Los adversarios políticos del actual gobierno se preparan para propinarle un severo golpe en las elecciones de 2027. Lo hacen desde diferentes frentes internos de Morena y con aliados externos.
Están conformando una especie de “TUCAN”: todos unidos contra Javier May. Van con todo para minar la fuerza política del grupo en el poder y restarle la base social. Se mueven en las sombras y pactan en lo oscuro alianzas que muchos consideran perversas.
La oposición tradicional no representa un riesgo real, pero sí el bloque que se está gestando para arrebatarle la mayoría legislativa y el control de la mayoría de los ayuntamientos. Todo aquel que se siente desplazado o resentido con el gobernador Javier May Rodríguez lo quieren incorporar a ese propósito.
Se aglutinan en torno a una cofradía impulsada por su principal líder: el senador Adán Augusto López Hernández. El legislador tabasqueño ha tejido alianzas tanto en otros partidos como al interior de Morena, donde su grupo cuenta con mayoría en el Consejo Estatal, el máximo órgano de dirección partidista.
La incorporación de figuras controvertidas o vinculadas al exgobernador no ha sido casual, ni obedece a un supuesto distanciamiento con él. Operan igual en Movimiento Ciudadano, el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) o el Partido del Trabajo (PT).
El PVEM y el PT simulan ser aliados leales, cuando en realidad forman parte de la estrategia para restarle fuerza al grupo en el poder y disputárselo en 2030. En el PVEM incrustaron a Evaristo Hernández Cruz, quien, ni tardo ni perezoso, se ha convertido en un crítico implacable del gobierno de Javier May.
Recientemente, cuando se discutía en comisiones la solicitud de ampliación del empréstito ya autorizado, el llamado “dragón” influyó en la postura de la diputada pevemista María de Lourdes Morales López.
Ella votó en contra en comisión, pero en el pleno prefirió no arriesgarse: abandonó el salón antes de que iniciara la votación. Ella fue su directora de Administración cuando Evaristo era el alcalde de Centro.
Aquí no hay ingenuidad, sino acciones premeditadas. A nivel nacional, existe una buena relación entre López Hernández y los dirigentes del PVEM. Basta recordar que el Verde contribuyó a diferir hasta 2030 la entrada en vigor de la prohibición al nepotismo en los procesos electorales.
Ya lo hemos dicho en este espacio y lo repetiremos: se prestaron al juego sucio que se le hizo a Octavio Romero Oropeza en los comicios de 2015. De modo que, en 2027, la historia parece repetirse.
Al interior de Morena, ya convencieron —o están en vías de hacerlo— al diputado federal Óscar Cantón Zetina para que busque la candidatura a la alcaldía de Centro. Para ello contará con todo el apoyo del grupo adancista.
Al fin y al cabo, ese grupo dispone de mucho dinero para financiar esta y otras campañas. Recursos cuyo origen, al menos, genera sospechas. Hay quienes se atreven a afirmar que forman parte de las ganancias generadas por “La Barredora”.
Cantón Zetina ya ha dado muestras de su ambición desmedida. Si traicionó y robó a su propia familia, con mayor razón lo haría con Javier May, hacia quien guarda una clara animosidad.
Cuando la inseguridad heredada de la administración de Adán Augusto y el capitán Merino había escalado al punto de convertir a Villahermosa en una de las ciudades más peligrosas de México, Cantón Zetina llegó a Tabasco para despotricar contra el llamado “Gobierno del Pueblo”.
Se atrevió incluso a sugerir que, si el gobernador no podía con el problema, debía renunciar. A Óscar Cantón se le recuerda, además, por aquella célebre fotografía en la que aparece junto al entonces líder de la bancada del PRI en San Lázaro, Humberto Roque Villanueva, celebrando con la famosa “roqueseñal” la aprobación del aumento del IVA del 10 al 15%, el 17 de marzo de 1995.
Su sueño es ser gobernador de Tabasco. Ha buscado la candidatura desde hace muchos años sin lograrlo. Lo intentó en 2012, cuando disputó la postulación a Arturo Núñez y pretendió “madrugar” con una encuesta amañada en la que se declaraba ganador.
Al conocerse el resultado oficial que favoreció a Núñez, intentó armar una rebelión, aunque al final solo sirvió para negociar una posición.
En 2018 se postuló como candidato del PVEM a la gubernatura. Como su campaña no despegaba, en pleno debate entre contendientes anunció su adhesión a la de Adán Augusto, declinó su candidatura y dejó colgado al Partido Verde.
En 2024 ganó un escaño en el Senado de la República. Legalmente no está impedido de buscar otro cargo de elección popular: puede solicitar licencia para separarse temporalmente de la senaduría y regresar en caso de no ganar.
Solo habría un pequeño inconveniente: su hermano Miguel, dueño de Tabasco Hoy , le ha declarado la guerra a Adán Augusto. Desde hace tiempo mantiene una campaña constante en su contra.
No hay día que no publique algo negativo. Claro, podría cesar esa ofensiva si le llegan al precio y forma parte del “paquete”, porque en los Cantón Zetina suelen pesar más los arreglos millonarios que la honestidad y la ética. Cuando se carece de escrúpulos, todo puede pasar.
En otros partidos también mueven sus fichas para darle la pelea al grupo de Javier May. Dirigentes como Martín Palacios Calderón tienen un precio: basta ofrecerles dinero para que se presenten a esta asonada. El PT y el PVEM cojean del mismo pie y, sin pudor, se venden como los buenos mercaderes de la política que son.
A medida que se acercan los tiempos electorales, se irán dibujando con mayor claridad las intenciones del grupo adancista. Hace unos días, el gobernador hizo una advertencia: “Nunca más regresarán los corruptos al poder”.
No basta con decirlo; es necesario prevenir para que eso no ocurra. Estos señores vienen con todo y dispuestos a todo con tal de recuperar privilegios. No será un día de campo, sino una disputa encarnizada por el poder.
De este lado, lo peor que podría pasar es confiarse en que todo marcha bien, en que ser gobierno del territorio garantiza tener al pueblo de su lado y que, con el pueblo, no se puede perder. Se enfrentará a un enemigo marrullero, tramposo y con dinero de sobra para intentar revertir el resultado. La hidra tiene muchas cabezas y todas son venenosas.