madera”, declaró Arriaga en entrevista con medios.
Claro, como el escándalo de la destitución de Arriaga escaló, la SEP se vio forzada a emitir un comunicado para reconocer que fue “un exceso” haberlo sacado de las instalaciones de la dependencia federal con el uso de la fuerza pública el viernes pasado, razón por la cual “investigará” quién dio la orden.
No hay que olvidar que la SEP está llena de priistas embozados y varios son de Tabasco. Ahí despachan Mario Llergo, el famoso “Perro” y uno de los operadores de Adán Augusto López Hernández, y Adrián Hernández Balboa, quien fue secretario en el gobierno corrupto de Andrés Granier.
El mismo Delgado tiene un pasado priista, así que no sería raro que le hicieran ese tipo de favores de borrar de ese sucio historial priista. Al fin y al cabo son y representan lo mismo.
DESDE EL TAPANCO
Movimiento Ciudadano sigue haciendo alianzas con adancistas “para sacar a Morena del gobierno”. Vienen por la revancha y están decididos a todo. Ese partido se ha convertido en receptáculo de integrantes del grupo político de Adán Augusto que en el pasado reciente ocuparon cargos de dirección en el gobierno del senador y de Carlos Manuel Merino Campos, y que se creen, como todos los que forman parte de esa cofradía, que Tabasco les pertenece.
El famoso “Pedro Porro” (Pedro Jiménez León) es el encargado de sostener pláticas con todo aquel que le tiene tirria a la 4T. Creen que con eso es suficiente para empezar a recuperar el poder a partir del 2027.
Todos ellos hablan pestes de Morena por una sencilla razón: perdieron sus privilegios, la vida de rey que llevaban, los negocios y les molesta que este gobierno tenga como prioridad el bienestar de los tabasqueños.
